En el umbral de un año recién iniciado y todo el ritual previo con interrogantes como: “¿Qué aprendí este año? ¿Qué dejo que se quede en él? ¿Qué, por nada en el mundo, me vuelve a pasar?” y el resto de introspección; la racionalización de las cosas, más concreto nuestra percepción de la vida últimamente, nos entrega una excusa para hacerlo mejor pero sobre todo para deshacernos de aquello que ya no nos aporta o que supone más, la famosa piedrita en nuestro zapato.
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Bien podemos empatar este sentimiento con dejar un hábito, un trabajo, una relación amorosa, amistosa o de cualquier otra clase gracias a la pregunta “¿Quiero seguir haciéndolo?”.
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Llamémosle “cerrar el ciclo”. Cómo es que de pronto puedo entender que la cantidad de tiempo y energía que todo eso me ha tomado ya fue suficiente y hasta sobró. Es algo que ya no quiero ni tengo oportunidad de brindar.
¿Son entonces las viejas costumbres? Pongamos en el mapa algo que nos ha acompañado durante un buen tiempo y como todo claro que nos acostumbramos a ello, de hecho puede que la gran mayoría de las veces se trate de algo que percibimos como “elemental” pero la verdad es que no siempre es así. Y por ocasión hay que detenerse para apreciar que últimamente nos quita más paz de la que nos representa tenerlo cerca.
Por supuesto que le atribuimos todo el mérito de volvernos conscientes de ello a la tremenda y buenísima energía con la que siempre se inicia el mes de Enero(claro que de fondo está sonando la canción “Ni tu ni nadie” de Moenia).
“Vamos a dejarlo estar, y si no resulta como quiero; al menos me saqué de encima una de las cien cosas que no quiero”
La verdad y lo difícil a procesar es que ese sentimiento siempre estuvo ahí y que simplemente toma tiempo dar el paso que le pone fin. Y lo es más, aceptar cuando algo ya no se trata de ti ¿Cómo es eso? Pues cuando algo ya no te gusta, es algo que no puedes cambiar, no te corresponde a ti atenderlo, no quieres o no puedes hacer más de lo que hasta ahora ya hiciste.
Y no, la verdad es que tampoco dimos un giro de 180 grados durante las últimas dos semanas que estuvimos en la fiebre decembrina ¡Ojalá fuera tan fácil y completo como eso!. Pero hoy comparto y defiendo ese optimismo de los nuevos comienzos y que si, si fue una oportunidad para entender que tenía que dejarlo ir y el pretexto de “Enero” me pareció perfecto para hacerlo.
¿Cómo inicias tú? ¿Dejaste algo atrás? ¿Estás en el camino de hacerlo?.
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