Fernanda vende ropa en un paso a desnivel de Tlalpan, a unos metros de la estación Viaducto, uno de los 34 construidos bajo la Línea 2 del Metro. Es vendedora de segunda generación: su papá también trabajó ahí. Conoce este lugar desde niña y hoy es su sustento.
Como ella, alrededor de 300 comerciantes entraron en zozobra ante la posibilidad de ser desalojados por las obras de la Calzada Flotante rumbo al Mundial de Futbol 2026, un proyecto que ya dejó sin locales a vendedores en otros tramos de la vialidad. Tras movilizaciones, el gobierno capitalino prometió que este año no habrá desalojos, aunque la incertidumbre persiste.
Fernanda temío correr la misma suerte que los vendedores del tramo entre Plaza Tlaxcoaque y la estación Chabacano, en calzada San Antonio Abad, extensión de Tlalpan.
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Ahí, desde octubre pasado los comerciantes que lo mismo vendían comida, abarrotes, copias fotostáticas, e incluso obras de arte fueron desalojados, porque en ese tramo se va a construir la Calzada Flotante, obra realizada de cara al mundial de futbol 2026, de kilómetro y medio que partirá de Tlaxcoaque y pasará por encima de las estaciones San Antonio Abad y Chabacano.
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Ahora esos pasos a desnivel lucen descascarados, en lugar de locales tienen trabes y columnas de reforzamiento para sostener los pilotes y trabajos de la Calzada Flotante. Para cruzar Tlalpan son usados a regañadientes por los peatones porque además que los puentes que pasaban por arriba fueron desmontados, los atraviesan con cierto miedo porque están vacíos u ocupados por personas en situación de calle.
Que remodelen, pero sin desalojar
El gobierno capitalino tenía la intención de rehabilitar el resto de los pasos a desnivel, entre las estaciones Viaducto y Ermita, para lo cual debía desalojarlos, lo que alertó a los comerciantes, que se organizaron para hacer movilizaciones y mostrar su oposición, la más reciente este 5 de febrero, frente al Antiguo Palacio del Ayuntamiento. Ahí, amagaron con hacer más protestas y lograron que el gobierno capitalino les prometiera que este año no habrá desalojo.
“Lo principal que pedimos es no al desalojo, si quieren remodelar, adelante”, dice Fernanda en su local, luego de participar en la manifestación.
Reitera que el local es de donde obtiene su sustento y en la misma situación están los alrededor de 300 compañeros en el tramo mencionado.
“Estamos en disposición de cooperar mientras no se nos desalojen nuestras cosas. Si se llega a un acuerdo de primero arreglar un lado y luego otro adelante, incluso nos beneficia”.
Con lo que no está de acuerdo es que los saquen y no les permitan regresar. Eso los afectaría porque es su fuente de trabajo, significaría empezar de cero en otro sitio y para quienes son de la tercera edad ya se les dificultaría.
En el paso a desnivel hay una tiendita, un local de comida, otros con las cortinas cerradas. También sirve de refugio a una persona en situación de calle, que ante el frío que se sintió los primeros días de febrero, ahí se durmió. Cuando está despierto ayuda a algunos dueños de locales.
“Mi infancia me la pase aquí. Hay muchas personas en situación de calle, hay drogadicción, insultos, robos, pero buscamos que sea un pasaje seguro y limpio”.
Pasajes en abandono e inundados
Conocedora de otros pasos a desnivel, cuestiona a las autoridades, Si en realidad quieren arreglarlos, por qué no van al que está en Tlalpan y Viaducto.
“Está abandonado e inundado, sin luz. Hace años se dijo que unas personas murieron ahí. Si quieren rehabilitar ahí pueden empezar”, exige.
La Silla Rota visitó el lugar, donde el paso está cerrado con una tapia. Las paredes están rotas y grafiteadas. El piso está con basura y anegado y el agua cubre hasta el segundo escalón de la escalera.
En la reunión que comerciantes de los pasos a desnivel tuvieron, acordaron con el gobierno capitalino formar dos mesas para que les sea informado si habrá otro proyecto de calzada flotante en el tramo, y también para que ellos se regularicen en los pagos de luz y agua. Pero de la Subsecretaría de Gobierno, encabezada por Fadlala Akabani les aseguraron que no habría desalojo.
“Si hay necesidad de salida temporal se verá en qué condiciones”, informó uno de los líderes, José Luis Peralta.
Contexto
En 2018, en la primera legislatura del Congreso de la Ciudad de México, la entonces diputada de Morena Paula Soto propuso un punto de acuerdo para exhortar a la Secretaría de Obras y Servicios, a la de Seguridad Pública y a las alcaldías Cuauhtémoc, Benito Juárez y Coyoacán brindar certeza y seguridad del uso y aprovechamiento de los pasos a desnivel subterráneos a la calzada de Tlalpan, desde el Circuito Bicentenario hasta Plaza Tlaxcoaque.
En el documento se hace un recuento de que después de los sismos de 1985, varias colonias aledañas sufrieron afectaciones, los pasos comenzaron a convertirse en sitios usados por delincuentes para realizar actividades ilícitas o como espacios para ejercer la prostitución y de pernocta “de indigentes”.
En la década de los 90, el entonces regente, Oscar Espinosa Villarreal buscó regularizar dichos espacios y otorgó concesiones para establecer locales comerciales en su interior “sin el respaldo de ningún instrumento jurídico para avalar dicho acto y bajo el sospechosismo de actos de corrupción”.
De acuerdo con la legisladora, ese año, de los 32 pasos subterráneos construidos, 29 estaban en funcionamiento, aunque en condiciones deplorables, sin vigilancia, con escaleras casi inservibles, oscuros, con muros vandalizados y sucios.
“Convirtiéndose en lugares propicios para cometer cualquier clase de ilícito, dejando en un estado de indefensión y completa vulnerabilidad a las usuarias y usuarios de estos”.
La entonces legisladora resaltó que quienes se hacían cargo de esos espacios de vía pública, eran los propios locatarios, pero por motivos de seguridad los pasos subterráneos han sido cerrados con rejas y candados, restringiendo el paso a los transeúntes a ciertos horarios. En promedio hay 20 locales con diversos giros, pero que en algunos casos se prestan a la venta de piratería y fayuca.
A partir de 2008 el gobierno de la ciudad a través de la Dirección General de Patrimonio Inmobiliario asumió la gestión de los pasos a desnivel, recuerda José Antonio Morales, de los pasos a desnivel de Coruña y Napoleón.
En 2016 Servimet con el apoyo del entonces jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera quiso, entre comillas, regularizar, pero a la fecha siguen sin pagar una renta.
Al inicio de la administración de Claudia Sheinbaum, en el Metro se ajustaron los torniquetes en las estaciones externas de la Línea 2 para que los transeúntes pasaran de un lado a otro de Tlalpan sin necesidad de pagar un boleto, ante lo inseguro de los pasos a desnivel.
A partir de este octubre, Servimet colocó carteles en la entrada de los pasos subterráneos para decir que esos espacios son suyos y que nadie debía pagar renta a ninguna organización.
En respuesta, los comerciantes pusieron en el resto de pasos mantas donde mostraban su oposición al desalojo.
El gobierno de Clara Brugada ha informado que busca hacer de los pasos subterráneos entre Tlaxcoaque y Chabacano espacios culturales y de arte y llamarlos miniutopías.
Las autoridades señalaron que algunos de los pasos a desnivel sí se han desazolvado, pero no lucen vacíos por estas obras, sino que se trabaja en su mantenimiento y compostura antes de ellas.
lrc
