La contaminación del río Atoyac no solo representa un problema ambiental, ya que un estudio de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) advierte que algunos de los contaminantes presentes en sus aguas pueden tener efectos en la salud reproductiva de las mujeres.
La investigación señala que en la cuenca se han identificado metales pesados, compuestos orgánicos y microplásticos que, según la literatura científica analizada por los especialistas, pueden alterar el funcionamiento del sistema endocrino incluso cuando la exposición ocurre en bajas concentraciones.
De acuerdo con los investigadores, las personas que habitan en comunidades cercanas al río podrían enfrentar un mayor riesgo de desarrollar distintos problemas relacionados con la salud reproductiva. El estudio, titulado "De la contaminación al desequilibrio hormonal", reúne información obtenida a partir de investigaciones desarrolladas entre 2016 y 2025 sobre la calidad ambiental del río Atoyac y sus posibles efectos en la población.
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¿Qué sustancias encontraron en el río Atoyac?
La investigación de la BUAP, identifica la presencia de metales pesados como plomo y cadmio, además de compuestos orgánicos volátiles, hidrocarburos aromáticos policíclicos, fenoles, cloroformo, plaguicidas y microplásticos, de acuerdo con el documento, estas sustancias están catalogadas como disruptores endocrinos, es decir, compuestos capaces de interferir con el funcionamiento normal del sistema hormonal.
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Los especialistas de la BUAP explican que este tipo de contaminantes puede encontrarse en el agua, el suelo y el aire como consecuencia de descargas urbanas, residuos industriales y emisiones contaminantes, dicho estudio también refiere que investigaciones previas han relacionado estos contaminantes con alteraciones hormonales y diversos efectos sobre la salud reproductiva.
Estos son los posibles efectos en la salud reproductiva femenina
De acuerdo con la investigación de la BUAP, la exposición prolongada a estos contaminantes podría asociarse con padecimientos como infertilidad, falla ovárica prematura, síndrome de ovario poliquístico, endometriosis, abortos espontáneos, partos prematuros, hipertensión gestacional y bajo peso al nacer. Los investigadores detallan que el plomo ha sido relacionado con alteraciones hormonales, infertilidad y complicaciones durante el embarazo, mientras que el cadmio puede favorecer problemas como preeclampsia, alteraciones menstruales y esterilidad.
Por otro lado compuestos como el cloroformo y los fenoles han sido vinculados en la literatura científica con menstruaciones irregulares, insuficiencia ovárica y pérdida gestacional, en el caso de los hidrocarburos aromáticos policíclicos, la investigación menciona posibles alteraciones en los niveles de estrógenos, daño ovárico, malformaciones congénitas y bajo peso neonatal.
BUAP pide ampliar estudios en comunidades cercanas
Los especialistas concluyen que debido a la combinación de metales pesados, sustancias químicas y microplásticos presentes en el entorno por lo que recomendaron realizar estudios clínicos y epidemiológicos en las comunidades asentadas a lo largo del río para evaluar el posible impacto de estos contaminantes en la salud de la población.
Cabe mencionar que el estudio fue elaborado por Karen Madai Cotzomi Castro, Paloma Montserrat Rosas Licona, Adrián Gustavo Badillo Morales, Jorge Raúl Cerna Cortez y Victorino Alatriste, con base en investigaciones desarrolladas durante la última década.
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Contexto: El Atoyac figura entre los ríos con mayores problemas de contaminación en México
La cuenca del río Atoyac abarca alrededor de 4 mil kilómetros cuadrados y atraviesa los estados de Puebla y Tlaxcala, donde recibe descargas urbanas e industriales. De acuerdo con el estudio de la BUAP, algunas mediciones registraron concentraciones de metales pesados de entre 0.4 y 0.6 miligramos por litro, cuando la Norma Oficial Mexicana establece un límite diario permitido de 0.4 miligramos por litro para ciertos contaminantes.
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) y la Semarnat han identificado desde hace años a esta cuenca como una de las que enfrenta mayores retos por contaminación, mientras que diversas investigaciones académicas han documentado la presencia de metales pesados, compuestos orgánicos y microplásticos que continúan siendo objeto de monitoreo científico.
