Pachuca.- Desde hace casi 20 años, la familia de Jazmín se dedica a laborar la piedra de obsidiana, una tradición que aprendió de su suegro y ahora enseña a los más pequeños de la casa la labor de juntar y labrar este cristal prehispánico.
En entrevista con LSR Hidalgo, Jazmín Amador contó que vive en Nopalillo, en Epazoyucan, la comunidad con la mayor cantidad de obsidiana en el mundo, siendo el cerro de Las Navajas el yacimiento prehispánico que además se caracteriza por ser el único lugar donde se puede encontrar la obsidiana dorada.
"Yo soy de la comunidad de Nopalillo y este nos dedicamos a hacer las artesanías en obsidiana", expresó y agregó que esa actividad es común entre los vecinos de la zona, puesto que ahí es donde están las minas de este vidrio volcánico.
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La tradición
Hace más de 20 años, Jazmín comenzó su aprendizaje en el arte del tallado de la obsidiana, esto debido a que sus suegros se dedicaban a dicha actividad de extracción, tallado y venta del cristal "desde siempre".
Unos años después, ella y su esposo decidieron montar su propio taller, dónde ahora trabajan cuatro personas.
Y realizan pedidos personalizados para sus clientes, uno de los más complejos y "raros" para Jazmín fue cuando les pidieron hacer una Santa Muerte.
"Nos gusta hacer este nuestro trabajo. Nos gusta y aparte este pues es algo que es una cultura de aquí de Hidalgo. Es una tradición", declaró.
El proceso de la obsidiana
Jazmín explicó que las piezas tiene diferente precio dependiendo de la dificultad de tallado o grabado. El primer paso es la extracción de la piedra en la mina y su traslado al taller, después se usa un esmeril de diamante para darle forma; el esmeril de grano se usa para que el exterior quedé "finito. Que le mate bien todo el filo".
Una vez finalizan dicho procesos, las piezas son pulidas con a unas mantas y el brillo se lo dan con agua y el mismo polvo que sale de la obsidiana al ser moldeada.
"Es un proceso 100 por ciento natural, no ocupamos ningún químico o algo", dijo Jazmín y tomó una calendario Azteca para explicar la última parte, el grabado, lo que es opcional, pues la mayoría de las figuras no lo tiene. "El calendario (Azteca) sí es un poco más tardado por el grabado, el pulido y el brillo, que como es redondo es un poquito más difícil pulirlo y y dale el brillo. Sí, ese nos tardaríamos como unas tres horas".
El tiempo de realización de cada pieza es de dos a tres horas cuando la obsidiana ya se encuentra en el taller, por lo que los precios también son variables, van desde los 60 pesos en dijes pequeños, 120 los jabones, 300 las figuras de animalitos, hasta mil 700 el calendario prehispánico grande con una base.
Imaginación y obsidiana: los elementos del arte
Hace años la mayoría de habitantes dedicados a al obsidiana en Epazoyucan solamente extraían y vendían el material, ya que los costos para emprender un taller y comprar las herramientas no eras accesibles para ellos, pero ahora varias familias ya lograron tener los esmeriles para poder darle forma a la piedra, de acuerdo con lo contado por Jazmín.
Hoy en día la familia de la artesanal ya tiene las herramientas solamente ocupa la materia prima y su imaginación para esculpir la obsidiana, y combinar el cristal con otras piedras de colores como el cuarzo y el ojo de gato.
"Las figuras las hacemos como que las imaginamos o nos las piden y ya las elaboramos" refirió y agregó que hay ciertos productos comunes como el mortero usado para moler especias o pastillas, las piedras para masaje en la cara, así como el jabón, este último es una obsidiana en forma ovalada, como jabón de tocador, el cual las personas usan para limpiarse de las malas vibras, detalló Jazmín.
"La gente le dió propiedades, ocupan (el jabón) para curar de mal de ojo, para sacar las malas energías y como protección también. También lo ocupan si tienes algún dolor muscular o así, te das un masaje y como que se te va quitando".
sjl
