OPINIÓN

Piedras en el zapato

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León 450: La fiesta oficial hizo agua

La sesión solemne en el Arco de la Calzada, hizo agua. Van a decir que fue una acción imprevista de la naturaleza, pero no fue así. Fue el resultado de una serie de errores de planeación y logística que concluyó en un desastre oficial. Una intensa lluvia nocturna arruinó los festejos programados por el Municipio de León para celebrar los 450 años de la ciudad, el 20 de enero. Era el día más esperado -en décadas-, y todo salió mal. La imagen de la presidenta de León, Alejandra Gutiérrez Campos, con el cabello escurrido y el vestido Carolina Herrera arruinado, no puede ser la imagen de un festejo. Es como si una tormenta hubiera arruinado una gran boda en el jardín.

 ¿Quién checó el clima?

La duda es: ¿Quién checó el clima en el Ayuntamiento de León? Desde el domingo, la agencia internacional The Weather Channel decía muy claramente que iba a llover el martes 20 de enero en León, desde las 6 de la tarde, no se entiende por qué siguieron con la idea de hacer una sesión a la intemperie y un concierto en la explanada del Templo Expiatorio. ¿Acaso no se dieron cuenta de los pronósticos del clima? ¿Acaso no pensaron que la imagen de la fiesta iba a ser un aguacero? 

¿Por qué no cambiaron de sede?

Si todos sabían que iba a llover, ¿por qué siguieron con los eventos afuera? ¿Por qué no rentaron una carpa? ¿Por qué no cambiaron de sede? Hubieran hecho la sesión en la Sala de Cabildo, y asunto arreglado. Hubieran cambiado el concierto al Teatro del Bicentenario, y asunto arreglado. ¿Por qué seguir con la fiesta en el jardín si todo se iba a arruinar con el aguacero? ¿Quién decide en el Municipiode León?¿Quién es la voz sensata ahí? ¿Quién es responsable del desastre para pedirle cuentas? ¿Alguien perderá el empleo después de esto?

Y el director de Comunicación en España

Les llovió sobre mojado. No solo fueron los peinados y vestidos arruinados, sino las imágenes y transmisiones en vivo que hicieron más grande el Naufragio 450. Nadie toma decisiones ahí. No había suficientes paraguas. No había plan B. No había respuesta rápida.  A alguien se le ocurrió que había que hacer transmisiones en vivo, todos mojados, para disimular el desastre, pero lo único que hicieron fue hacer más evidente la lluvia “agua fiestas”. ¿Y el director de Comunicación dónde anda?, alguien preguntó. Enrique Avilés, ah,  anda de paseo en España en la Feria Internacional de Turismo mientras su jefa hace el ridículo en la gran fiesta de León 450, el día más importante de todo el sexenio, que parece un mal augurio de lo que será el cierre de esta administración. ¿A quién van a culpar ahora? ¿A una acción concertada de los perros del Zoológico? ¿A la mano negra del Dios Tlaloc? ¿Al clima opresor que se dedica a echar grilla? O van a aceptar que el diluvio oficial es producto de su ineptitud y negligencia.