GUERRERO

Amenazas del crimen alcanzan a la Iglesia y vuelve a afectar a Guerrero

El sacerdorte Filiberto Velázquez sustituyó al cura asesinado Bertoldo Pantaleón Estrada en la parroquia de San Cristóbal, en la comunidad de Mezcala, Guerrero; ahora él tuvo que abandonar la entidad por amenazas del crimen organizado

Créditos: Especial
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El avance de los cárteles del narcotráfico en los estados del país obligó esta vez al sacerdote Filiberto Velázquez Florencio, director del Centro de Derechos de las Víctimas de la Violencia Minerva Bello, a abandonar el estado de Guerrero debido a una serie de amenazas en su contra. Él se convirtió en un afectado más por la violencia que afecta a representantes religiosos en México.

El obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, José de Jesús González Hernández, fue el encargado de dar la noticia de la salida del padre de la Iglesia católica de territorio guerrerense.

El padre Filiberto Velázquez ha sido objeto de ataques directos y ha requerido protección oficial. Cuenta con custodia por parte de soldados de la Guardia Nacional desde octubre de 2023. Esta protección se implementó después de que fue atacado a balazos en la carretera federal Chilpancingo-Chilapa, a la altura de Tixtla.

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Sustituyó a padre asesinado en la parroquia de San Cristóbal

La situación de riesgo para el padre Velázquez se desarrolló en un contexto de violencia eclesiástica. El 14 de octubre, fue nombrado párroco interino de la parroquia de San Cristóbal, en la comunidad de Mezcala.

Asumió este cargo después del asesinato del párroco anterior, Bertoldo Pantaleón Estrada, quien desapareció el 4 de octubre y fue encontrado muerto dos días después dentro de su camioneta cerca de Mezcala. Velázquez Florencio dejó la parroquia de Mezcala el 15 de noviembre.

Cuartoscuro / imagen ilustrativa

Denuncia que lo acusaron falsamente

Contexto: el 30 de noviembre, el padre Velázquez utilizó sus redes sociales para denunciar que ciertas páginas informativas —las cuales, según él, tienen una clara vinculación con el Ayuntamiento de Chilpancingo— lo habían señalado de manera irresponsable. Estas publicaciones lo acusaban de tener una “posible cercanía con actores armados de la región”.

En respuesta, Velázquez afirmó haber realizado “intervenciones en contexto de violencia” únicamente por cuestiones humanitarias, negando haber establecido complicidad, cercanía o subordinación con algún grupo armado.

El sacerdote enfatizó las acusaciones le imputan hechos delictivos de forma indirecta, dañan su honor y su buen nombre, por lo que lo colocan en una situación de riesgo real e inminente para su integridad física, su vida y la de las y los feligreses.

A principios de 2024, Filiberto Velázquez hizo público que fue uno de los “facilitadores” clave para lograr un pacto de tregua entre las organizaciones criminales Los Tlacos y Los Ardillos. Esta tregua se implementó tras una violenta disputa que mantenían en ese momento y sigue vigente.

Las cifras de violencia contra párrocos en México

Contexto: el Centro Católico Multimedial (CCM) dio a conocer cifras alarmantes sobre la violencia dirigida contra miembros de la Iglesia Católica en México.

Un informe del organismo señala que, entre 1990 y 2024, un total de 59 sacerdotes fueron asesinados en el país. Además de los párrocos, la violencia cobró la vida de cuatro religiosos, nueve laicos y un cardenal en ese mismo lapso.

El CCM contextualiza esta crisis señalando que, desde 2006, cuando se declaró la guerra contra los cárteles del narcotráfico, se registraron 53 ataques mortales contra párrocos.

El sexenio que registró la cifra más alta de crímenes contra clérigos fue el de Enrique Peña Nieto, con 19 asesinatos.

Durante el periodo de Andrés Manuel López Obrador, se documentó el homicidio de 10 sacerdotes.

En lo que va del periodo de Claudia Sheinbaum, se han sumado dos casos de homicidio: el de Bertoldo Pantaleón y el del padre Marcelo Pérez Pérez.

Junto con la revelación de las cifras, el CCM hizo una denuncia sobre la falta de justicia en estos casos. Desde 2024, el organismo advirtió que la mayoría de estos crímenes permanece impune, situación que agrava la crisis de violencia.

El asesinato del padre Bertoldo Pantaleón Estrada en 2025

El sacerdote Bertoldo Pantaleón Estrada, párroco de la iglesia de San Cristóbal en Mezcala, Guerrero, fue asesinado tras haber sido reportado como desaparecido el 4 de octubre de 2025 cuando se dirigía a oficiar misa.

Su cadáver fue localizado sin vida el 6 de octubre en el municipio de Eduardo Neri, dentro de su camioneta y con signos de violencia.

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Las autoridades abrieron una carpeta de investigación por homicidio calificado y desde entonces se han dado avances en las pesquisas, incluyendo la detención de un presunto implicado identificado como Miguel Ángel “N”, señalado como posible responsable del crimen.

El padre Bertoldo Pantaleón Estrada, de 58 años, fue reportado desaparecido el 4 de octubre de 2025 cuando salió rumbo a Azcala, Guerrero, para celebrar misa. Dos días después, su cuerpo fue hallado dentro de su camioneta en la carretera México-Acapulco, en el municipio de Eduardo Neri, con múltiples impactos de bala.

La Fiscalía General del Estado de Guerrero inició la investigación por homicidio calificado y la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) exigió una investigación pronta, exhaustiva y transparente. La primera hipótesis oficial señalaba que el sacerdote podría haber sido asesinado por su propio chofer mientras viajaban en la camioneta.

La Iglesia Católica en México expresó dolor y condenó firmemente el asesinato, resaltando la importancia de proteger a los ministros religiosos ante la violencia prevaleciente. La comunidad de Mezcala y feligreses realizaron misas, vigilias y homenajes en su memoria, resaltando su labor pastoral cercana y entregada.

El asesinato del padre Marcelo Pérez Pérez en Chiapas

Luego de oficiar la misa de las 7 de la mañana en la iglesia del barrio de Cuxtitali, en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, el 20 de octubre de 2024, el sacerdote tsotsil Marcelo Pérez Pérez caminó hacia su vehículo en la calle Las Peras. Una vez arriba de su camioneta, dos sujetos en motocicleta se le acercaron y le dispararon; el párroco murió y su vehículo avanzó algunos metros hasta casi llegar a la calle Franz Bloom.

Marcelo Pérez era el portavoz de los pueblos y quien denunciaba las injusticias en contra de los más desprotegidos, e incluso acusaba a servidores públicos de estar inmiscuidos o permitir la prostitución y venta de drogas y alcohol.

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De acuerdo con el historial que lo “acechaba”, el originario de San Andrés Larráinzar, municipio de la región Altos de Chiapas había recibido amenazas directas desde el año 2015. En entrevistas, él mismo señalaba a personajes que pedían “su cabeza” a cambio de diferentes sumas de dinero.

El 13 de septiembre, es decir poco más de un mes antes de ser asesinado, Marcelo encabezó una megamarcha por la paz en Tuxtla Gutiérrez, pues la violencia que se vivía en toda la geografía chiapaneca era preocupante, ante la disputa por el poder por parte de los cárteles de la droga.

Una de sus últimas declaraciones se la otorgó, en ese entonces, a La Silla Rota: “Las diócesis nos hemos unido para que, juntas, levantemos nuestra voz ante esta ola de violencia a la que Chiapas está sometida. Entonces, la Iglesia, defensora de la vida y de los derechos humanos, nos hemos levantado y estamos peregrinando”.

 

lrc