León, Guanajuato. En la Feria de León, uno de los antojos que más filas genera —esperas de hasta 20 o 30 minutos— son las llamadas gorditas tarascas. Doradas, rellenas de chicharrón prensado, requesón o combinadas, se venden actualmente en 35 pesos por pieza y se han vuelto un referente gastronómico del recinto ferial. Sin embargo, detrás de su popularidad hay una historia más larga —y una disputa por el origen— que apunta directamente a las gorditas michoacanas originales.
¿Tarascas o michoacanas?
Las gorditas tarascas se identifican por una imagen muy definida desde hace años: colores amarillo, rojo, naranja y negro, un sello visual que las volvió reconocibles en ferias y eventos. Su propuesta es clara: rapidez, volumen de venta y sabores tradicionales que conectan bien con el público leonés.
Te podría interesar
Del otro lado están Los Famosos Parados de Michoacán, quienes aseguran haber llegado antes y haber sembrado la tradición en la ciudad. De acuerdo con su testimonio, comenzaron en 1995, cuando en León “no se conocía la gordita michoacana” y aún no existían otras marcas hoy populares.
La voz del origen
En entrevista directa, Bryan, integrante y uno de los líderes del negocio familiar, afirma que la historia está documentada incluso en permisos antiguos y fotografías:
“Nosotros empezamos desde el 95. La ciudad de León no conocía a la gorda michoacana. Todavía no estaban ni los tarascas ni los monarcas. Fuimos los primeros”.
Según explica, la receta tiene raíces en Pátzcuaro, Michoacán, con un paso previo por Texcoco, y fue su abuelo —empleado del creador original— quien realizó ajustes clave que marcaron diferencia: cambio en el tipo de plancha, fritura en manteca en lugar de aceite y una mayor variedad de guisados.
“Antes eran planchas cerradas, gorditas más chiquitas y con aceite. Mi abuelo cambia el modelo y mete más guisados: pastor, choriqueso, tres quesos y combinadas”.
Diferencias que se sienten en el sabor
La comparación entre propuestas no es menor. Mientras algunos competidores utilizan aceite o migaja (chicharrón más molido), los Parados Michoacanos destacan el uso de manteca, chicharrón prensado, guacamole espeso y salsa roja. Las tarascas, por su parte, apuestan por una fórmula más estandarizada, rápida y visualmente potente, ideal para el alto flujo de la feria.
Tradición vs. popularidad
Hoy, las gorditas tarascas dominan en visibilidad y filas, especialmente en la Feria de León. Pero la historia contada por quienes se dicen pioneros abre el debate: ¿popularidad reciente o tradición original? Lo cierto es que ambas propuestas conviven y compiten, alimentando una escena gastronómica que ya forma parte de la identidad ferial de la ciudad.
En cada mordida —sea tarasca o michoacana— León sigue consumiendo una tradición que nació lejos, pero que encontró aquí uno de sus escenarios más fuertes.
