OPINIÓN

El Centinela

Créditos: LSR Hidalgo
Escrito en HIDALGO el

Jitomates a cambio de un voto

El video que circula en redes sociales retrata una escena tan burda como preocupante: un kilo de jitomate como moneda de cambio para afiliarse a Morena y orientar el voto interno a favor de Hiram González Trejo (hijo del subprocurador Hiram González Pérez), quien busca la presidencia del Comité Seccional en Mineral de la Reforma. Más allá del valor simbólico —y casi caricaturesco— del “incentivo”, el fondo es más serio: clientelismo, presunto uso de redes familiares de poder y prácticas que contradicen el discurso de renovación política. Si las imágenes son lo que aparentan, no se trata solo de jitomates repartidos, sino de viejos vicios que reaparecen en procesos partidistas que, en teoría, deberían ser ejemplo de democracia interna.

Caso Efraín Pedraza

Para el dirigente de Morena en Hidalgo, Marco Antonio Rico, el problema comienza —dice— con la grabación y difusión “indebida” del video, aunque el fondo del asunto sea mucho más incómodo: un militante usando el nombre del partido y el cobijo de una senadora para intentar evadir la ley. En su postura pública, Rico Mercado intentó trazar una línea entre la actuación policial, que reconoce y respalda en el operativo alcoholímetro de Pachuca, y el escándalo mediático que, a su juicio, no debía existir; sin embargo, el episodio vuelve a exhibir prácticas de prepotencia e influyentismo que el propio partido asegura rechazar. La promesa de llevar a Efraín Pedraza ante el Consejo de Ética busca cerrar el capítulo con una sanción interna.

Marco Antonio Rico, dirigente de Morena en Hidalgo. (Foto: Emily Morales)

La postura del alcalde

En contraste, el alcalde de Pachuca, Jorge Alberto Reyes, no solo no cuestionó la grabación del video, sino que la respaldó abiertamente como una herramienta de transparencia y protección tanto para policías como para ciudadanos. Para el edil, el material no exhibe un exceso de autoridad, sino todo lo contrario: demuestra que el oficial actuó conforme al protocolo y sin provocaciones, dejando en evidencia, dijo, que en la capital “el charolazo está prohibido”. Su postura coloca el foco en otro sentido: el problema no fue que el video se filtrara, sino que alguien creyera que su cargo o sus vínculos podían estar por encima de la ley.

Jorge Alberto Reyes, alcalde de Pachuca. (Foto: Emily Morales)