INDUSTRIA INMOBILIARIA

Departamento con goteras y sin luz: así es vivir en Yama Punta, en División del Norte

Vecinos del complejo Yama Punta Museo, en Coyoacán, denuncian humedad, apagones y fallas estructurales; la constructora se conectó de forma irregular a luz y agua, dejando sin servicios a los residentes, quienes acusan falta de supervisión oficial

Vecinos del complejo Yama Punta Museo, en Coyoacán.
Vecinos del complejo Yama Punta Museo, en Coyoacán.Créditos:  Marco Antonio Martínez | LSR
Escrito en METRÓPOLI el

Ivette Mendoza compró un departamento en 2022 en Yama Punta Museo, ubicado en División del Norte 3572. Desde que recibió la propiedad, en 2023, presentaba problemas de humedad. La inmobiliaria, Yama, se lo arreglaba cada que ella se quejaba por las goteras pero lo hacía a medias. Sin embargo, este año, debido a las intensas lluvias, la humedad se agudizó y debió salirse de ahí, ante la cantidad de goteras y las filtraciones en las ventanas, que están mal selladas.

“Un día era una gota de agua. Otro día era ya no tengo luz porque comenzaba a gotear por el foco. Otro día, que tenía que sacar la lavadora del cuarto de lavado porque estaba goteando sobre el aparato. Otro día me tenían que mover la cama porque estaba goteando encima”, explica Ivette a La Silla Rota.

Ante esas quejas la inmobiliaria le ofreció otro departamento en la misma construcción mientras arreglaban el suyo. Le dijeron que tardarían tres semanas pero hasta el 31 de octubre el departamento seguía inhabilitado.

En el nuevo departamento, que es un loft, también hay algunas pequeñas muestras de humedad, pero nada que ver con el otro, donde en el cuarto de lavado el techo tiene un hoyo de unos 20 por 30 centímetros, por lo menos.

“Aquí el techo se cayó, literal”, dice Ivette señalando un techo que parece mordido y con un hueco que deja la tubería al descubierto. Además, como al resto del techo del departamento le pusieron tablarroca para evitar la humedad, la altura perdió algunos centímetros, lamenta.

Foto: Marco Antonio Martínez | LSR

Pero las fallas no sólo están dentro de su departamento. Afuera, en el pasillo común del piso 9 en el techo falta el plafón para darle una sensación de acabado. En su lugar se ve un esqueleto metálico, el concreto sin aplanar y algunos tubos salidos que no dan a ningún lado.

Foto: Marco Antonio Martínez | LSR

Suministro irregular de agua

No son las únicas quejas que hay. Lo que afecta a todos los vecinos es que la constructora se conectó de manera irregular a una toma de agua y a una conexión de luz, lo que ha causado conflictos con la Secretaría de Gestión de Agua y la Comisión Federal de Electricidad que los ha dejado sin estos vitales servicios en algunos periodos, lo que los llevó a protestar en la calle contra la constructora Yama el pasado 27 de octubre.

El desarrollo inmobiliario está ubicado en el 3572 de División del Norte, en San Pablo Tepetlapa, a unos pasos de la estación del Tren Ligero Netzahualpilli. Tiene su acceso principal por División del Norte y también se puede llegar por Calzada de Tlalpan. Es una construcción inmobiliaria de dos torres con 195 departamentos en seis pisos habitaciones, pues los dos primeros son locales y el tercero es el Museo del Automóvil.

Se vende como un “exclusivo proyecto residencial que incluye un centro comercial, que además de una amplia oferta gastronómica y de bienestar, alberga al icónico Museo del Automóvil”. En la página aparece una zona VIP, que es la que está hasta arriba, encima del penthouse.

Imagen: Tomada del sitio oficial de Yama Punta Museo

Electricidad, con diablitos

Para el suministro de luz, la constructora también incurrió en irregularidades, indica Christian Toledo. Dice que han vivido con energía eléctrica no regularizada y la empresa tenía un adeudo de un millón con la Comisión Federal de Electricidad, que provocó un apagón.

“Estamos colgados de un medidor temporal que ha puesto Yama y que no ha podido cumplir con todas las normativas necesarias para que tengamos nuestros propios medidores. Eso es desde hace 4cuatro años”, asegura.

No solo es cosa de quedarse a oscuras, es exponerse a empeorar su salud, dice Paulina.

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En uno de los apagones que duró más de un día, a ella le dio una crisis de estrés y estaba a punto de sufrir una parálisis facial, por lo cual debió solicitar una ambulancia para que la atendieran. Ella tiene diabetes y debe almacenar sus medicamentos en el refrigerador. Sin energía eléctrica, los medicamentos se le echaron a perder.

Pero desde antes ya había sido afectada. Cuando estuvo embarazada, hubo otra interrupción de energía eléctrica. Esa vez fue en la noche y los elevadores no estaban en funcionamiento.

“Yo estaba embarazada de 8 meses con diabetes gestacional, embarazo de alto riesgo, con la probabilidad de perder a mi bebé y tuve que subir ocho pisos en las escaleras sin luz”.

Las escaleras están mal construidas igual y las muestra. Parecen en obra negra, sin azulejos, en algunos casos con varillas expuestas, con escalones disparejos y algunas orillas despostilladas.

En el más reciente apagón y que causó que salieran a protestar y cerrar División del Norte el 27 de octubre, cuando regresó la energía, también tuvo afectaciones.

“Cuando nos reinstalaron la luz, como los contactos son de mala calidad, explotaron tres en mi departamento”, dice Paulina.

Yama no cumple

Las afectaciones han llegado a tal grado, que los vecinos hicieron una página en internet para quejarse, que se llama "Yama no cumple".

Imagen: Tomada de "Yama no cumple"

Ivette Mendoza sintetiza el sentimiento de varios condóminos. Lo hace primero con su departamento y luego en general. “Híjole, la verdad es que obviamente es una decepción, mucho, pero aun así también hay problemas mayores en el edificio. Ya después de decir, ‘no tengo luz ni agua para vivir’. Eso ya me parecen también problemas mucho peores que solo un poco de pintura y de no sé qué material”, concluye.

La Silla Rota pidió comentarios a la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda y la alcaldía Coyoacán, ya que los vecinos los hacen responsables por la autorización del desarrollo y la falta de supervisión de cómo quedó la obra. Ni Seduvi ni Coyoacán respondieron.

También se buscó a la inmobiliaria Yama, que respondió que ellos se comunicarían con La Silla Rota.

gph