En la Ciudad de México el transporte se ha convertido en el principal emisor de gases de efecto invernadero (GEI), causantes del cambio climático, entre cuyas consecuencias están los climas extremos. Los autobuses eléctricos son una opción para reducir las emisiones de GEI y con ello dejar atrás a unidades contaminantes que operan con diésel o gas LP.
El sistema Metrobús ya sustituyó unidades en las líneas 3 y 4 y la Línea 1 del Metrobús está en la antesala de usar unidades eléctricas biarticuladas.
Con las unidades biarticuladas -que sólo circulan en la Línea 1, debido a su diseño recto- y con operadores de alta capacitación se busca trasladar a más pasajeros y a su vez contaminar menos, informa en entrevista la líder del Consejo Internacional de Transporte Limpio (ICCT, por sus siglas en inglés), Leticia Pineda.
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Trolebuses autónomos
Actualmente la Ciudad de México tiene 629 de los 849 autobuses eléctricos con que cuenta nuestro país. La flotilla más grande es de la de los trolebuses, que si bien circulan desde hace siete décadas en la capital, antes lo hacían donde solo había catenarias para conectarse a la electricidad, lo que limitaba sus trayectos y los hacía depender de lo que la gente llamaba ‘sus antenitas’.
Durante el gobierno de Claudia Sheinbaum como jefa de Gobierno, esas unidades de hasta 40 años de antigüedad y que aún circulaban tartajosas por Eje Central, fueron sustituidas por más modernas con baterías que les permiten autonomía de hasta 70 kilómetros.
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También Metrobús ha comenzado a usar unidades electicas que sustituyen a los camiones que usaban diésel. Se trata de un transporte más limpio que los de rutas concesionadas, incluso los que tienen unidades más nuevos, pero no significa que no contaminara. Las que usaban un combustible distinto al diésel Euro VI sí emitían plumas de hollín y partículas negras que la Organización Mundial de Salud ha catalogado de cancerígenas.
Eso afecta no solo a la gente de afuera del autobús sino incluso a la que viaja en el interior, explica la experta. También esas emisiones generan óxido de nitrógeno, los llamados noxes y son precursores del ozono, que entre febrero y mayo juega un papel clave para las contingencias ambientales, como las que apenas acaba de sufrir la Ciudad de México entre el 12 y el 14 y el 15 y el 17 de febrero.
Con los autobuses eléctricos habría cero emisiones de contaminantes que afectan la salud en el sistema Metrobús, dice la experta en descarbonización. La intención de Metrobús es que cada vehículo que se renueve sea eléctrico. Se ha comprobado que mientras los autobuses de diésel gastan 14.75 pesos por kilómetro, el costo de una unidad eléctrica es de 3.34.
México podría producir sus propios autobuses eléctricos
Además, México podría pronto producir sus propias unidades, como es el caso del Taruk. La Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales es la que encabeza el proyecto. Es técnica y económicamente factible y ayudaría a contribuir a reducir la contaminación, cumplir metas ambientales y tener un transporte público a la vanguardia, refiere Pineda en entrevista.
Una de las razones de que la Ciudad de México sea la que despunta en el uso de unidades eléctricas es la conciencia ambiental que hay al respecto. Pero para estimular su uso en otras metrópolis se puede generar conciencia de que además sirven para mitigar los efectos del cambio climático y que tienen beneficios en la parte económica.
“Obtenerlo es de largo plazo, es una transición que se va a realizar y permitirá abaratar el costo y dar un servicio más adecuado. Hace falta más difusión y acompañamiento de gobierno”, reconoce.
También ya hay más variedad de marcas. Antes solo los producían los chinos, ahora se han sumado Volvo, Scania y Mercedes que ofrecen buses eléctricos producidos en México. El Taruk se hará en alianza con Dina.
“Hay oportunidades de demanda, se requiere de producción de vehículos, que se abaraten y sean competitivos y tener una mayor variedad de proveedores en México”.
Contexto
El sector transporte ya supera al eléctrico como el mayor emisor de gases de efecto invernadero en México, lo que obliga a fortalecer la Estrategia Nacional de Movilidad Eléctrica y los nuevos compromisos climáticos del país, dijo el 6 de noviembre del año pasado la directora de Políticas de Mitigación de Semarnat, Diana Guzmán.
El transporte público se ha convertido en la prioridad de la Semarnat, por su capacidad para reducir emisiones y mejorar la calidad de vida urbana.
En México circulan actualmente 849 autobuses eléctricos de transporte público, de los cuales 629 se encuentran en la CDMX, 101 en Mérida, 63 en Guadalajara y 21 en Monterrey. Pese a los beneficios ambientales que su uso genera, nuestro país está por debajo de países como Chile, Brasil y Colombia.
Los 849 vehículos eléctricos que circulan han evitado la emisión de 660 mil toneladas de dióxido de carbono. Es el equivalente a sacar de circulación a 143 automóviles durante un año, o la totalidad del parque vehicular de Chilpancingo, Guerrero, en 2023.
En América Latina hay 7 mil 663 autobuses eléctricos. Chile tiene en circulación 3 mil 014, Brasil mil 468, Colombia 1 mil 590 y México 849.
VGB
