Pachuca.— El medio día del próximo 21 de marzo, se llevará a cabo la cuarta edición de la ceremonia del Equinoccio de Primavera en la zona arqueológica de Acaxochitlán, un encuentro cultural y espiritual que busca honrar a la naturaleza, agradecer por el agua y dar inicio simbólico al ciclo agrícola en la región.
De acuerdo con Fulgencio Vargas, uno de los coordinadores del evento, esta celebración tiene sus raíces en un descubrimiento que marcó la historia reciente del municipio. Explicó que hace aproximadamente 30 años, se identificó que el municipio alberga una importante zona arqueológica, con más de 20 sitios.
Uno de los sitios más representativos es Tzacuala, un punto que, explicaron, destaca por su fuerte influencia teotihuacana. “Hay investigadores que lo consideran una especie de réplica o reflejo cultural de esa antigua ciudad. La región se encuentra en un punto estratégico entre el Golfo de México y el Altiplano central, justo entre las zonas culturales de El Tajín y Teotihuacán, lo que refuerza la hipótesis de que fue un importante corredor comercial en la época prehispánica”.
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A partir de ese reconocimiento, desde hace tres décadas se realiza una ceremonia para agradecer a la tierra y pedir por el agua, elementos fundamentales para la vida y la agricultura. El equinoccio también marca el inicio de la preparación para la siembra del maíz de cinco colores, una tradición agrícola profundamente arraigada en la región.
Ceremonia ancestral y ofrendas a la Madre Tierra
Por su parte, Felicia Tlalacalco Martínez, guardiana de la medicina tradicional de Acaxochitlán y responsable de coordinar la ceremonia desde hace cuatro años, explicó que las actividades comenzarán a partir de las 11:30 horas, para iniciar puntualmente al mediodía con el ritual principal.
La ceremonia arrancará con un permiso a los cuatro rumbos, donde se invocará la armonía mediante elementos tradicionales como el tambor, el caracol, el canto ancestral y el humo de copal.
Posteriormente, se colocará el tlamanali, una ofrenda que se deposita directamente sobre la tierra y que incluye semillas utilizadas en el campo, como maíz de diferentes colores, frijoles, habas y arroz, como agradecimiento a la Madre Tierra.
Después, se realizará la ofrenda del chocolatzintli al Dios del Fuego, que incluirá chocolate, flores, pan, tamales, pulque, aguardiente y sahumadores, de acuerdo con Tlalacalco, parte de estas prácticas se han ido recuperando en los últimos años, ya que algunas tradiciones se habían perdido con el tiempo.
Entrega de bastones de mando
En la jornada será la entrega de cuatro bastones de mando, símbolo energético que representa la responsabilidad de servir al pueblo con respeto y lealtad; las personas seleccionadas para recibirlo este año son: Moisés López Rodríguez, temazcalero originario de Ocampo, Atotonilco de Tula; Ariff Thoms Alonso, chef e investigador especializado en hongos. Luis Eric Ramírez Mendoza, periodista; y Carmen Hernández Mata, cocinera tradicional, sahumadora y curandera originaria de Guanajuato.
“Traer un bastón de mando significa ser servidor del pueblo. Debe portarse con respeto, siempre derecho, porque representa un centro energético y un compromiso con la comunidad”.
Como parte del programa se realizará la danza de los Xochimpales, abierta a la participación del público, seguido del conversatorio “Elementos de ritual, intercambio de saberes”, donde se abordarán temas relacionados con la partería a cargo de María Agustina de la Cruz.
María Lucrecia Hernández y Eulalia Rojas, quienes compartirán la historia de los bordados de Santa Ana Tzacuala y Santa Catarina; así como el arquitecto Arturo Castelán, que explicará el significado de los llamados dioses de papel. También participará Francisco Cruz Tlaxcalitla, quien abordará la importancia de la música y la danza en las tradiciones rituales del municipio.
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