PACHUCA.- En el Foro Jurídico sobre Buenas Prácticas en Justicia Restaurativa, especialistas y autoridades coincidieron en la necesidad de fortalecer los mecanismos de diálogo, reparación del daño y solución pacífica de conflictos, como parte de un modelo de justicia más cercano, humano y efectivo para la ciudadanía.
Durante su intervención, el representante de la Procuraduría General de Justicia de Hidalgo (PGJEH) destacó que la Justicia Restaurativa parte de un principio fundamental que es la solución de controversias mediante acuerdos “no hay vencedores ni vencidos, sino coincidencias de intereses”.
Explicó que este modelo tiene sustento constitucional desde la reforma del 18 de junio de 2008, cuando se incorporaron los mecanismos alternativos de solución de controversias al artículo 17 de la Constitución.
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Dicho enfoque - dijo - representa una de las transformaciones más relevantes del sistema penal mexicano, al priorizar la reparación del daño, la reconciliación entre las partes y la reconstrucción del tejido social, en contraste con el modelo tradicional centrado en el castigo.
No obstante, precisó que su aplicación tiene límites y no procede en delitos de alto impacto o que afecten gravemente a la sociedad.
Asimismo, se destacó que la Procuraduría General de Justicia del Estado cuenta con facilitadores especializados en mediación, adscritos a la Dirección General de Justicia Restaurativa, quienes promueven el diálogo entre las partes y buscan acuerdos voluntarios.
Entre los beneficios del modelo restaurativo, destaca la reducción de la carga en tribunales, la optimización de recursos institucionales y la posibilidad de canalizar los esfuerzos hacia casos que no admiten mediación.
También se expusieron experiencias internacionales: en Nueva Zelanda, alrededor del 85 por ciento de los casos penales se resuelven mediante estos mecanismos, mientras que en países como Finlandia, Alemania y España los niveles de satisfacción superan el 60 por ciento.
Por su parte, Andrés Velázquez destacó la conciliación como herramienta clave para resolver conflictos históricos, incluso aquellos con más de 50 años de antigüedad.
Señaló que la justicia restaurativa debe entenderse no sólo como un mecanismo, sino como una visión transformadora que coloca en el centro a las personas y reconoce los impactos sociales, emocionales y comunitarios de los conflictos.
Desde el ámbito legislativo, agregó, existe el compromiso de construir un marco jurídico más sensible y eficaz que consolide mecanismos como una práctica institucional, y no como una excepción.
Velázquez Vázquez también llamó a los profesionales del Derecho a abandonar posturas de confrontación y priorizar la conciliación, la empatía y la humildad para alcanzar acuerdos. “No siempre se trata de ganar, sino de resolver”, expresó.
Los participantes concluyeron que la justicia restaurativa representa una oportunidad real para avanzar hacia un sistema más equitativo, al fomentar la participación de las partes, reducir la reincidencia y contribuir a la construcción de una sociedad más pacífica.
cem
