Pachuca.- Hace más de 20 años, Adolfo llegó a Pachuca en busca de un espacio para vender sus artesanías, sin embargo, luego de ir y venir varias veces decidió quedarse a vivir en la capital hidalguense, donde ofrece sus piezas de palma y hoja de maíz con técnicas artesanales combinadas de Oaxaca, de donde es originario, y de Hidalgo, el estado que lo recibió.
En entrevista con LSR Hidalgo, Adolfo Vega contó que desde que era un niño aprendió de su papá, mamá y abuelos el arte de tejer las fibras naturales oaxaqueñas para formar figuras, hacer bolsas y joyería a la cual le da su toque.
“Mi nombre es Adolfo Vega Alfaro. Soy artesano que nos dedicamos a hacer artesanías de palma y de hoja de maíz. Son las dos materias primas que trabajamos... este trabajo es por parte de nuestra familia, de herencia más que nada, de nuestros abuelos, nuestros padres y ahí nos gustó y nosotros pues ahí le seguimos”, expresó el artesano sobre su conocimiento en el arte del tejido.
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Tras años de salir de su vivienda a buscar espacios de venta, el oaxaqueño vio oportunidad de venta en las calles de Pachuca, ciudad conocida también como la bella airosa.
“... por la misma necesidad de estar vendiendo nuestros productos y exponerlo en otras partes, pues venimos a Hidalgo, pues de ahí ya nos quedamos aquí”, recordó cómo dejaron su lugar de nacimiento en busca de oportunidades.
Actualmente, Adolfo y su familia también viajan a otros lugares de la República Mexicana a las ferias, exposiciones y otras actividades, pero su hogar se encuentra en la capital de Hidalgo.
La fusión de fibras y técnicas entre Oaxaca e Hidalgo
Los principales materiales que la familia trabaja son varios tipos de palma y la hoja del maíz seca, el primero de ellos lo consiguen en Oaxaca debido a que “no se da mucho acá”, de acuerdo con lo dicho por Adolfo; mientras que el resto de fibras lo encuentran en el Valle del Mezquital, donde son sustraídas de manera artesanal de la vegetación.
“... combinamos algunas piezas que elaboramos de diferentes artesanías con la palma de allá (Oaxaca) y la palma de acá, de Hidalgo”, expuso el artesano, quien obtuvo el conocimiento por parte de su familia y la creatividad de sus vivencias.
Las piezas se llevan hasta 20 días de trabajo
La familia Vega colocó en su mesa de venta: aretes de diferentes colores y tamaños, barnizados y al natural, dijes, pulseras, nacimientos en miniatura, angelitos para adorno, imágenes religiosas de la Virgen de Guadalupe y crucifijos, muñequitas e imanes para el refri.
Todas las piezas tienen un proceso de más de dos días, explicó Adolfo, y mencionó que las canastas, tapetes para casa y bolsos les llevan hasta 20 días de mano de obra, entre la pintura, el tejido y los acabados.
“Es un proceso porque nosotros conseguimos la palma y la hoja de maíz al principio de año, que es muy baja la venta. De ahí empezamos nosotros a pintar, a escoger la palma y a escoger la hoja de maíz que vamos a trabajar. También clasificamos lo que es la palma y escogemos palma más rústica y palma más fina, de ahí elaboramos bolsas, cestos y cajeros, accesorios para bisutería, que son más finos”, externó el artista.
En cuanto a precios, se ofrecen productos desde 15 y 20 pesos hasta 600 pesos las piezas grandes, bolsas de 300, anillos y otras joyas de 150, estas hechas con piezas complementarias de oro laminado, contó.
Finalmente, Adolfo Vega invitó a la población hidalguense a consumir los productos hechos a mano y refirió que pueden encontrarlos en las ferias artesanales en todo el estado, así como en la explanada de Plaza Independencia, donde también se encuentra el Reloj Monumental y cada tanto realizan un tianguis artesanal.
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