METRO CDMX

Fernando Espino: medio siglo tras el poder sindical del Metro; ha doblegado a 16 directores

Durante casi cinco décadas, Fernando Espino ha consolidado un fuerte control sobre el sindicato del Metro, influyendo en decisiones operativas y negociaciones. Recientemente, la suspensión de horas extra provocó afectaciones

Espino lleva 48 años al frente del sindicato más grande del Metro
Espino lleva 48 años al frente del sindicato más grande del MetroCréditos: Especial 
Escrito en METRÓPOLI el

Desde hace casi medio siglo, el líder del Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo (SNTSTC), Fernando Espino, no sólo ha sobrevivido a los cambios políticos en la Ciudad de México: ha impuesto condiciones. A sus 77 años, ha negociado, presionado y, según voces disidentes, doblegado a al menos 16 directores del Metro, convirtiéndose en un factor de poder paralelo dentro del sistema de transporte que mueve a más de cinco millones de personas al día.

Entre el 10 y el 13 de abril volvió a demostrarlo. Dio la instrucción de no hacer tiempo extra. El resultado fue inmediato: retrasos, saturación y una red al borde del colapso. No fue un paro formal, pero funcionó como uno. 

Espino lleva 48 años al frente del sindicato más grande del Metro. En ese tiempo ha sido legislador por tres partidos —PRI, PVEM y Nueva Alianza—, ha construido una estructura sindical cerrada y ha acumulado señalamientos por nepotismo, control de plazas y uso político de la operación del transporte.

Tensar el servicio hasta obligar a autoridades a negociar

Para sus críticos, como el dirigente disidente Homero Zavala, existe un método claro que es el de tensar el sistema hasta obligar a las autoridades a sentarse a negociar, y una vez ahí, convertir la crisis en moneda de cambio.

“Desafortunadamente el Metro se encuentra mal desde hace mucho tiempo, él saca esa amenaza y lo que hace es conseguir cosas para ciertas personas y se olvida del STC y lo que éste requiere”, dice Zavala, quien trabajó durante 20 años con Espino, pero al ver sus abusos como nepotismo y presuntos contratos del Metro para cercanos suyos, así como el uso de las instalaciones deportivas en las que excluye a quienes no son de su grupo cercano, decidió formar un nuevo sindicato.

“Sobre los objetivos y la lucha tiene toda la razón. El problema es la negociación y cuando la obtiene, hace su famosa compactación de categorías a sueldos compensados. Desaparece plazas de quienes se jubilan, fallecen o despiden y se las da a cercanos suyos que no tienen los mismos conocimientos. El resultado es que la chamba se le carga a los que se quedan alrededor”, critica Zavala.

Cuando las autoridades ceden, los logros no se traducen en más recursos para el mantenimiento. De hecho, los resultados de las negociaciones siempre quedan en la penumbra del secreto, reitera.

TAMBIÉN LEE: Metro CDMX: largas filas, desesperación, caos y retrasos en trenes de hasta 20 minutos

La crisis del 13 de abril

El SNTSTC informó ese fin de semana que pidieron a sus afiliados no trabajar tiempo extra el 10 y 13 de abril, mientras no se atendieran sus demandas de dar más recursos para mantenimiento, compra de refacciones y cuestiones salariales.

Lo que cuenta Zavala es que el tiempo extra es obligatorio, por lo cual el Metro debe pagar más y se trata de un logro conseguido en otra negociación. Pero cuando los trabajadores no hacen tiempo extra obligado, se afecta el servicio. Es como una protesta de brazos caídos.

“Si la plantilla fuera como debe ser no podrías amenazar al trabajador de no trabajar tiempo extra, no estaría obligado”, precisa.

El STC sólo toma en cuenta al sindicato de Espino

Otra prueba del poderío del SNTSTC, señalan, es que las autoridades del Metro ni siquiera toman en cuenta los diagnósticos del Sindicato Mexicano y otros dos más sobre la operación, bajo el argumento de que son organizaciones pequeñas. Sólo voltean a ver a la organización de Espino, critica Zavala.

