OPINIÓN

La Presidencia Radical

México ha regresado a las tinieblas de la devastación social y política, a niveles de un país en revolución o guerra civil, con inéditas imágenes todos los días de muertos, descuartizados y masacres en todo el país, semejantes a lo que se vive hoy en día en el conflicto bélico de Israel vs. Gaza

Escrito en GUANAJUATO el

El radicalismo es una corriente política surgida en la segunda mitad del siglo XIX, a partir de la creación de partidos radicales en varias partes del mundo. El radicalismo histórico se caracteriza por su postura intransigente, respecto de una serie de principios humanistas, racionalistas y laicos. Con especial acento en los derechos civiles y en los derechos políticos. (Wikipedia).

Pero también, se entiende al radicalismo como un conjunto de ideas o pensamientos de quienes, en determinados momentos de la vida social, pretenden reformar profundamente el orden político, científico, moral e incluso religioso. Está definición, es la que encaja a la perfección, en todo lo vivido por millones de mexicanos durante el actual gobierno de López Obrador.

Han sido cinco años y un mes, donde el radicalismo de las políticas públicas, del actual gobierno de la autollamada 4T se ha dedicado a desmantelar gradualmente las instituciones, pero también, el régimen político. El anhelo de millones de mexicanos por aspirar a tener mejores instituciones y perfeccionar el régimen e incluso el sistema político, ha quedado en eso, una aspiración, un espanto.

Los 71 años de gobierno del PRI en la presidencia de la república, hasta la llegada de Vicente Fox, en el año 2000 y los 12 años del PAN en la presidencia del país, significaron para millones de mexicanos la insatisfacción social y política, de varias instituciones que dejaban mucho que desear para la sociedad, deseando un cambio y un orden político, que jamás llego.  

No solamente no llego ese cambio o llamado por AMLO y su gobierno, transformación (4T). El radicalismo de López Obrador ha significado la más grande perturbación social y política en los últimos años de los sueños de millones de mexicanos que frustrados y acorralados por pésimos gobiernos del PRI y del PAN, de la mano de una rapaz clase política, en el que la concentración del poder, las prácticas autoritarias y la corrupción desbordada dieron forma a un sistema oligarca.

Con la idea de dar la oportunidad a una tercera vía partidista, que nunca había gobernado, de la mano de un líder opositor y antisistema, que se caracterizó durante muchos años en criticar y criticar a gobiernos del PRI, de donde él surgió a la vida política y lo mismo hizo, con los dos gobiernos emanados del PAN cuando llegaron al poder presidencial, López Obrador y su nuevo partido MORENA, se convirtieron en la nueva opción para millones de mexicanos frustrados, cansados y hartos de más de lo mismo.  

Sin embargo, la frustración y decepción para millones de mujeres y hombres, que creyeron en AMLO, sus propuestas y su partido, se convirtió en un nuevo capítulo de decepción y frustración social y política, al ver cómo sus políticas radicales han convertido al país, en un auténtico Estado fallido y un narcoestado. Peor que cualquier gobierno del PRI y del PAN, la escalada de corrupción y concentración de poder, han sido la característica del actual partido en el gobierno.

México ha regresado a las tinieblas de la devastación social y política, a niveles de un país en revolución o guerra civil, con inéditas imágenes todos los días de muertos, descuartizados y masacres en todo el país, semejantes a lo que se vive hoy en día en el conflicto bélico de Israel vs. Gaza o Rusia vs. Ucrania.

Las esperanzas radicales de una sociedad en la que, como decía Marx, los seres humanos pudieran ser “verdaderamente libres”, parecen haberse convertido en ilusiones vanas, cuando no hay las mínimas condiciones de seguridad en el país. Desde hace muchos años, la idea del radicalismo político se ha vinculado principalmente al pensamiento socialista. El radicalismo significa romper con las ataduras del pasado, arrasando con todo, instituciones buenas o malas, políticas públicas buenas o malas.

Hoy no hay orden político, mucho menos moral. La corrupción desbordada, a niveles estelares de tiempos del PRI en sus 71 años de gobiernos y en los 12 años de poder presidencial del PAN. El desabasto de medicinas y el sector salud despedazado, junto con un deterioro inédito del estado de derecho, por consiguiente, una galopante impunidad, en tan solo 5 años y un mes, representa la breve suma del radicalismo de AMLO, que pretender llevarlo a 6 años más con Claudia Sheinbaum.

Simplemente inaceptable, que pueda continuar MORENA y sus aliados. Depende de todas y todos nosotros parar esta inhumana forma de gobernar y terminar con el radicalismo de las políticas y el pensamiento de izquierda.

 

¿No cree usted?

Dr. Carlos Dìaz Abrego