OPINIÓN

La ciudadanía

A escasos cuatro meses de que se celebren las elecciones federales el 2 de junio del 2024, el gobierno prepara una verdadera elección de Estado, con una manipulación asombrosa por parte de los medios a favor de la candidata oficial, Claudia Sheinbaum

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Escrito en GUANAJUATO el

La ciudadanía tiene varias acepciones y advierte algunos supuestos jurídicos, que, como en el caso de nuestro país, el artículo 34 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos señala. “Son ciudadanos de la República los varones y mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos, reúnan, además, los siguientes requisitos: Haber cumplido 18 años y tener un modo honesto de vivir”.

Y después, el artículo 35 de la misma Carta Magna, destaca los derechos de los ciudadanos mexicanos: Votar en las elecciones populares y poder ser votado... En pocas palabras, la participación del ciudadano en la vida pública. La participación es siempre una posibilidad y sobre todo, una oportunidad que tienen las mujeres y hombres en la toma de decisiones de su país.

Ya sabemos que esa participación ciudadana, depende de tradiciones, valores y cultura aprendidos en los procesos de socialización a lo largo de la vida política de cada pueblo. Cada sociedad da lugar a distintas formas de participación, dependiendo de su historia. Idealmente, se espera que la participación sea libre y voluntaria.

A lo largo de muchos, muchos, muchos años, los mexicanos hemos ido avanzando con pasos firmes, respecto a saber apreciar el valor de la participación ciudadana, en el caso concreto de poder ejercer libremente por quién votar, cada seis años o tres, según sea el caso. Ha costado mucho esfuerzo lograr que el Estado mexicano, entendiera, que no puede ni debe intervenir en las decisiones individuales de cada ciudadano.

Sin embargo, hoy en día, a escasos cuatro meses de que se celebren las elecciones federales el 2 de junio del 2024, el gobierno prepara una verdadera elección de Estado, con una manipulación asombrosa por parte de los medios a favor de la candidata oficial, Claudia Sheinbaum. Todos los programas sociales del gobierno federal, equivalentes a un costo aproximado de 750 mil millones de pesos, entregados a 28 millones de mexicanos, que juran que, gracias al actual gobierno federal, obtienen ese beneficio.

Los servidores de la nación, el ejército, la guardia nacional, 22 gobernadores de MORENA, la fiscalía general de la república, los narcos que se encuentran en todos los rincones de México, serán los grandes operadores del Estado, a favor de la candidata de la 4T, todos ellos debidamente coordinados por el jefe de campaña, que desde Palacio Nacional dicta las órdenes a favor de su candidata. 

Pero, el gran antídoto contra la elección de Estado es la ciudadanía, estoy convencido. Contra la ciudadanía ningún aparato puede, mientras la gente, la sociedad se organice y por supuesto, salga a votar contra la infame dictadura que pretenden imponer con la llegada de Claudia Sheinbaum, sometida a López Obrador.

No podemos dejar aún lado, todo lo que ha destruido el actual gobierno con respecto a los avances buenos, medianos o malos que había tenido el país, y hechos añicos por la 4T en tan solo, cinco años y meses, me refiero al sistema educativo, al sector salud, a la rendición de cuentas y transparencia en las diversas políticas públicas.

También es cierto, que todos los partidos políticos, sin excepción han dejado mucho a deber. Una oposición irresponsable y omisa que solo ve para sus intereses, dejando a un lado a la sociedad civil, que sólo utiliza para sus perversos fines de movilización social, construyendo organizaciones o membresías para manipular y canalizar sentimientos de frustración y enojo, pero con la idea de manejar a la ciudadanía.

La percepción de la ciudadanía de una clase política rapaz, que sólo ve en sus intereses y que los únicos verdaderos ganones son ellos, al beneficiarse de puestos políticos para negociar sus componendas con el gobierno en turno, hacen ver y sentir al ciudadano desprotegido y sin mucho futuro a corto plazo. ¡Es lo que hay!

¿No cree usted?

Dr. Carlos Dìaz Abrego