El sindicato que encabeza Espino tiene 13 mil 500 trabajadores, que el dirigente utiliza para poner contra las cuerdas a las autoridades cuando tiene una demanda, indica Zavala.

Sólo hasta que se reunieron Espino y el titular del Metro, Adrián Rubalcava, el 13 de abril, fue que se arregló el problema y el sindicato ya no amenazó la operación, aunque los retrasos del Metro han continuado. Precisamente Rubalcava es el director del Metro al que menos presión le ha metido el sindicato, observa Zavala.

“No se pega con él, ambos hablan muy bien uno del otro. Podría decirse que no habla contra él sino de la administración”, continúa Zavala.

Especial

TAMBIÉN LEE: Línea 3 del Metro: una semana de viacrucis, entre paro y retrasos

Gimnasio, para los amigos, no para los trabajadores

Caso contrario a lo que pasó con Joel Ortega, cuando este fue director entre 2012 y 2015. Este último le sacó varios golpes incómodos a Espino. Es a Ortega a quien el sindicato le atribuye haber dado a conocer que el gimnasio que está en la estación Juanacatlán es usado como propiedad del dirigente, donde impulsa su afición al box.

“El gimnasio desafortunadamente para los trabajadores no es. Hay boxeadores que se vuelven trabajadores, pero los verdaderos trabajadores no tienen acceso”, critica.

En el tiempo que trabajó con Espino, Zavala observó cómo el primero favorecía a su familia para meterlos a la nómina del Metro, tal como lo han reportado diversos medios de comunicación. Espino justificaba esa situación diciendo que todos tienen derecho a trabajar.

“El problema es eso, trabajar. Hay gente en el sindicato que en su vida ha puesto un pie en el área, siempre han estado comisionados, cobrando sin trabajar”, señala Zavala en referencia a los aviadores.

Desde que Zavala se salió del SNTSTC y organizó un nuevo sindicato, hace 8 años, Espino lo demandó por daño moral, y a través de su secretario de comunicación social dijeron que no hacía nada, por lo que se trataba de un robo al Metro.

¿Cómo es Fernando Espino

-Es muy cerrado. Lo conozco desde que era niño, el trato no era mucho pese a que conviví con él. Siempre está rodeado de personas que no permiten acercársele. Hablas con él y no te dice que no pero luego te da la vuelta. De pronto sí habla fuerte y parte del problema conmigo es que lo quiso hacer así. No tiene mucho la intención de ser amable.

Sobre su círculo más cercano, también es cerrado. Destacan su mano derecha, José de Jesús Pérez Negron, encargado de la Secretaría de Finanzas, con acusaciones por presunto acoso sexual, y Everardo Bustos López, quien ha sido incluso secretario general del Metro. Su hijo Fernando Espino García forma parte de la representación sindical y es el suplente del diputado federal panista, Héctor Saúl Téllez.

Priista, pevemista, panalista y buscó hacer su partido

Fernando Espino ingresó al Metro en 1970. Es ingeniero electricista egresado de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica del Instituto Politécnico Nacional.

Se afilió al PRI en 1976. Fue electo líder del SNTSTC en 1978. Aunque desde que fue electo no siempre ha sido el secretario general, sí ha sido el poder detrás del trono, y cuando no aparece como secretario, lo hace como presidente del Comité de Vigilancia o del Ejecutivo Nacional.

Fue diputado por el PRI, por el PVEM —entre 2003 y 2006— y por Nueva Alianza, fundado por Elba Esther Gordillo, entre 2006 y 2009.

En 2019 diversos medios revelaron que Espino buscó formar su propio partido político en la Ciudad de México, afiliando a integrantes de su sindicato. El nombre del proyecto político era Un árbol por México. Zavala recuerda que por revelar eso fue que Espino le reclamó y se distanciaron.

