“La época más feliz del año”
Y todos los vicios que cada Navidad, prometemos dejar atrás.
Pendientes a efectuar desde Enero 3:
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Empezar los retos de comida detox de 21 días(hay que considerar hacer un break para el 2 de Febrero).
Sacar cita con la psicóloga.
Hacer el vision board.
Gastar menos o gastar mejor, consumir alcohol solo cuando exista una ocasión que verdaderamente lo amerite, establecer limites que nos permitan mejorar las relaciones con amigos y familiares y viajar más. Por mencionar algunos de los propósitos más famosos. Por supuesto; que mejor si están plasmados en un vision board o algún formato de manifestación.
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Y ¿Quién estableció que cada Diciembre teníamos que armar una lista, aunque fuese mental, con al menos 17 objetivos que mejoren nuestro rendimiento personal? ¿Que Michael Bublé, Mariah Carey, Luis Miguel y el resto de interprétes navideños no ponen en sus letras que “Es la época más maravillosa del año y que no hay más que hacer que disfrutar?”.
Entonces ¿Cómo la tradición de los propósitos trajo con ella, otra ventana para la presión social?.
Tanto los propósitos de Navidad como los de Año Nuevo, proceden de hace más de 4000 años con creencias, rituales y promesas para atraer la buena suerte. Y como todo, con el tiempo evolucionaron y centralizaron el crecimiento y superación personal en ellos.
¿Eso está mal? ¡En absoluto!.
Si la idea de que cada fin de año vislumbra nuestros errores y a su vez, nos permite “recomenzar” al año siguiente; deberíamos aprovechar la oportunidad y mejorar todo aquello que creemos, tenemos que.
Ahora ¿Esos propósitos y promesas de cambio son algo que año con año verdaderamente alcanzamos? ¿O solo es algo que para marzo, como cada año, habremos olvidado o simplemente desertado?
“ah, la época decembrina y todas sus expectativas”
¡Cuidado! Que esta tradición también ha dado espacio para que nuestro alrededor y uno mismo, generemos expectativas. De modo que enloquecer con una lista de objetivos que nos mantengan ocupados hasta el próximo Diciembre no asegura que mejoramos, solo que gestionamos el tiempo y probablemente, en la próxima cena del 24, como cada año nos será recriminado(por uno mismo pero también por el de a un lado).
El consejo navideño: haz una lista de lo que para ti importa mejorar o alcanzar y no la muestres a los demás.
¡Que tengas una linda navidad!
“que un país no lo note no significa que para otro no suponga reestructurar sus cimientos” -Extraído del libro: cuando despierten las flores.
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