INFRAESTRUCTURA URBANA

Pintar de morado es una apropiación del espacio público: expertos

La ciudad luce morada en gran parte de la infraestructura urbana. También se ha plagado de ajolotes pintados o incluso grabados en luminarias o vallas. Ambos son símbolos del gobierno capitalino, los especialistas señalan que genera una sensación de insatisfacción de que solo pintan

Créditos: Raúl Estrella | LSR
Créditos: Raúl Estrella | LSR
Escrito en METRÓPOLI el

El morado del gobierno capitalino se ha apropiado de la ciudad. Está en los puentes peatonales y vehiculares, en luminarias, en columnas, en el piso del puente peatonal del Estadio Azteca, en vallas, en fachadas de unidades habitacionales o incluso en la iluminación de monumentos como El Caballito de Sebastián, en avenida Reforma.

Pero también está en juegos como los sube y baja, en las bancas, las delimitaciones metálicas de deportivos de Iztapalapa y hasta en los garrafones de agua potable empleados por el sistema de abasto del líquido Atlitic. La moradización de la ciudad se ha convertido en blanco de críticas de la ciudadanía, plasmadas sobre todo en las redes sociales.

Raúl Estrella I LSR

Pero la moradización de la ciudad no es ilegal, de acuerdo con lo que marca la norma NOM-034-SCT2-SEDATU-2022, dijo a La Silla Rota la coordinadora de la maestría en Proyectos para el Desarrollo Urbano en la Universidad Iberoamericana, Elizabeth Mancera Lozano.

Sin embargo, pintar infraestructura de morado por parte del gobierno capitalino da la percepción de que sí se atiende a la ciudad pero de manera superflua, como que se están arreglando y pintando cosas, más en el marco de lo próximo del Mundial y que no se atienden los problemas de fondo, expresó, consultada por La Silla Rota.

También es una forma de apropiación, pero no por parte de la sociedad, sino como una política del Estado del espacio urbano, que en realidad es de todos, agregó la urbanista.

Roberto Remes, también experto en urbanización y quien fue coordinador de la desaparecida Autoridad del Espacio Público, coincidió en que pintar de morado la infraestructura no es ilegal y cita la misma norma.

Pero la percepción que se genera es de una saturación, de una improvisación frente a una ciudad que no se preparó lo suficiente para la organización de la Copa del Mundo, pese a tener toda la información desde hace 8 años y que está llegando al exceso de pintar el piso de las avenidas o el Metro, al incluir el morado así como a los ajolotes, hoy omnipresentes en toda la ciudad.

“México tendría mil formas mejores de comunicar su historia”, consideró el también columnista de La Silla Rota.

Apenas el 12 de mayo, la jefa de gobierno salió al paso de las críticas.

“Si no pintáramos y la ciudad siguiera gris, entonces dirían que no hay intervención; pero si retomamos el morado, preguntan por qué el morado. Yo pregunto: ¿por qué les molesta?”, cuestionó a sus críticos.

Raúl Estrella I LSR

Lo que dice la norma

La norma que ambos urbanistas mencionaron es la NOM-034-SCT2-SEDATU-2022 y en el inciso 5.2 se refiere al color de las marcas de la infraestructura urbana.

“Las marcas que se pintan o colocan en el arroyo vial, guarniciones y estructuras deben ser de color blanco, amarillo, verde, azul o rojo, según su función. Con excepción de las marcas en guarniciones, estructuras y marcas temporales, las marcas en el arroyo vial deben ser reflejantes. Cuando el color del pavimento del arroyo vial no proporcione el suficiente contraste con las marcas, se recomienda la aplicación de franjas negras de cinco centímetros de ancho, en los costados de las marcas. Los colores blanco, amarillo, verde, azul y rojo deben estar dentro del área correspondiente definida por las coordenadas presentadas en la tabla 2, con los coeficientes mínimos de reflexión que en la misma se indican”.

