Tepeapulco.- Este domingo 28 de diciembre, la Plaza Rodrigo Gómez fue el escenario donde autoridades municipales, familiares, amigos y habitantes del municipio se congregaron para rendir un homenaje póstumo al presidente municipal de Tepeapulco, Alfredo González Quiroz.
En representación del Ayuntamiento de Tepeapulco, el regidor Marco Polo Ángel dirigió un emotivo mensaje en el que subrayó que el homenaje no solo respondía a un protocolo oficial, sino a la necesidad de despedir a un hombre que “hasta su último aliento hizo de la política una herramienta de transformación y del servicio público una forma de vida”.
El regidor enfatizó que el mayor homenaje no estaría en las palabras, sino en las acciones, y llamó a la unidad para continuar el proyecto que el alcalde inició.
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“Hablar de Alfredo González Quiroz era referirse a un visionario que entendió que el poder solo cobra sentido cuando se traduce en bienestar colectivo. Su legado está escrito en calles, en servicios mejorados, en espacios públicos rescatados y, sobre todo, en la dignidad de la gente”.
El comandante José Juan García Cortés, a nombre de la administración municipal, señaló que no solo se despedía a un presidente, sino a un guía y compañero incansable. Afirmó que González Quiroz enseñó que el liderazgo verdadero se ejerce con la escucha y trabajando sin distinciones políticas o ideológicas.
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Hizo un llamado a honrar su memoria concluyendo los proyectos que quedaron en marcha, con la misma integridad y amor por Tepeapulco, y expuso que, “ante la pérdida, la unidad debe prevalecer por encima de cualquier diferencia”.
Previo a la partida hacia el panteón municipal de Tepeapulco, Zhamara Canales, presidenta del DIF municipal y esposa del alcalde, sin discurso preparado, compartió recuerdos personales que mostraron la faceta más humana de Alfredo González: como esposo, padre, hijo y hermano.
Relató su compromiso con proyectos sociales, su cercanía con las comunidades y su dedicación a la familia, y agradeció a la ciudadanía y a los integrantes de la administración el cariño mostrado y afirmó que, aunque la pérdida es irreparable, el legado de Alfredo vivirá en sus hijos, en su familia y en el municipio al que entregó su vida.
“Te fuiste viéndole nada a nadie, porque tu palabra era honor y con este honor seguirás y tus hijos siempre continuarán tu ejemplo. Te amo, te amamos hasta siempre. ¡Siempre hasta la victoria!”.
jgp
