EL SALVADOR

Ley de excepción en El Salvador: Seguridad y violación de derechos humanos a 2 años de aplicación

Durante su primer año de aplicación, el régimen de excepción impuesto por el presidente, Nayib Bukele, apresó a más de 66,000 personas, a dos años, la cifra se ha elevado a más de 100,000

Ley de excepción en El Salvador: Seguridad y violación de derechos humanos a 2 años de aplicación
Ley de excepción en El Salvador: Seguridad y violación de derechos humanos a 2 años de aplicaciónCréditos: Istockphoto
Escrito en MUNDO el

Un estallido de violencia en marzo de 2022, en El Salvador, el cual dejó más de 60 muertos en un solo fin de semana, fue el aliciente que detonó la imposición de un régimen de excepción en el país centroamericano que en ese entonces se ungía como uno de los países más peligrosos del mundo. A dos años de esto, el régimen de excepción carga con críticas y aplausos dependiendo el ángulo del que se mire.

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Por un lado, la comunidad internacional cuestiona las graves violaciones a los derechos humanos cometidas por las autoridades salvadoreñas en contra de los presuntos integrantes de las bandas criminales que durante años afianzaron su hegemonía en el país. Dichas violaciones a los derechos humanos han sido impulsadas por reformas legislativas que facultaron a las fuerzas armadas a detener presuntos criminales sin órdenes judiciales.

Durante su primer año de aplicación, el régimen de excepción impuesto por el presidente, Nayib Bukele, apresó a más de 66,000 personas, a dos años, la cifra se ha elevado a más de 100,000, en muchos casos de forma arbitraria, únicamente basándose en la identificación de tatuajes ligados a las pandillas como Barrio 18 y los Mara Salvatrucha.

Este hecho llegó a ser presumido por el presidente, quien se jactó que los pandilleros antes presumían sus tatuajes pero ahora intentan quitárselos u ocultarlos como les sea posible, todo para evitar su detención por las fuerzas del orden.

Amnistía Internacional, así como numerosas ONGs defensoras de los derechos humanos, han denunciado que en El Salvador, los detenidos son sometidos a malos tratos, tortura, violaciones flagrantes al debido proceso, desapariciones forzadas y a asesinatos en las cárceles del país, ello, sin que antes se les haya declarado culpables de algún delito y condenado según las leyes del país.

Estas violaciones a los derechos humanos de los presos en El Salvador, se han cometido bajo la coordinación y complicidad de los tres poderes del Estado, el cual posee un marco jurídico permisivo y contrario a los estándares internacionales de derechos humanos, según denunció Amnistía internacional.

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Dicho organismo alertó que el régimen de excepción en El Salvador carece de medidas para evitar las violaciones sistemáticas de derechos humanos, lo que ha afectado principalmente a los habitantes de las zonas históricamente marginadas del país.

“La sumisión de las instituciones responsables de procurar y administrar justicia en el país ha provocado la instrumentalización del proceso penal, con el que se está castigando a personas sin evidencia de que han cometido algún crimen, en su mayoría de zonas históricamente marginalizadas”, dijo Erika Guevara Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional.

“La muerte de 132 personas bajo la custodia del Estado, la detención arbitraria, el procesamiento penal masivo y el encarcelamiento indiscriminado de decenas de miles de personas son incompatibles con una estrategia de seguridad pública eficaz, justa y duradera. La violación sistemática de derechos humanos y el desmantelamiento del Estado de Derecho no son la respuesta a los problemas que enfrenta el país. Al contrario, establecen precedentes muy peligrosos”, agregó.

Además, la facultad de las autoridades para efectuar detenciones de forma arbitraria contra presuntos miembros de las pandillas ha llevado a El Salvador a padecer un problema de hacinamiento en las cárceles, motivo por el que Nayib Bukele tuvo que impulsar la creación de una de las cárceles más grandes del mundo.

Actualmente se estima que en el país, con una población de poco más de 6 millones de habitantes, hay más de 100,00 personas en prisión, colocándolo como el país con la mayor tasa de personas privadas de libertad en el mundo, con más del 1.5% de su población en prisión. Gran parte de los detenidos aún no reciben sentencia o lo hicieron en un juicio multitudinario en el que carecieron de defensa.

Según Amnistía Internacional, en las cárceles de El Salvador las personas viven en condiciones de insalubridad, sin acceso a servicios básicos como agua, alimentación adecuada, medicamentos y atención médica. Además de sufrir maltrato verbal y físico por parte de la policía y custodios; y de estar incomunicados con sus familiares.

También se ha reportado el uso de gas pimienta a dentro de las celdas, racionamiento de comida, agua, uso de baño y ducha, e imposibilidad de tener acceso al aire libre. Estas son las cosas que la comunidad internacional cuestiona del régimen de excepción que se ha extendido en reiteradas ocasiones en El Salvador y que actualmente sigue vigente.

El régimen de excepción, la carta fuerte de Bukele para su reelección

Pese a las críticas internacionales, el régimen de excepción en El Salvador, ha sido la carta fuerte para que Nayib Bukele consiguiera reelegirse como presidente, pese a que la constitución del país prohíbe la reelección, debido al gran apoyo y aprobación que este ha recibido de la población civil, ello porque las detenciones arbitrarias de pandilleros han demostrado su efectividad para reducir los índices de criminalidad en el país.

En el tiempo en que lleva aplicándose el régimen de excepción, El Salvador ha pasado de ser uno de los países más peligrosos del mundo a uno de los más seguros, con menores índices de criminalidad. Esto ha hecho que su modelo se vuelva sumamente atractivo para algunos de sus países vecinos, que al igual que ellos, padecen de altos índices delictivos a consecuencia de la presencia de bandas y grupos criminales dedicados a la extorsión, robo, tráfico de personas, drogas y homicidio.

El éxito interno de la política de Bukele se refleja en los altos índices de aprobación del presidente, siendo el jefe de estado con mejores resultados en este apartado del mundo. La aprobación del pueblo salvadoreño de Bukele no sólo no disminuyó en comparación a cuando llegó al poder en 2019, sino que se incrementó para estas últimas elecciones en 2024.

“En 2019 ganamos la presidencia en primera vuelta, con más votos que todos los demás partidos juntos. Pero en 2024 ganamos con prácticamente todos los votos de todos los partidos de 2019 juntos, incluyéndonos a nosotros mismos”, así celebró su triunfo electoral para su reelección.

VGB