Remes no vio un problema legal en el pintado de morado en los puentes peatonales y vehiculares.

“No veo irregularidad en eso. El problema está en otro lado, no que incumplan la norma. Es una combinación si no usual, posible en publicidad, la usa el equipo de los Lakers de los Ángeles”, puntualizó.

El problema es la saturación, el querer disfrazar la ciudad de lo que no es, continuó Remes. En vez de llenarla con arte urbano, lo cual crearía oportunidades a ciento de artistas, optaron por la pintura plana, en exceso, sin ninguna narrativa, planteó.

Por su parte, Mancera Lozano explicó que la norma tiene que ver con todo lo que es la infraestructura y el diseño y tiene un apartado específicamente donde se habla del color y que tiene que ver con términos de seguridad. Pero además hay usos universales de los colores, como que el naranja es de construcción, el rojo se utiliza para marcar algo totalmente prohibido y el amarillo, en el caso de México, se supone que también es para eso.

“Entonces, cuando de repente ya todo se vuelve morado o rosa o del color del partido en el poder, pues eso se vuelve todavía mucho más confuso”, indicó.

El pintar infraestructura urbana del color con el que se identifica el gobierno o partido en turno no es propio de la actual jefa de gobierno, Clara Brugada, recordó la urbanista de la Ibero. Cada uno de los gobiernos que llega al poder tiene un manual de identidad y la ciudad lo ha visto.

Ocurrió con los taxis rosas de la administración de Miguel Ángel Mancera. Cuando en su momento estaba el PRD, todo era amarillo y negro. El PRI ha usado el verde, blanco y rojo y el PAN el azul.

“O sea, eso es válido. Y cuando hay una un manejo de marca y de colores adecuados y se usa bien, sí hay un beneficio. Pero en este momento, cuando de repente ya tiene que ver como con una apropiación política de la ciudad, que es de todos y que se carga un poquito la balanza a la parte de esta apropiación política, pues tiene poca base y trasfondo”.

Si los problemas de la CDMX en materia de transporte, baches, inundaciones estuvieran resueltos, igual no pasaba nada. Pero el gobierno opta por pintar de morado, no funciona.

El ajolote se caricaturizó y se desaprovecharon mas símbolos

Respecto al uso del ajolote, Mancera Lozano dijo que ahorita no es que la sociedad se lo haya apropiado, como en otros tiempos se apropió por ejemplo de símbolos gubernamentales como las playas artificiales de la administración de Marcelo Ebrard al frente de la CDMX.

“Ahora se banalizó el uso, o sea casi se caricaturizó. Y eso está generando polémica, porque no es algo que realmente nos conecte con la ciudad”.

Para Remes el ajolote no es el problema, pero su uso excesivo marca una contradicción con lo que el gobierno decía hace un par de años de que la ciudad lo tiene todo.

“Justamente la ciudad tendríamos que haber comunicado que teníamos todo y no solo ajolotes. Lo he visto poquito, patético, tratando de ser moderado”, concluyó.

Contexto

El 12 de mayo pasado, la jefa de Gobierno capitalino, Clara Brugada salió al paso de las criticas por el uso del color morado y de los ajolotes como parte de la identidad visual de su administración. Dijo que ambos símbolos representan valores históricos, culturales y sociales profundamente vinculados con la capital.

La mandataria aseguró estar abierta a las criticas pero también cuestionó que el debate público esté centrado en elementos simbólicos y no en las acciones “de transformación que actualmente se desarrollan en la capital”.

Del uso del morado dijo que es una reivindicación política y social ligada a la lucha histórica de las mujeres. Respecto al uso de imágenes de ajolotes, explicó que se trata de un animal prehistórico y fascinante, endémico de la ciudad.

Además, anunció que próximamente será inaugurado el Santuario de los Ajolotes, el cual estará ubicado en el Parque Ecológico de Xochimilco.