OPINIÓN

¿Y si sí? La Selección que volvió a unir a México

En tiempos marcados por la polarización, la Selección Mexicana ha logrado algo que parecía improbable: unir a millones de personas bajo una misma ilusión y olvidarnos por un poco de los problemas que aquejan al país | MIGUEL ÁNGEL ISLAS PÉREZ

Selección Mexicana.Créditos: EFE
Escrito en HIDALGO el

En un país donde prácticamente todo divide, la Selección Mexicana de futbol ha conseguido algo que parecía imposible: volver a poner a millones de personas del mismo lado.

Durante los últimos años nos hemos acostumbrado a vivir entre etiquetas. Hay quienes buscan clasificarnos por nuestra forma de pensar, por la ideología política, por la religión que profesamos, por el nivel económico que tenemos o incluso por la región del país en la que nacimos. La polarización se ha convertido en una constante y, en muchos casos, en una herramienta útil para quienes obtienen beneficios de una sociedad enfrentada.

Sin embargo, bastaron tres partidos en el Mundial 2026 para recordar que México también sabe unirse. Tres victorias consecutivas, una fase de grupos perfecta, sin un solo gol recibido. No ha sido el futbol más espectacular, tampoco el más brillante, pero sí el suficientemente efectivo para despertar algo que parecía dormido: la ilusión colectiva. Y eso vale mucho más de lo que parece.

Porque mientras dentro de la cancha 11 jugadores defienden la misma camiseta, afuera millones de mexicanos olvidan, aunque sea por un momento, las diferencias que normalmente nos separan. No importa si alguien votó por un partido u otro, si vive en una colonia popular o en una zona residencial, si trabaja en una oficina o en el campo. Durante noventa minutos todos gritan el mismo gol, celebran la misma atajada y sufren con el mismo reloj.

No todos pueden darse el lujo de asistir a un partido del Mundial. La realidad es que los costos impuestos por la FIFA convierten la experiencia de asistir a un estadio en un privilegio reservado para unos cuantos, pero la fiesta mundialista también se vive en otro lado.

Está en las plazas públicas repletas, en los Fan Fest abarrotados, en las pantallas instaladas en parques y centros históricos, en los restaurantes donde ya no cabe una persona más, en las familias reunidas frente al televisor y en los abrazos entre desconocidos cuando cae un gol. Ahí no existen diferencias sociales. Ahí solamente hay mexicanos.

Quizá por eso el partido frente a Chequia dejó una sensación distinta. Especialmente el segundo tiempo mostró una versión de la Selección Mexicana que ilusiona mucho más que los resultados por sí solos. Hubo personalidad, intensidad y momentos de buen futbol que inevitablemente hacen surgir la pregunta que tanto gusta últimamente: ¿Y si sí?

El futbol vive precisamente de eso, de las posibilidades. También de las historias que trascienden el marcador. Como la de Guillermo Ochoa, cuya participación en los últimos minutos del partido terminó convirtiéndose en una despedida emocional que difícilmente estaba escrita en el guion. Un guardameta que cargó sobre los hombros buena parte de las esperanzas mundialistas de México y que hoy se despide dejando una marca reservada para muy pocos: formar parte de seis Copas del Mundo, un registro que comparte con Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. Independientemente de las opiniones que siempre generó su carrera, el reconocimiento resulta inevitable.

Los problemas del país

Sería ingenuo pensar que una buena actuación mundialista de México resolverá los enormes desafíos del país. La inseguridad seguirá ahí. Los problemas económicos continuarán afectando a millones de familias. La confrontación política no desaparecerá cuando termine el torneo. Tampoco cambiarán de un día para otro las carencias que enfrentan tantos mexicanos.

Pero una cosa no cancela la otra. También merecemos alegrías. Merecemos emocionarnos sin culpa, ilusionarnos sin complejos y celebrar sin que todo tenga que convertirse en un debate ideológico. Después del silbatazo final volveremos a la realidad, a las preocupaciones cotidianas y a los pendientes nacionales. Habrá tiempo suficiente para exigir soluciones y señalar errores.

Hoy toca disfrutar este momento

Se vale salir a las calles, cantar el himno con orgullo, abrazar a quien tenemos al lado y creer, aunque sea por unos días, que el futbol todavía puede regalarnos algo más que resultados. Porque si esta Selección ya logró unir a un país dividido como México, quizá el verdadero triunfo comenzó mucho antes de que rodara el balón.

Y mientras la ilusión siga viva, la pregunta seguirá resonando en cada rincón del país. ¿Y si sí?

#Contraparte | Miguel Ángel Islas Pérez, director y columnista de LSR Hidalgo. X: @miguel_aip