CIERRE DE GOBIERNO EU

CLAVES | Lo que se necesita para acabar con el cierre de gobierno en EU

El gobierno estadounidense suma 42 días cerrado por la falta de acuerdo entre republicanos y demócratas para aprobar una financiación adicional, superando así el récord de 2018; Para que la resolución entre en vigor, debe ser ratificada por la Cámara de Representantes

Créditos: Gobierno de EU / senate.gov
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Después de siete semanas de parálisis y negociaciones tensas, el Senado de Estados Unidos logró aprobar en la noche del domingo un acuerdo bipartidista que pone fin al cierre de Gobierno más prolongado en la historia del país. El impulso final provino de los senadores republicanos, quienes consiguieron destrabar el conflicto tras aceptar una serie de condiciones planteadas por el demócrata Tim Kaine, entre ellas la protección laboral para empleados federales afectados por los despidos ordenados por la administración de Donald Trump.

El acuerdo —que contó con el respaldo de apenas ocho senadores demócratas, el mínimo necesario para avanzar— fue posible tras una intensa jornada de negociaciones entre los líderes republicanos, encabezados por el líder de la mayoría John Thune, y un pequeño grupo bipartidista que incluyó a Susan Collins (R-Maine), Katie Britt (R-Alabama), Jeanne Shaheen (D-New Hampshire) y Angus King (I-Maine).

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El gobierno estadounidense suma 42 días cerrado por la falta de acuerdo entre republicanos y demócratas para aprobar una financiación adicional, superando así el récord de 2018, cuando permaneció paralizado durante 35 días durante el primer mandato de Donald Trump.

Como consecuencia del cierre, miles de trabajadores públicos fueron suspendidos de empleo y sueldo, y numerosos controladores aéreos dejaron de acudir a sus puestos al no percibir salario, lo que obligó a la Administración Trump a reducir en un 10 % el tráfico aéreo, generando una oleada de cancelaciones y retrasos en los aeropuertos del país.

El “moratorium on mischief” que destrabó el impasse

La Cámara Alta aprobó finalmente un paquete presupuestario que permitirá reabrir la Administración pública. El voto favorable se produjo después de que Trump redoblara la presión sobre los legisladores para poner fin al cierre, tras el varapalo sufrido por el Partido Republicano en las elecciones locales de la semana pasada, en las que los demócratas se impusieron con claridad en la Alcaldía de Nueva York y en los gobiernos estatales de Nueva Jersey y Virginia.

Tim Kaine, senador por Virginia, había advertido semanas atrás que su voto dependería de un “moratorium on mischief”, es decir, una pausa en las medidas punitivas del Ejecutivo contra el personal federal. Exigió revertir los despidos aplicados por Trump y su director de presupuesto, Russ Vought, durante el cierre del gobierno, así como garantizar que no se realizaran más reducciones de plantilla antes del 30 de enero, cuando vence el nuevo presupuesto provisional.

“Había mucha resistencia, pero necesitaban mi voto”, reconoció Kaine tras la votación. Las negociaciones sobre este punto se extendieron hasta la madrugada del domingo, en una maratón que involucró conversaciones directas entre Kaine y la republicana Britt, quien actuó como enlace entre los senadores y la Casa Blanca.

Mientras tanto, la senadora Susan Collins y un grupo de legisladores republicanos trabajaban en asegurar otro componente clave: la aprobación de un paquete de tres proyectos de gasto —para programas de veteranos, ayuda alimentaria y financiamiento del Congreso— que sirvió para restaurar la confianza entre ambos partidos. “Demostramos que el Senado puede funcionar y producir resultados cuando se deja de lado la retórica”, dijo Collins tras la aprobación.

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El texto final incluyó también una votación pendiente sobre la extensión de subsidios del Affordable Care Act (ACA), una concesión que Thune prometió a los demócratas Jeanne Shaheen, Maggie Hassan y Angus King antes de mediados de diciembre.

Ruptura en el bloque demócrata

El acuerdo, sin embargo, generó fracturas dentro del Partido Demócrata. Solo ocho de sus miembros —entre ellos Dick Durbin (Illinois), Catherine Cortez Masto (Nevada), Jacky Rosen (Nevada), John Fetterman (Pensilvania), Hassan, Shaheen, Kaine y King— votaron a favor de avanzar con la iniciativa. El resto, incluido el líder de la minoría Chuck Schumer, se opuso, argumentando que el pacto cedía ante las exigencias republicanas sin obtener garantías suficientes en materia de salud pública.

El paquete no incluye la exigencia del Partido Demócrata de prolongar los subsidios sanitarios de la Ley de Cuidado Asequible (Obamacare) para millones de estadounidenses. Desde su propio partido, los legisladores disidentes fueron calificados de “traidores”.

Algunos de los senadores que rechazaron el acuerdo reconocieron en privado que comprendían la necesidad de poner fin a la crisis, pero prefirieron mantener la disciplina partidista. “Estoy feliz de que lo hicieras, pero no podía votar contigo”, confesó uno de ellos, según relató Shaheen.

El papel del ala republicana y la Casa Blanca

Aunque Donald Trump no participó directamente en las conversaciones tras un fallido encuentro con los líderes demócratas a finales de septiembre, la Casa Blanca mantuvo comunicación constante con el bloque republicano en el Senado. La senadora Britt destacó el papel del vicepresidente JD Vance y de los asesores James Blair y James Braid, quienes actuaron como intermediarios para garantizar que el texto final contara con el aval presidencial.

“Mi papel fue asegurar que nada se perdiera en la traducción”, explicó Britt, quien calificó las últimas 48 horas de negociación como “una carrera contrarreloj” para evitar daños mayores en el país.

¿Qué sigue?

Para que la resolución entre en vigor, debe ser ratificada por la Cámara de Representantes, donde los republicanos mantienen una ajustada mayoría, antes de ser enviada al despacho de Trump, quien ha dado señales de estar dispuesto a promulgar el proyecto.

Este martes es festivo en Estados Unidos, con motivo del Día de los Veteranos, por lo que se espera que la Cámara Baja, en receso desde septiembre, retome sus sesiones el miércoles.

El presidente de la Cámara, el republicano Mike Johnson, pidió el lunes a los miembros de su partido que “regresen cuanto antes a Washington” para participar en la votación.

Se prevé que el propio Johnson lidere negociaciones maratónicas a puerta cerrada, dado que los republicanos cuentan con una mayoría muy estrecha y al menos catorce de ellos reclaman extender los subsidios de Obamacare.

El liderazgo demócrata trabaja, por su parte, para evitar que se repita en la Cámara Baja lo ocurrido en el Senado, donde varios de sus miembros votaron con los republicanos.

"Lucharemos contra el proyecto de ley del Partido Republicano", advirtió el líder demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, quien acusó a Trump de haber generado una "crisis sanitaria”" en el país.

¿Volverá todo a la normalidad?
Una vez firmado el proyecto, se espera que cientos de miles de empleados públicos regresen a sus puestos y que reabran instituciones como los museos del Instituto Smithsonian, aunque los servicios más afectados, como el transporte aéreo, tardarán varios días en normalizarse.

Airlines for America, la patronal que agrupa a las principales aerolíneas del país, advirtió en un comunicado que, una vez reabierto el Gobierno, necesitarán “tiempo” para reajustar sus operaciones y que las consecuencias del cierre “persistirán durante días”.

El paquete aprobado en el Senado financia la Administración pública hasta el 30 de enero, por lo que, en poco más de dos meses, el Gobierno podría enfrentarse a un nuevo cierre.

Con información de Politico y Efe

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