Y el resto de términos que, gracias a las redes, modificamos para justificarnos como sociedad.
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“Mexicanos conservadores, católicos y seguidores de cierto partido político” es como nos referimos entre nosotros cuando no nos permitimos avanzar como sociedad; cuando un comentario que hacemos o nuestra conducción resultan atrasados para el tiempo actual pero, ¿Verdaderamente avanzamos tanto o es solo que ya lo desvirtuamos?.
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El consumo excesivo de redes sociales ha abierto una puerta para lo que casi podríamos clasificar como una nueva cultura; la marca de un nuevo estilo de vida (alimentación, ejercicio, rutina, hábitos, hobbies y más) y un sinfín de expresiones nuevas y términos anteriormente existentes, que si bien empezaron a utilizarse según su definición exacta; sufrieron nuestra reinterpretación y ahora, hasta la mala aplicación de ellos.
¿Y por qué esto nos debería ser relevante?
Dado lo sencillo que resulta a través de una palabra o una frase “mal entendida” comencemos a justificar conductas equivocas a lo individual y después a lo colectivo solo porque hoy “señalar ya no está de moda”.
¡NORMALICEMOS! La falsa e inventiva “tolerancia”.
Para ejemplificar está uno de los términos más utilizados, y de verdad a todas horas, durante los últimos dos años: “NORMALIZAR”. Que de principio se utilizó para visibilizar temas tabú o estigmatizados como por ejemplo, la salud mental, que sabemos hasta hace un par de años se tenía la creencia de que si sufrías alguna enfermedad mental podías ser minimizado, cuestionado y aconsejado por personas que se sentían igual o peor que tú pero que por supuesto sabían de “echarle ganas”. Sin embargo las aplicaciones hoy día son tan amplias que hasta alcanzan a justificar todo aquello que hacemos mal con un discurso de por medio del tipo: “Normalicemos no escuchar una completa verdad sobre mi actuar, dado que eso contraviene a mi libre y errónea conducción porque recuerden que ¡Juzgar no es muy de siglo XXI!
EMPODERAMIENTO “El punto no es entenderlo solo mal servirme de ello”.
Fue utilizado en un par de referencias a uno de lo movimientos más importantes de nuestra sociedad: feminismo. Pero en algún mal momento a un sector sumamente contradictorio y que ni de lejos, entiende el propósito de un movimiento de tal magnitud como lo es éste; le pareció una excelente idea apropiar el término y colgarse o atribuirle a una mujer, una falsa bandera y con un término mal aplicado de “mujer empoderada” para con una completa falta de responsabilidad y empatía, colocar en una posición de incredulidad a todas las niñas y mujeres que diariamente sufren un abuso, son privadas de su libertad o incluso, su vida. Así que ahora todas las mujeres a lo largo de la historia y las que actualmente intentamos aunque sea un poco, mejorar las condiciones de nuestro contexto y participar en el movimiento, somos catalogadas como nada más que “empoderamiento enfermo e ignorante”.
Seguro que existen tantos ejemplos que al menos me hacen falta tres de estas columnas para plasmar cada uno de ellos y tal vez ni así terminaría, pero creo que el punto alcanza a entenderse de modo que la reflexión que intento plasmar aquí es ¿Qué tal si dejamos de normalizar tanto; ser tan empoderados y empoderadas o simplemente ser openmind al sin sentido y volvemos a hacernos un poco responsables de lo que sabemos, estamos haciendo mal?
¿Por qué si lo sabemos no?
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