OPINIÓN

El dilema de la corona: Lionel Messi

El Mundial 2026 pasará a la historia no solo por lo que ocurra en la cancha, sino por haber sido el escenario donde uno de los futbolistas más grande de nuestra era, Messi, tuvo que jugar no sólo contra los defensas rivales, sino contra el tribunal de la opinión pública | MANUEL ISLAS MALDONAD

Lionel Messi.Créditos: EFE
Escrito en HIDALGO el

El fútbol siempre ha sido más que un deporte; es un fenómeno sociológico que se alimenta de narrativas de héroes y villanos. En el Mundial de Fútbol 2026, la figura de Lionel Messi (quien a sus 39 años sigue guiando a la selección argentina en las fases decisivas del torneo) se encuentra en el centro de una de las mayores polarizaciones de la historia reciente del balompié. Lo que en otras épocas habría sido una admiración unánime hacia la longevidad de un astro, hoy se ha convertido para un sector considerable de la afición global en un rotundo rechazo alimentado por la sospecha.

Para analizar este fenómeno con objetividad, es necesario diseccionar los dos lados de una balanza sumamente desequilibrada por la pasión y el alcance de las plataformas digitales.

El “rechazo” hacia Messi y, por extensión, hacia la selección argentina, no surge del vacío. Durante este torneo, diversas decisiones arbitrales han reabierto el debate sobre un supuesto trato preferencial, te menciono dos de ellas:

La jugada frente a Argelia: El incidente en la fase de grupos donde Messi impactó el gemelo del defensor Aïssa Mandi con los tachones (una acción que muchos analistas y aficionados catalogaron como merecedora de tarjeta roja directa y que el VAR decidió no revisar activamente) encendió la mecha de la indignación colectiva. El hecho de que minutos después el capitán anotara el gol que abrió el camino a la victoria exacerbó la sensación de injusticia entre sus detractores;

La sombra del "marketing" deportivo: Las quejas formales de federaciones rivales y las declaraciones de directores técnicos (como las de Egipto tras decisiones polémicas en octavos de final sugiriendo que la FIFA prioriza mantener a Messi en el torneo por una cuestión comercial), han institucionalizado la duda;

Términos como "VARgentina" o "ArgenFIFA" en las redes sociales no son sólo burlas ingeniosas; representan la cristalización de una sospecha colectiva que cuestiona la legitimidad de los logros deportivos en la era de la tecnología de video.

En la otra acera se encuentra el argumento estrictamente deportivo. Quienes defienden la legitimidad del torneo de Messi señalan que el fútbol de élite es, por naturaleza, propenso al error humano, incluso con la asistencia del VAR. Los errores arbitrales existen en todos los partidos y afectan a todas las selecciones, pero adquieren una dimensión desproporcionada cuando involucran al jugador más visible del planeta.

Desde el plano futbolístico, Messi sigue justificando su presencia en el campo con datos irrefutables. Por ello, para sus seguidores, el rechazo no es más que el resultado de la fatiga del éxito ajeno y el resentimiento hacia un dominio que se ha prolongado por casi dos décadas.

La polarización actual nos muestra que la narrativa de la "redención" y el "cuento de hadas" que rodeó la coronación de Messi en Qatar 2022 ha alcanzado su punto de saturación. El público neutral, que en su momento se conmovió al ver al astro levantar la Copa del Mundo, hoy parece exigir una neutralidad absoluta y un estándar de pulcritud que el fútbol moderno, con sus complejidades comerciales y arbitrales, rara vez puede garantizar.

Culpar directamente a un futbolista por las inconsistencias de los criterios de los árbitros o el VAR es una simplificación conveniente pero injusta. Sin embargo, ignorar el descontento de un gran porcentaje de aficionados que sienten que las reglas no se aplican con la misma rigidez para todos, es tapar el sol con un dedo.

El Mundial 2026 pasará a la historia no solo por lo que ocurra tácticamente en la cancha, sino por haber sido el escenario donde uno de los futbolistas más grande de nuestra era, tuvo que jugar no sólo contra los defensas rivales, sino contra el tribunal de la opinión pública, que parece haber decidido que la perfección deportiva no puede existir sin una sombra de duda.

Manuel Islas Maldonado, columnista de LSR Hidalgo. X: @manolo_islas