GUERRERO.- Mientras el discurso oficial se enfoca en la recuperación turística, cientos de familias en la periferia de Acapulco sobreviven en una pesadilla sanitaria. El impacto de los huracanes Otis y John no terminó con el viento; dejó tras de sí una red de drenaje colapsada que hoy obliga a los habitantes a caminar entre excremento y respirar un aire que enferma.
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Vivir entre la pestilencia
En la colonia Graciano Sánchez, el hedor es una presencia constante que no deja dormir. "Nos hemos cansado de llamar a CAPAMA. Solo vienen, toman fotos y se van", reclama Abel Alemán, vecino de la zona conurbada. Aquí, las calles no solo huelen mal: están cubiertas de una lama resbalosa de suciedad que ya ha provocado accidentes en niños y ancianos.
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La crisis ha escalado de una molestia vecinal a un grave riesgo epidemiológico. Ernestina, una mujer de la tercera edad, denuncia una realidad alarmante: el drenaje colapsado ya se filtró a los pozos de agua artesanos. "Cuando nos bañamos, sentimos una comezón insoportable en el cuerpo", relata, evidenciando que la contaminación ya entró a los hogares.
La parálisis de CAPAMA
A pesar de las denuncias constantes, la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio (CAPAMA) ha respondido con excusas. Según testimonios, el personal de la paramunicipal admitió que la red está obstruida por toneladas de lodo y tierra desde el paso de Otis, pero aseguran carecer de la maquinaria necesaria para intervenir.
Mientras tanto, en las avenidas principales como Río Tigris y Margarita, la materia fecal brota a la superficie y corre libremente hacia los canales pluviales.
Un ecocidio en la zona poniente
El problema no es exclusivo de una colonia. En el sector poniente, San Isidro y El Pedregoso enfrentan un abandono similar. Al no existir una red funcional, los desechos domésticos desembocan directamente en ríos y lagunas.
Joel Castillo, dirigente restaurantero de Pie de la Cuesta, advierte que este descuido gubernamental está matando uno de los cuerpos de agua más importantes del municipio. "No hay interés del gobierno actual. Es un foco de infección que ignoran sistemáticamente", señala, tras confirmar que sus escritos al Ayuntamiento de Abelina López Rodríguez no han recibido más que silencio.
Hoy, la "perla del Pacífico" tiene una cara oculta: la de miles de ciudadanos que, entre el olvido y la enfermedad, exigen el derecho básico de vivir sin caminar sobre sus propios desechos.
lrc
