León -. Es un árbol gigantesco, es el hogar de decenas de pájaros que cantan por la mañana, es y será testigo de la vida de Rodolfo Humberto Lira Saldaña y de su familia, es una araucaria de medio siglo de vida.
En la zona centro de León, en la calle Independencia número 342, se encuentra un gran árbol, quienes pasan por allí y, si se fijan bien, pueden darse cuenta que su tronco es imponente y, más aún, su altura. Está en el patio trasero de una antigua casa que ahora es un bazar de antigüedades.
El árbol es una araucaria que formó parte de la infancia de Humberto porque un día él y su padre lo plantaron. Desde entonces la planta creció mientras él crecía a través de los días, los meses y los años. El ahora es un adulto que recuerda con cariña el día que la raíces tocaron la tierra de patio de la casa.
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A Cristian Humberto le vinieron los recuerdos y sobre todo se acordó de una canción: “Ahora sí que, como la canción de Cortez, mi padre y yo lo plantamos” expresó sentado en una silla antigua quizá acordándose de su infancia.
Cuando el árbol empezó a crecer y tuvo un tamaño considerable, ya era un miembro de la familia: “Estaba muy muy pequeño cuando lo plantamos, de hecho, lo arreglábamos para navidad”.
La sombra del árbol ya cubre por completo la figura de Rodolfo Humberto quien lo observa con asombro: “Aparte de que está altísimo, es edificio de varias especies de aves, allí hay cardenales, hay colibríes, hay pájaros carpinteros, hasta águilas se ha para en él”.
