CURIOSIDADES DE LEÓN

El Arco de la Calzada… versión mini: el curioso “arquito” que domina San Juan Bosco

Una casa de tres pisos en la glorieta más transitada del poniente de León replica el símbolo más icónico de la ciudad, pero sin historia ni carácter oficial.

El mini Arco de la Calzada en León Guanajuato
El mini Arco de la Calzada en León Guanajuato.El mini Arco de la Calzada en León GuanajuatoCréditos: Gustavo Carreón
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En León, Guanajuato, la identidad urbana también se replica… literalmente. En medio del tráfico constante de la glorieta de San Juan Bosco, uno de los cruceros más transitados del poniente de la ciudad, aparece una silueta que resulta familiar a la distancia: un arco con león en lo alto, visible desde casi cualquier ángulo de la rotonda. No es un espejismo ni una instalación oficial. Es el mini-arco de la calzada, una versión doméstica —y polémica— del símbolo más reconocible de la ciudad.

El mini Arco de la Calzada en León Guanajuato Foto: Gustavo Carreón

El llamado mini-arco no es un monumento público, sino parte de una casa particular de tres pisos ubicada en la calle Coruña, en la colonia San Juan Bosco. Su tamaño, proporción y ubicación estratégica hacen que se imponga visualmente sobre el entorno: destaca por encima de anuncios, cables, camiones y semáforos, como si quisiera reclamar su lugar en el imaginario leonés.

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La comparación con el Arco de la Calzada es inevitable. El original, construido a finales del siglo XIX, está hecho de cantera, con una estructura sólida, proporciones clásicas y un león de bronce que corona el conjunto como guardián simbólico de la ciudad. Es un monumento conmemorativo, cargado de historia y sentido urbano, ubicado en el corazón de León y pensado como punto de encuentro y referencia.

El mini Arco de la Calzada en León Guanajuato Foto: Gustavo Carreón

El mini-arco, en cambio, parece jugar en otra liga. Fabricado con materiales modernos —concreto, tabique recubierto y acabados decorativos—, carece del peso histórico del original y apuesta más por el impacto visual que por la fidelidad arquitectónica. Su león, más pequeño y de apariencia decorativa, remata una estructura que recuerda al Arco… pero sin la solemnidad ni la intención cívica.

El mini Arco de la Calzada en León Guanajuato Foto: Gustavo Carreón

Mientras el arco original dialoga con la traza urbana, el tráfico y la memoria colectiva, el mini-arco funciona casi como una declaración personal: una apropiación privada de un símbolo público. Para algunos, es una curiosidad urbana; para otros, una parodia involuntaria que raya en lo kitsch. No conmemora una fecha ni un hecho histórico, pero sí refleja algo muy leonés: el deseo de pertenecer al símbolo, de “tener” un pedazo del emblema en casa.

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Visto desde lejos, el mini-arco engaña al ojo. Visto de cerca, despierta preguntas sobre los límites entre identidad, imitación y exceso. En una ciudad donde el Arco de la Calzada es casi un altar laico, esta versión reducida —plantada sobre una vivienda en San Juan Bosco— termina siendo un espejo extraño: no honra al monumento, pero tampoco lo ignora. Lo replica, lo exagera y lo convierte en conversación.

El mini Arco de la Calzada en León Guanajuato Foto: Gustavo Carreón

En León, hasta los monumentos tienen copias. Y algunas, como este mini-arco, parecen recordarnos que la identidad urbana no siempre se construye desde el gobierno o la historia, sino también desde el impulso individual de dejar huella, aunque sea en forma de arquito que muchos ya ven como una parodia permanente del símbolo mayor de la ciudad.