Las tensiones por la guerra entre Israel y el grupo islámico Hamás no solo se han presentado en las calles de decenas de países del mundo, donde los ciudadanos se han dividido entre aquellos que condenan la negativa de alto al fuego de Israel y sus ataques contra la población en la Franja de Gaza y quienes respaldan el derecho de Israel de defenderse de los ataques de Hamás. Estas tensiones incluso ya llegaron a los campus de las universidades más prestigiosas de Estados Unidos, donde los incidentes de antisemitismo e islamofobia van en aumento.
La situación escaló después de que las presidentas de las universidades de Harvard, Penn y el MIT se enfrentaran a varias preguntas por parte del Congreso estadounidense sobre sus respuestas a los incidentes principalmente de antisemitismo que se han registrado en respuesta a la guerra. A mediados de noviembre, el Departamento de Educación estadounidense lanzó una investigación contra siete universidades incluidas la Universidad de Cornell, la Universidad de Columbia y la Universidad de Pensilvania después de que se registraran incidentes de antisemitismo e islamofobia.
ÚNETE A NUESTRO CANAL DE WHATSAPP. EL PODER DE LA INFORMACIÓN EN LA PALMA DE TU MANO
Te podría interesar
De acuerdo con un reporte de la Liga Antidifamación, un 73 por ciento de los estudiantes universitarios judíos ha experimentado o presenciado incidentes antisemitas en su escuela desde que inició el año escolar 2023-2024. Desde el 7 de octubre que inició la guerra, un 46 por ciento dijo que se sentía “muy” o “extremadamente” seguro en el campus de su universidad, lo que contrasta con el 67% que decía lo mismo antes del ataque de Hamás.
Durante la comparecencia frente a los legisladores republicanos y demócratas, la presidenta de la Conferencia Republicana de la Cámara de Representantes y partidaria de Donald Trump, Elise Stefanik, denunció que varios estudiantes apoyaban a la intifada, que es una palabra árabe que significa levantamiento y que muchos judíos interpretan como un llamado a la violencia contra ellos. Stefanik le preguntó a la presidenta de la Universidad de Penn que, si pedir el genocidio de los judíos constituía una intimidación o acoso, a lo que Liz Magill contestó que “si es dirigido, severo o generalizado, es acoso”.
Harvard, MIT y Penn, las universidades señaladas
En respuesta, Stefanik le dijo que “entonces la respuesta es sí”, a lo que Magill respondió que “es una decisión que depende del contexto”, lo que provocó críticas de la misma legisladora de republicana, de cientos de alumnos y hasta de los benefactores y la junta de la universidad, quienes ya habían criticado el actuar de la presidenta de Penn después de que autorizara una conferencia literaria palestina bajo el argumento de libertad de expresión. Cuatro días después de aparecer en el Congreso, Magill anunció que renunciaría a su cargo.
La presión también fue hacia la presidenta de Harvard, Claudine Gay que lleva menos de tres meses en el cargo y hacia Sally Kornbluth del MIT. Si bien las respuestas que ambas ofrecieron a los legisladores fueron criticadas por no condenar fuertemente el antisemitismo en sus campus, al contrario de Magill, ellas sí recibieron el respaldo tanto de profesores como de las juntas de las universidades, quienes anunciaron que ambas continuarían en sus respectivos cargos.
Incluso en el caso de Gay, más de 700 profesores de Harvard pidieron mantenerla como presidenta e hicieron un llamado a “defender la independencia de la universidad y resistir a las presiones políticas, incluidas las peticiones de destitución de Claudine Gay, que son contrarias al compromiso de Harvard con la libertad académica”. Y es que, durante los últimos años, los legisladores republicanos han atacado a las universidades de élite, pues acusan que son centros de pensamiento liberal y buscan dictar gobernanza en el campus, de acuerdo con Melani Cammett, profesora de asuntos internacionales de Harvard.
Tras la renuncia de Magill, Stefanik dijo en un comunicado que “uno menos, faltan dos” e insistió en que la renuncia forzada de la presidenta de Penn era lo mínimo que se requería, por lo que “estas universidades pueden anticipar una investigación sólida y completa del Congreso de todas las facetas de la perpetración negligente de antisemitismo en sus instituciones, incluido el liderazgo y la gobernanza administrativos, docentes y en general”, advirtió.
