GASTRONOMÍA Y TURISMO

Hidalgo también se bebe: Conoce la cerveza artesanal del estado

Más allá de ser una tendencia, se ha consolidado como un pilar dentro de la gastronomía y el turismo local, ofreciendo una alternativa con carácter frente a las marcas comerciales dominantes

Más allá de ser una tendencia, se ha consolidado como un pilar dentro de la gastronomía y el turismo local, ofreciendo una alternativa con carácter frente a las marcas comerciales dominantes.
Más allá de ser una tendencia, se ha consolidado como un pilar dentro de la gastronomía y el turismo local, ofreciendo una alternativa con carácter frente a las marcas comerciales dominantes.Créditos: Collage LSR | Ilustrativo
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La cerveza artesanal ha encontrado en Hidalgo un espacio propio entre la gastronomía, el turismo y los proyectos independientes que buscan darle identidad local a una bebida que durante años estuvo dominada por grandes marcas comerciales.

A diferencia de la producción industrial a gran escala, las cervecerías artesanales suelen trabajar con lotes más pequeños y procesos que permiten cuidar con mayor detalle el sabor, el aroma y las características de cada etiqueta. La diferencia no sólo está en el tamaño de la producción: también se relaciona con la posibilidad de experimentar con estilos, ingredientes y recetas vinculadas con la región donde se elabora.

De acuerdo con información difundida a lo largo de los años por productores, organizadores de festivales y proyectos cerveceros, Hidalgo ha consolidado una escena que reúne a más de 30 iniciativas de diversos giros en municipios como Pachuca, Zempoala, Mineral del Monte y Zimapán.

Parte del atractivo está en que varias de estas propuestas han buscado alejarse de los sabores convencionales al incorporar ingredientes regionales como garambullo, tuna, nopal, cahuiche, café y especias. Así, una cerveza elaborada en Hidalgo puede llevar referencias a la minería, al semidesierto, a los pueblos serranos o a los productos que crecen en distintas zonas del estado.

En eventos como el Hidalgo Beer Fest, por ejemplo (que este año fue llevado a CDMX y a Huasca de Ocampo), el interés no se concentra sólo en probar una cerveza, sino en conocer quién la elabora, qué estilo representa y con qué alimentos puede acompañarse.

Algo que igual destaca actualmente del consumo de este tipo de cerveza, es que se ha desarrollado en espacios culturales en donde la similitud de la experiencia es comparable a la cata de vino, logrando así un espacio no solo de conocimiento, sino de producción y la posibilidad de realizar actividades mercantiles que acompañan a la cultura y al turismo estatal.

El alma de la cerveza: cuatro elementos que cambian cada etiqueta

Aunque existen decenas de estilos, desde IPA, Porter, Stout y Sour hasta Pale Ale o Cream Ale, toda cerveza parte de cuatro ingredientes básicos: agua, malta, lúpulo y levadura.

El agua representa la mayor parte de la bebida y sus minerales pueden modificar el resultado final. La malta, generalmente de cebada o trigo, aporta los azúcares necesarios para la fermentación, además del color, el cuerpo y notas que pueden ir desde pan y caramelo hasta café o chocolate tostado.

El lúpulo es la flor que equilibra el dulzor de la malta. De ahí provienen buena parte del amargor y de aromas cítricos, florales, herbales o resinosos que distinguen a ciertas cervezas. Finalmente, la levadura transforma los azúcares en alcohol y gas, pero también deja matices frutales, especiados o secos según el tipo utilizado.

En Hidalgo, proyectos como Cervecería Hacienda, en Zempoala; La Vizcaína, en Real del Monte; La Minera, en Zimapán; y Cisne Negro, en Pachuca, han desarrollado propuestas con estilos y narrativas propias. A ellas se suman marcas independientes como Pachuca Seidlo, Triple Siete, Cervecera Periquito y Buesjo Brewer Co.

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