Familiares, contratados por el STC Metro

Se la acusa de nepotismo y tener contratados a familiares en el Metro. Por ejemplo en octubre de 2021, El Universal publicó que el sindicato tenía a su servicio a 182 servidores públicos que percibían un sueldo por parte del STC, sin trabajar ahí. El diario citaba un documento de la Gerencia de Recursos Humanos del propio sistema.

Entre quienes estaban en esa situación estaba su hermana Guadalupe Espino Arévalo y los hijos del líder sindical, Fernando, Mabel y Mayra, su sobrino Oscar Galicia Espino y su primo Fernando Espino González. También se le ha señalado de crear empresas de uniformes, materiales y hasta comedores de cercanos a él y que el Metro contrata.

Especial

Enfrentamientos con el gobierno capitalino

A Espino no le gustó en 2001 el trato que le daba el entonces director del STC, Javier González Garza, designado por Andrés Manuel López Obrador. El dirigente dijo que si el jefe de Gobierno quería guerra “que nos ponga un ring y hasta con la mano amarrada le doy una madriza”.

En 2002 organizó un paro en las líneas 9 y B y acusó que las condiciones de operación eran un riesgo para los usuarios. El gobierno capitalino lo acusó de los delitos de despojo, ataques a las vías generales de comunicación, daño patrimonial y amenazó con quitarle el fuero, pero no se logró.

El diputado federal del PAN, Federico Döring, quien coincidió con el líder sindical en la ALDF y en la Cámara de Diputados, recordó este capítulo.

“Soy testigo de que López Obrador le agarró odio y rencor cuando empezó a luchar por dinero para mantenimiento y trenes e hizo un emplazamiento a huelga. No se me olvida que Andrés Manuel lo intentó meter a la cárcel a través del entonces procurador Bernardo Bátiz y no lo logró porque el emplazamiento a huelga lo hizo desde una estación en el estado de México. Lo acusaron de delitos que contemplaba la Ley de vías de comunicación que existía en esa época y ya no se llama así”.

Sobre los señalamientos en contra de Espino, Döring reconoció que siempre los ha tenido porque no es el único sindicato del Metro, que son los que lo señalan, así como directivos del STC. Pero nunca se le abrió algún proceso de investigación por parte de la Asamblea Legislativa.

TAMBIÉN LEE: "Nos dan en la torre con tantas fallas": usuarios del Metro 

Postura

La Silla Rota buscó la versión de Espino. Comunicación Social del SNTSTC fue la que respondió. Sobre que ha encabezado la dirigencia por 48 años, respondió que la nueva Ley Federal del Trabajo se modificó en su totalidad, incluyendo nuevas formas de elegir a sus dirigentes. Negó que en negociaciones se hayan obtenido mejoras para el sindicato, primero porque sus oficinas pertenecen al STC y se encuentran dentro de las instalaciones del sistema, en Juanacatlán.

En cuanto a no trabajar tiempo extraordinario, es una medida de acción sindical que busca modificar o presionar la actitud de las autoridades del Metro para obtener un diálogo real y efectivo, no para impactar al trabajador. El STC al no completar la plantilla de personal operativo, los trabajos de esos faltantes se cubren laborando tiempo extraordinario.

“Al no tener derecho a la huelga, el SNTSTC utiliza otras acciones de presión sindical”.

Calificó de falso que haya presiones para obtener mejoras para el sindicato, a costa de impactar el servicio. “Este se impacta por la falta de refacciones y herramientas para el mantenimiento de los trenes e instalaciones fijas, por la falta de mantenimiento al Metro desde hace 30 años”.

En cuanto al gimnasio, es un espacio dedicado al box, nada que ver con “el gimnasio de lujo que publicó el Universal en 2015”. Esa información la atribuyeron al entonces director del Metro, Joel Ortega, que tuvo muchas diferencias con Espino.

“Las instalaciones son del Metro, no son propiedad del Sindicato. En 2015 salió la nota y desde hace 10 años se recicla al respecto”.