Pachuca.- Hace cuatro años Héctor sufrió un aneurisma que lo dejó sin poder caminar, mover sus brazos y hablar, este Día de la Virgen de Guadalupe acudió caminando a la Villita de Pachuca con una imagen religiosa pintada por él mismo y de la mano de su esposa María Isabel, quien lo acompaña en su recuperación día con día.
“Ayúdame mucho, virgen” exclamó don Héctor Guzmán con la dificultad del habla que le dejó la enfermedad, su pareja completó la frase que trataba de articular “lo haces con fe”.
En la entrevista con LSR Hidalgo, el hombre de 45 años de edad agregó “que de una vez por todas (vea la virgen) como estoy tratando de recuperarme… estoy ansioso que me venga a bendecir”, dijo el habitante de Pachuca.
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Desde hace cuatro años piden por su salud
Héctor resaltó que lleva cuatro años luchando por recuperarse del aneurisma, una situación con un porcentaje de muerte alto, de acuerdo con lo que mencionó su esposa, él logró sobrevivir y hoy le agradecen a la virgen por ello.
“Fue algo difícil, sí, quedó sin habla y sin movilidad del lado derecho por la primera operación de aneurisma cerebral y bueno, gracias a Dios ya puede caminar, ya puede hablar un poco más”, expresó María Isabel.
La pachuqueña refirió que su segunda operación afectó su estado anímico y le dejó dolores en el cráneo, “pero también ya tiene nuevos tratamientos”, esto mientras don Héctor se descubrió la cabeza y mostró las cicatrices de lado a lado en la cabeza.
“Él quiere pues mejorar, estar de alguna manera con la mayor calidad de vida y pues él confía mucho en sus oraciones, en tener fe, en hacer lo que él puede”, externó sobre la vida de su marido.
Por su parte, él confesó que fumaba y tomaba mucho antes del aneurisma, pero a sus 41 años -”estaba joven”, dijo ella-, la enfermedad lo “paró en seco”; ahora él sólo toma tecitos, agua, medicamentos y comida saludable, y tiene seguimiento neurológico, neuropsiquiátrico y general.
“Yo fumo, tomo, no, nada, asco”, expresó él y María le completó “Ahora pura agüita, él sigue varios tratamientos. Ya nada más toma puros tecitos, agua y sus medicamentos”.
Héctor pintó su propia virgencita
Antes del incidente cerebrovascular, Héctor y María Isabel no acudían a la iglesia, pero su situación los acercó a la Virgen de Guadalupe, ya que la mamá de ella es “muy guadalupana” desde hace más de 20 años y ellos confiaron en que fueron sus oraciones las que lo salvaron de morir en las intervenciones.
El primer año fue complicado para la pareja, pero en cuanto él se pudo levantar de su cama acudió a La Villita en Pachuca para agradecer a la virgen su recuperación y cantar las tradicionales mañanitas.
Este año fue diferente, Héctor pintó su propia imagen de la virgencita, ya que se dedica a pintar figuras de cerámica, como borreguitos y nochebuenas, para venta. Pintar para él no solamente es una actividad económica, ya que aseguraron que esta actividad le ayudó para volver a movilizarse, tener concentración y poder distraerse.
El pachuqueño contó que trabajaba para en las oficinas del Tuzobús antes del aneurisma, pero ahora se concentra en su recuperación y se dedica a comercializar dulces y cerámica, por lo que invitó a las personas a seguirlo en su perfil de facebook, donde se encuentra como Héctor Guzmán Álvarez. “Él también camina por el centro de Pachuca”, dijo su esposa.
Yo le pido fortaleza: María
Por su parte, María Isabel externó que este Día de la Virgen le pidió “paciencia para poderlo acompañar (a su Héctor), ya son 4 años de cuidadora primaria, entonces poder entender, ver, justamente tener fortaleza y entendimiento en nuestra relación de pareja por los cambios que hemos tenido.
La pachuqueña también consideró que creer en la guadalupana fue un respaldo para ella ante la situación que sufrió su familia.
“Para nosotros es un milagro que haya sobrevivido, muy poca gente sobrevive a los aneurismas cerebrales. A él le ha ayudado mucho su fe para volver a aprender a caminar, a utilizar un poco el brazo, un poco los dedos y poder decir ya frases porque quedó completamente sin aire”.
Finalmente, Isabel llamó a la gente que acude “desde su fe, desde su cariño” que se cuiden “todos los que vienen caminando o están haciendo alguna ofrenda, pues que su fe los guíe y los cuide de regreso a casa”.
sjl
