OPINIÓN

El ojo del Presidente

AMLO ha hecho de la mentira su discurso diario, al grado de haber normalizado la mentira como forma de comunicación y de construir políticas públicas

Escrito en GUANAJUATO el

El presidente de México, López Obrador se ve físicamente mal. Muy deteriorado, desmejorado y denota que no goza de buena salud. Su semblante es de un hombre enfermo, al grado de verse disminuido con su ojo derecho casi cerrado, cuando camina arrastra los pies, en franco estado de vejez y por consiguiente con precaria salud.

La imagen del tabasqueño representa cansancio e irritabilidad cuando es cuestionado por algún periodista de verdad, no las comparsas que utiliza todos los días en primera fila, en sus conferencias mañaneras. Por ejemplo, se pudo ver ayer en Morelos, cuando AMLO entró en defensa del gobernador Cuauhtémoc Blanco, gritar desesperado, “Es un gran gobernador, me consta”.

“A lo mejor no les va a gustar, pero, lo quieran o no lo quieran, ya saben que yo siempre digo lo que pienso y que mi pecho, no es bodega. Y no podemos pensar todos, de la misma manera, verdad. Ni en la familia, nada, somos plurales y eso es la democracia. No hay pensamiento único. Cada quien, piensa libremente, pero les quiero decir como pienso yo, con relación al gobernador de Morelos……….”

Y al seguir los gritos y abucheos al “gran gobernador”, López Obrador, continuó: “ya les dije y no me importa, es mi opinión y me consta, saben porqué, porque todo lo que hemos hecho en Morelos, lo hemos hecho juntos". Con tal declaración, queda claro que todos los atropellos, excesos, asociación delictuosa y corrupción en la entidad, es con la complicidad del presidente y de su gobierno.

Pero el deterioro físico del mandatario no es solo externo. La hipertensión en que se encuentra el presidente de México, con escándalos diarios y continuados desde que asumió el poder, han hecho mella en el decrepito político, que lleva una larga carrera de cinco años y dos meses, a salto de mata y con el desgaste mental que conlleva mentir y mentir al pueblo.

AMLO ha hecho de la mentira su discurso diario, al grado de haber normalizado la mentira como forma de comunicación y de construir políticas públicas. Por supuesto que es una situación muy preocupante, tanto por su permisividad moral como porque atenta contra la democracia. Utilizar por sistema la mentira, como lo hace el presidente como arma y herramienta política, denota, como mínimo, falta de argumentos y preparación.

Ha causado tanto daño la forma de hacer política de López Obrador, que, en algunos ámbitos de la sociedad, la verdad y la sinceridad ya no se consideran valores. Se habla de la “cultura de la mentira” en la que la mentira se utiliza como estrategia y herramienta política. Todo esto es reflejo de una sociedad en la que importa mas aparentar que ser, y donde es más fácil encontrar gente que renuncia a sus convicciones por conseguir un puesto.

El paso de ciudadano a político se resume en una palabra fundamental: poder. Y los problemas de salud física y mental de los poderosos, se identifican con las enfermedades “propias” del ejercicio de ese poder. Podemos ver como hoy, López Obrador, padece fobia social. No permite tener un dialogo normal con el pueblo, al que tanto se refiere, ya que debe imperar por encima de todo y de todos, su visión y punto de vista.

No hay duda, que AMLO padece el Síndrome de Hybris. Es un trastorno aún no reconocido como tal, que afecta específicamente a personas que desempeñan puestos de gran poder, durante periodos prolongados, que se halla cerca de lo que comúnmente se denomina endiosamiento o delirio de grandeza y que es difícil de distinguir en un cuadro complejo de un trastorno narcisista de la personalidad o en una bipolaridad severa.

Eso es, lo que dicen los académicos expertos en psiquiatría, estudiosos del comportamiento de los políticos y su relación con el poder, donde a nuestro presidente lo hemos perdido ya, desde hace mucho tiempo. Afortunadamente, ya se va a descansar a la chingada, su rancho en Chiapas.

¿No cree usted?

Dr. Carlos Dìaz Abrego