La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, rechazó que exista un plan para repintar de manera masiva la capital y atribuyó las críticas sobre el uso del color morado en espacios públicos a una campaña de desinformación.
Durante una conferencia de prensa, la mandataria capitalina sostuvo este 1 de junio que su administración se apega a la normatividad vigente en materia de imagen urbana y negó que se estén realizando intervenciones fuera de los límites establecidos por la ley.
“Nosotros estamos respetando todo aquello que nos marca la normatividad que tenemos que respetar. No estamos pintando de más ni mucho menos”, afirmó Brugada al responder a los cuestionamientos sobre la presencia cada vez más visible del color distintivo de su gobierno en diversos puntos de la ciudad.
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En redes sociales circulan videos donde se observa a trabajadores pintar color amarillo algunos puentes vehiculares que ya habían sido pintados de morado.
La titular del Ejecutivo local señaló que algunos espacios sí serán intervenidos con trabajos de pintura, pero aclaró que dichas acciones tienen el propósito de mejorar la imagen urbana y recuperar espacios públicos. “Se va a respetar lo que se tiene que respetar y vamos a pintar en algunos lados en donde lo podemos hacer para transformar el espacio público, para darle mayor visibilidad”, expresó.
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La "moradización" de la CDMX
Las declaraciones ocurren en medio de un debate público sobre la llamada “moradización” de la Ciudad de México, un fenómeno que ha generado críticas en redes sociales debido a la creciente presencia de ese color en infraestructura y mobiliario urbano.
Actualmente, el morado puede observarse en puentes peatonales y vehiculares, luminarias, columnas, vallas, fachadas de unidades habitacionales y diversos elementos urbanos distribuidos en distintos puntos de la capital. También ha sido utilizado en la iluminación de monumentos, como El Caballito, sobre Paseo de la Reforma, así como en juegos infantiles, bancas y espacios deportivos.
Especialistas consultados previamente por La Silla Rota han señalado que estas intervenciones no contravienen la legislación vigente. La coordinadora de la Maestría en Proyectos para el Desarrollo Urbano de la Universidad Iberoamericana, Elizabeth Mancera Lozano, explicó que la normativa aplicable no prohíbe el uso de ese color en infraestructura urbana.
No obstante, la académica consideró que la estrategia puede generar la percepción de que las autoridades privilegian acciones de carácter visual sobre la atención de problemas estructurales de la ciudad. A su juicio, también puede interpretarse como una forma de apropiación simbólica del espacio público por parte del gobierno.
En el mismo sentido, el urbanista Roberto Remes, excoordinador de la extinta Autoridad del Espacio Público, señaló que el uso del morado no es ilegal, aunque advirtió que su presencia generalizada puede transmitir una sensación de saturación e improvisación en vísperas de la Copa Mundial de Futbol de 2026.
El especialista también cuestionó el uso recurrente del ajolote dentro de la identidad gráfica de la actual administración, al considerar que la capital cuenta con una diversidad histórica y cultural más amplia para proyectar su imagen.
Contexto: el pasado 12 de mayo, Clara Brugada ya había respondido a los cuestionamientos relacionados con el uso del color morado y la imagen del ajolote como elementos distintivos de su gobierno.
En aquella ocasión, la mandataria afirmó que ambos símbolos están ligados a la historia, la cultura y la identidad de la Ciudad de México, al tiempo que lamentó que la discusión pública se concentre en aspectos visuales en lugar de las acciones de gobierno que, aseguró, buscan transformar la capital.
Respecto al color morado, explicó que representa una reivindicación política y social vinculada a las luchas históricas de las mujeres. Sobre el ajolote, destacó que se trata de una especie endémica de la ciudad con un importante valor ambiental, científico y cultural.
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