TEMPORADA DE HURACANES

Acapulco en alerta: inicia temporada de huracanes; el pronóstico es superior al promedio

Se prevén hasta 5 huracanes mayores a categorías 3, 4 o 5 en el pacífico y 21 tormentas tropicales; habilitan 620 refugios en los 85 municipios

El suelo del estado guarda el registro de fenómenos que reconfiguraron su geografía, economía y sociedad con el azote de al menos cuatro fenómenos hidrometereológicos devastadores que 
han marcado un antes y un después en la entidad suriana.
El suelo del estado guarda el registro de fenómenos que reconfiguraron su geografía, economía y sociedad con el azote de al menos cuatro fenómenos hidrometereológicos devastadores que han marcado un antes y un después en la entidad suriana. Créditos: Claudio Vargas
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En Guerrero, la lluvia ya no es sinónimo de alivio, sino de memoria y alerta. A partir de este viernes 15 de mayo, el estado entra oficialmente en Temporada de Ciclones Tropicales 2026 en el Océano Pacífico, con un pronóstico científico alarmante: se espera una actividad significativamente superior al promedio histórico.

 Las proyecciones de acuerdo con los pronósticos de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), anticipan la formación de entre 18 y 21 sistemas tropicales, incluyendo de 4 a 5 monstruos meteorológicos de categoría 3, 4 o 5 en la escala Saffir-Simpson.

Ante lo que se avecina, la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de Guerrero ha desplegado un plan de contingencia interinstitucional que abarca las ocho regiones del estado y 85 municipios, donde se han habilitado al menos 620 refugios temporales con el objetivo de mitigar las afectaciones antes de que se transformen en tragedias.

Además de eso cuadrillas estatales aceleran los trabajos de desazolve en ríos, barrancas y sistemas de drenaje vitales para evitar los taponamientos por basura que históricamente inundan los centros urbanos.

 Se ha completado la ubicación y habilitación de 620 refugios temporales en los 85 municipios de la entidad, con un despliegue reforzado en las franjas costeras y comunidades de alta vulnerabilidad.

Entre otras cosas, en puntos estratégicos se han almacenado reservas de insumos y ayuda humanitaria, para ser operados por brigadistas en coordinación directa con las Fuerzas Armadas y los tres órdenes de gobierno.

Foto: Claudio Vargas

Calendario de lluvias y comportamiento climático

Junio: Establecimiento generalizado de las lluvias y repunte por el Monzón Mexicano, Julio: Breve disminución de las precipitaciones en la región, en agosto y Septiembre: Picos máximos de intensidad de tormentas y finalmente en octubre es el último repunte crítico de humedad.

Foto: Claudio Vargas

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El peso de la historia: Fantasmas que Guerrero no olvida

En Guerrero, hablar de huracanes es remover cicatrices profundas. 

El suelo del estado guarda el registro de fenómenos que reconfiguraron su geografía, economía y sociedad con el azote de al menos cuatro fenómenos hidrometereológicos devastadores que han marcado un antes y un después en la entidad suriana. 

Uno de ellos fue el huracán Paulina, en el año de 1997, que azotó las costas como categoría 4. Descargó en menos de 24 horas la cantidad de agua equivalente a tres meses de lluvia (411 mm), sepultando colonias enteras bajo ríos de lodo y cobrando cientos de vidas. 

Luego vinieron Ingrid y Manuel, en el 2013, un golpe simultáneo histórico desde el Pacífico y el Golfo de México. Las lluvias torrenciales colapsaron los 59 municipios del estado, incomunicando por completo a la entidad y sepultando la comunidad de La Pintada.  

Pero el fenómeno que rompió récord en los niveles de fuerza y destrucción fue el huracán Otis, que pegó en año 2023, fue el precedente más destructivo e impredecible de la era moderna. En menos de 12 horas pasó de tormenta tropical a un devastador huracán de categoría 5. Con vientos que superaron los 270 km/h, destrozó por completo la infraestructura de Acapulco y las zonas rurales colindantes.

Y un años después, quien remató la desgracia en las costas de Guerrero, fue el huracán John, que golpeó severamente las regiones de la Costa Chica y Costa Grande. Su lento avance atrapó la humedad en la Sierra Madre del Sur, destruyendo cosechas, carreteras y puentes esenciales.