León, Guanajuato.- En la colonia Las Joyas, al poniente de la ciudad, los terrenos baldíos forman parte del paisaje cotidiano desde hace décadas. Sin embargo, vecinos y madres de familia advierten que el abandono masivo de estos espacios ha dejado de ser solo un problema urbano-estético para convertirse en un detonante de inseguridad, violencia y delitos sexuales, particularmente en zonas escolares.
Los baldíos sin mantenimiento —con hierba alta, ramas secas, basura, pozos, falta de iluminación y ausencia total de vigilancia— facilitan el anonimato, la ocultación de personas y la realización de actividades ilícitas, según relatan habitantes de la zona.
Caso 1: Baldío junto a la secundaria — un riesgo conocido por la comunidad
Uno de los ejemplos más graves se ubica a un costado de la Secundaria Técnica 23, donde un terreno baldío colinda directamente con el entorno escolar.
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Vecinas aseguran que este espacio:
Tiene hierba y ramas de gran altura
Cuenta con pozos y desniveles
Carece de iluminación y cercado
Es utilizado de forma recurrente para consumo de sustancias y agresiones
“Ese baldío siempre ha sido peligroso. Todo mundo sabe que ahí se esconden, que ahí van a hacer cosas malas. Las ramas están tan altas que nadie ve lo que pasa adentro”, relata una vecina de la colonia.
En este mismo entorno ocurrió recientemente la agresión a una menor, un hecho que volvió a poner sobre la mesa un reclamo histórico: la omisión de autoridades para intervenir estos espacios, pese a que el riesgo era conocido desde antes.
“No fue una sorpresa. Aquí ya se sabía que ese terreno era un foco rojo, pero nadie hizo nada hasta que pasó lo peor”, lamenta otra habitante.
Caso 2: Baldío frente al kínder Alfred Adler — abandono frente a la infancia
Otro punto crítico se localiza justo frente a la entrada del Jardín de Niños Alfred Adler, también en Las Joyas.
Madres de familia señalan que este baldío:
Da una imagen de abandono total
No ha recibido limpieza ni poda en años
Es paso obligado para niñas y niños pequeños
Genera miedo e inseguridad diaria
“Todos los días traemos a nuestros hijos y lo primero que ven es un terreno lleno de basura y monte. Da miedo, porque no sabes quién puede estar escondido ahí”, comenta una madre de familia.
Aunque no se ha registrado un hecho violento directo en este punto, las vecinas advierten que las condiciones son las mismas que en otros baldíos donde sí han ocurrido delitos.
Voces de la colonia: normalización del riesgo
Un elemento que se repite en los testimonios es la normalización del abandono.
“Crecimos rodeados de baldíos y nunca lo cuestionamos. Hoy entendemos que sí son generadores de violencia, porque permiten esconderse y hacer cosas ilegales sin que nadie vea”, explica una vecina.
Las habitantes coinciden en que no se exige urbanización total, sino acciones mínimas y preventivas:
Poda constante
Limpieza
Iluminación
Cercado o delimitación
Vigilancia y patrullaje ocasional
