En la colonia Doctores los tiraderos clandestinos de basura en calles y esquinas parecen la historia mitológica del hombre atado a una montaña a quien un águila le devoraba los intestinos, que volvían a crecer durante la noche y esto se repetía de manera incesante; en esta zona céntrica. Sin embargo, cada tarde se retiran cientos de bolsas con residuos y en cuanto se limpia, los vecinos vuelven a depositar restos de comida, papeles y hasta muebles y colchones.
Durante un recorrido realizado por La Silla Rota, se documentaron tiraderos clandestinos en al menos nueve puntos de la colonia, en los que la basura se concentra desde el anochecer y permanece durante horas, pese a la presencia de lonas de la alcaldía Cuauhtémoc que advierten sobre multas y arrestos, sin que haya vigilancia en la zona.
Los tiraderos clandestinos
El recorrido permitió identificar tiraderos en distintos puntos de la colonia, distribuidos tanto en vialidades principales como en calles secundarias.
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En la zona cercana a Eje Central, uno de los puntos se ubicó en la esquina de Doctor Rafael Norma, donde la basura se encontraba extendida sobre la banqueta y parte del arroyo vehicular. A unas calles, en Doctor J. Márquez, en sus cruces con Doctor José María Vértiz y Doctor José María Barragán, se observaron acumulaciones similares, con bolsas apiladas y residuos expuestos.
En los alrededores del Mercado Hidalgo, estos tiraderos se multiplican. En las calles Dr. Olvera , Dr. Andrade, Dr. Barragán y Dr. Arce hay al menos un tiradero, que concentra, sobre todo, desechos orgánicos.
En algunos de estos puntos, los desechos no se limitaban a bolsas domésticas, sino que incluían muebles, bases de cama, colchones e incluso tazas de baño.
Uno de los puntos con mayor actividad se localizó en la esquina de Doctor Erazo y Doctor Agustín Andrade; La Silla Rota observó cómo las personas dejan bolsas repletas de basura constantemente.
El tiradero obligaba a los peatones a bajarse de la banqueta y a caminar entre escurrimientos de las bolsas, presencia de cucarachas y olores fétidos.
Estos puntos comienzan a formarse desde las seis de la tarde y continúan recibiendo residuos durante toda la noche.
“Aquí todas las calles están igual”
José Luis, quien lleva 20 años barriendo las calles de la colonia, señaló en entrevista que estos tiraderos se encuentran en casi todas las calles de la colonia, algunos más grandes que otros y que operan desde que tiene memoria.
“Aquí todas las calles están igual, no hay ni a cuál irle”, afirmó.
José Luis barre la calle Dr. Agustín Andrade. Recibe algunas bolsas de basura de los vecinos y, cuando se puede, separa los desechos en orgánicos e inorgánicos. Recibe todo, aunque no venga separado y afirma que ya dejó de “pelear” con los vecinos porque “hay gente que se molesta y nos quiere golpear” cuando se les pide que no tiren la basura en la calle.
“¿A usted lo han intentado golpear?”, se le pregunta. “A todos los compañeros, aquí la gente es bien agresiva”, contesta seguro.
José Luis, quien porta su uniforme naranja y un reloj dorado, afirma que los basureros clandestinos operan a pesar de que en la colonia hay siete rutas de recolección y camiones asignados “desde la Buenos Aires hasta Río de la Loza” que pasan dos veces al día, además de los carritos que, como él, recorren la colonia durante la jornada.
“Aquí la gente es la que de veras no ayuda a que esté limpio”, se queja.
“La gente sale y no espera el camión; el camión toca, pero la gente no espera, prefieren venir a dejarlo en la calle. Eso es todos los días”.
15 minutos para acabar con un tiradero
Calles más adelante suena la campana del camión de la basura. La unidad es conducida por Marcos, quien dice llevar en el negocio más de 15 años, aunque no aparenta más de 30 años de edad.
Junto a sus compañeros, Marcos recorre las calles de la colonia Doctores desde las seis de la mañana recogiendo la basura de los tiraderos que ya tiene bien identificados.
“En mi ruta tengo entre 12 y 13 tiraderos como estos”, señala y afirma que la calle Doctor Salvador García Diego, entre avenida Cuauhtémoc a Eje Central, es, tal vez, la calle con más cúmulos de basura.
Al terminar con un tiradero, van al otro. Estaciona su camión junto a la montaña de basura, extiende junto a sus compañeros una lona en el suelo y, con palas, comienzan a levantar la basura para meterla al camión.
Mientras algunos se encargan de levantar lo que se encuentra en la calle, otro de sus compañeros toca la campana para recibir bolsas de vecinos que se acercan en ese momento, así como desechos de comercios, hoteles y puestos de la zona.
En cada punto permanecen alrededor de 10 a 15 minutos. Recogen lo que pueden, suben la basura y continúan hacia el siguiente tiradero.
Sin embargo, minutos después de retirarse, las bolsas vuelven a aparecer. “Muchas veces esperan a que nos vayamos. Prefieren tirar la basura después de que nos vamos para no darnos una propina”.
Más de 200 tiraderos en la Cuauhtémoc
Esta dinámica está bien identificada por la alcaldía Cuauhtémoc. En marzo de 2025, la alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega realizó un ejercicio en la colonia Morelos para observar cuánto tiempo tarda en volver a formarse un tiradero después de ser limpiado.
De acuerdo con lo documentado por la propia demarcación, tras el paso del camión recolector y la limpieza total del sitio, la basura comenzó a reaparecer cinco minutos después, cuando personas llegaron a depositar nuevas bolsas en el mismo punto.
Datos de la Dirección General de Servicios Urbanos indican que semanalmente se retiran más de 2 mil toneladas de residuos de tiraderos a cielo abierto y que, al inicio de la administración, se tenían identificados más de 300 puntos, de los cuales alrededor de 200 continúan activos.
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Faltan contenedores
Fernando Pacheco, vecino de la colonia Doctores, reconoció que en ocasiones ha tirado basura en estos puntos, aunque intenta entregarla directamente al personal de limpia siempre que puede.
“Sí, la verdad sí. Se me ha llegado a acumular y la he tenido que tirar en la esquina porque no ha pasado el camión”.
Señaló que, además de tratarse de una práctica común en la zona, existen factores que influyen en que los vecinos recurran a estos espacios, como la falta de claridad en los horarios de recolección.
“No hay mucha claridad sobre los horarios de los servicios de recolección”, afirma.
Asimismo, explicó que en algunos casos el camión pasa en la madrugada o en momentos en los que los habitantes no se encuentran en casa, lo que lleva a que la basura termine en las esquinas.
“El camión pasa en las madrugadas; por eso la gente tira la basura en la esquina”.
También mencionó la falta de infraestructura, como botes de gran tamaño o contenedores y las dinámicas laborales de sus vecinos, quienes salen temprano a trabajar y regresan por la noche.
Lonas sin vigilancia
En varios de estos tiraderos, la alcaldía Cuauhtémoc ha colocado lonas dirigidas a vecinos en las que se advierte que tirar basura en la vía pública puede derivar en multas económicas o arrestos administrativos.
Sin embargo, durante la noche, los residuos continúan acumulándose en esos mismos espacios. En algunos casos, las bolsas se depositan a unos metros de los avisos, sin que haya presencia de autoridades que supervisen o impidan que los tiraderos sigan creciendo.
