Usuarios del transporte público de la Ciudad de México han padecido un aumento de agresiones, conducción temeraria y acoso por parte de choferes de rutas concesionadas, pese al aumento a la tarifa acordado por el Gobierno capitalino y los transportistas en noviembre pasado, que incluía el compromiso de mejorar el servicio, respetar el reglamento de tránsito y garantizar traslados más seguros.
La Silla Rota realizó un recorrido por distintas rutas de transporte público donde los usuarios señalaron que la violencia, las agresiones y el mal manejo por parte de los choferes no han disminuido, y que, además, los tiempos de espera por las unidades se han vuelto cada vez más largos, sin que exista información clara sobre frecuencias o recorridos.
Algunas de estas experiencias han quedado registradas en video. Una de ellas sucedió el pasado 15 de enero, cuando dos operadores del corredor Autobuses Troncales Lomas S.A. de C.V. agredieron a usuarios luego de que estos les reclamaran una conducción temeraria y un frenado intempestivo, lo que provocó la caída de dos personas al interior de la unidad.
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Tras los reclamos, los operadores se enfrentaron a golpes con los usuarios, de acuerdo con una tarjeta informativa emitida por la Secretaría de Movilidad. Asimismo, 15 días antes, el 31 de diciembre de 2025, un chofer y los pasajeros de un camión de la Red de Transporte de Pasajeros (RTP) fueron agredidos mientras circulaban por avenida Revolución. De acuerdo con videos grabados por usuarios, los operadores de un camión concesionado de la ruta 41 cerraron el paso a la unidad, descendieron del vehículo y rompieron los vidrios del RTP ante la presencia de adultos y niños.
“El servicio es pésimo”
A las 5:20 de la tarde, Alejandra seguía esperando su camión frente al Metro Auditorio. Había salido de trabajar a las cuatro y media y, después de más de 50 minutos, la unidad que necesitaba no había pasado. “El servicio es pésimo”, dice en entrevista con La Silla Rota. “No siempre hay camiones y los que pasan no nos levantan”.
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Cuando las unidades finalmente llegan, explica, la experiencia no mejora. “Muchas veces van echando carreritas”, relata.
Alejandra, trabajadora del hogar, afirma que cuando alguien se atreve a reclamar a los choferes, estos se enojan y contestan con frases como: “Si no les gusta, cómprense un carro” o “levántese más temprano”. “Pero si tuviéramos para un carro no andaríamos aquí”, dice. En esto coincide Mercedes, quien todos los días utiliza el transporte público en el oriente de la ciudad. “Es una prepotencia total”, afirma. Mercedes relata que uno de los principales problemas es que los choferes se van peleando el pasaje, lo que ocasiona que “echen carreritas” con otras unidades o esperen largos periodos de tiempo en paradas, semáforos o terminales de Metro.
“La gente se desespera y empieza a discutir. La respuesta del chofer siempre es la misma: ‘Váyanse en taxi, páguese su avión o cómprense su coche si no les gusta’”.
El pasaje se sigue peleando. El sistema concesionado del transporte en la Ciudad de México opera, en parte, bajo el esquema conocido como “hombre-camión”. Cada unidad pertenece a un particular que renta a los choferes a cambio de una cuota fija diaria. El conductor debe pagar esa cuenta, cubrir el combustible y, solo después, quedarse con lo que resta.
Irma, de 35 años, quien utiliza con frecuencia distintas rutas de transporte público, asegura que esto es lo que ocasiona que los choferes compitan por el pasaje.
“Constantemente se están peleando el pasaje y manejan demasiado rápido”, dijo. Esa disputa, explicó, se traduce en frenados bruscos y maniobras riesgosas dentro de las unidades. “Una vez una persona ya grande que iba sentada atrás salió disparada cuando frenaron de golpe. Se lastimó la columna y ya no podía bajar del camión. Lo tuvimos que ayudar”, contó.
Para cambiar esto, el gobierno capitalino ha impulsado la compra de camiones con lectores de tarjeta y se han creado empresas con conductores contratados bajo un salario mensual; sin embargo, Irma dice que esto no ha cambiado el comportamiento de los choferes.
“Se enojan cuando no pagas en efectivo”, afirma. “Te dicen que la máquina no sirve, pero la pasas y sí pasa”. Para Irma, esa reacción levanta sospechas entre los pasajeros. “Probablemente ahí tienen su negocio. Abren la alcancía o algo pasa para que sigan peleándose el pasaje”.
Usuarias sufren acoso
Además de la conducción temeraria, los enojos, las faltas al Reglamento de Tránsito y las peleas entre choferes, las mujeres enfrentan otra forma de violencia durante sus traslados: el acoso.
Fernanda, de 23 años, usuaria del transporte público, relató a La Silla Rota que hace unos meses sufrió acoso por parte de un conductor de la ruta Auditorio - Santa Fe, lo que la llevó a dejar de usar la ruta después de las siete de la noche.
“Me ha tocado que en dos ocasiones diferentes de que transportistas te llegan a acosar en el camión”, relata.
“Hace unos meses salí a las ocho y fui la última en bajar del camión en la base de Santa Fe. El transportista me empezó a hablar: ‘Ven… estás muy guapa’”. Fernanda continuó su camino con miedo. “Me quedé con un mal sabor de boca. Por eso ya no me subo tanto a ese”.
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Incrementaremos presencia policial en rutas conflictivas
Ante el aumento de agresiones y conflictos entre operadores y usuarios del transporte público, el secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, Pablo Vázquez, afirmó que se incrementará la presencia policial en las rutas y zonas donde se ha detectado mayor número de incidentes.
A pregunta expresa de La Silla Rota, el jefe de la policía capitalina señaló que la dependencia mantiene coordinación permanente con la Secretaría de Movilidad para atender estos casos.
Explicó que, a través de programas como Pasajero Seguro, se busca no solo prevenir delitos, sino también inhibir conductas violentas y garantizar condiciones mínimas de convivencia dentro de las unidades.
“La presencia policial tiene un efecto disuasivo y nos permite intervenir de manera oportuna cuando se presentan conflictos”, dijo. Vázquez agregó que el llamado es tanto para operadores como para usuarios a respetar las normas de tránsito y de conducta cívica durante los traslados.
