TUXTLA GUTIÉRREZ.- José Alfredo Cruz Niurulú ya se había ido de casa por cinco días, pero retornó. Sin embargo, el 15 de julio de 2022 su rastro se perdió por completo, lo que ha significado dolor y angustia para sus seres queridos, quienes lo buscan sin descanso.
Consuelo Niurulú Lara, su madre, llora su ausencia, pero tiene fe de que su hijo, con padecimiento de esquizofrenia desde que cumplió la mayoría de edad, esté vivo y regrese a casa.
“Creemos que se fue en una caravana migrante, porque en esas fechas pasó una por Chiapas”, deduce la anciana mujer que sostiene una fotografía con los datos de él.
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En entrevista para La Silla Rota, ella -dice casi a punto del llanto- que ha sido un calvario no tener nada de información sobre su hijo varón originario de Tuxtla Gutiérrez y quien en la actualidad tendría 48 años de edad. Suplica a los medios de comunicación y a la sociedad que no olviden este caso, que la ayuden a encontrarlo, pues el pensar todos los días en él, el no tenerlo presente, la consume por dentro.
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Además de la intuición de que José se integraría a una caravana (por su misma condición) y que posiblemente esté en otra entidad del país o incluso en los mismos Estados Unidos, afirma que en una ocasión recibieron un mensaje: una persona con características similares estaba en el poblado Julián Grajales, en la región Frailesca del territorio chiapaneco. Sin embargo, no era José Alfredo.
Cree que, de cierta forma, las autoridades tampoco han abonado mucho para agilizar la búsqueda; no obstante, doña Consuelo tiene la fe puesta en Dios de que lo volverá a ver. “He soñado que está vivo, pero me preocupa su condición, si tiene ropa, si come, no sabemos nada, y eso es doloroso”.
Salud mental, ¿a la deriva?
Con base en cifras que publicó, en julio de 2023, Zoé Robledo Aburto, actual director del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en México 3 de cada 10 personas padecen algún tipo de trastorno mental a lo largo de su vida, y lo más complicado: el 60% de quienes están afectados por alguno de ellos no recibe un tratamiento.
En entrevista para La Silla Rota, Hugo Enríquez Sánchez, especialista en Psiquiatría por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), detalla que una persona con problemas psicóticos como la esquizofrenia, por lo regular sufre de alucinaciones, en su mayoría auditivas y tienes ideas delirantes, y por lo regular cree que es perseguida o que les quieren hacer daño.
Este tipo de pacientes, acepta, son comunes en estados en donde por muchos años no ha habido una buena difusión de la salud y de educación, y donde eran atendidos por curanderos, o con otras cuestiones religiosas.
“Después de peregrinar con tratamientos alternativos, llegan con nosotros, ya muy deteriorados, porque no es lo mismo atenderlos cuando aún presentan un brote psicótico, a que vengan 10 años después ya casi catatónico, que no controla esfínter, es dependiente de la familia, y muchas veces esa mejoría no llega ni al 50%, aunque el objetivo es la rehabilitación psicosocial, es decir reintegrarse a la sociedad, a sus actividades”, detalla.
Tras dejar en claro que es de suma importancia la medicación para mejorar y no recaer (que no regresen los delirios), afirma que muchos al final de cuentas se van de casa, se pierden y aparecen en otros pueblos o entidades e incluso países.
En su caso, dice que a nivel local han atendido a pacientes del extranjero, desde noruegos, rusos, etíopes, entre otros, “llegan en malas condiciones, desnutridos, pero lo más sorprendente es que, cuando los interrogas, llegan a otros lugares caminando; por ejemplo, de Guadalajara a Ciudad de México y de ahí a Chiapas… todo a pie, durante varias semanas”.
Recuerda que a veces ni a la misma familia le aceptan alimentos, es decir que solo con quien o quienes le den confianza, además de que cuando desaparecen toman mucha fuerza y por ello caminan cientos de kilómetros.
Para él, refiere, hay varios factores por lo que una persona puede tener un trastorno psicótico: ya sea por genética, o probar algún tipo de droga como la cocaína, el cristal, LSD, solventes, hongos, entre otros.
“Hay quienes prueban esas sustancias y solo viven, por así decirlo, un episodio psicótico y no progresó a todo el trastorno del espectro de la esquizofrenia, pero hay otros que así debutaron, probando, y ahí se quedan, ‘en el viaje’, mendingando en las calles, aventando piedras a los carros…”.
Sobre el caso que presenta José, desaparecido desde el 2022, el galeno afirma que posiblemente pueda regresar, sobre todo cuando se le presente un momento de lucidez, aunque también depende en cuál etapa esté el trastorno.
Adolescencia, la más afectada
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2025 (Encodat), misma que identifica y analiza patrones de consumo, frecuencia, dependencia, percepción de riesgo, acceso y su relación con salud mental y determinantes sociales, la población adolescente mostró mayores niveles que los adultos en cuanto a malestar psicológico, comportamiento suicida, violencia y participación en apuestas y uso de videojuegos.
En la parte de malestar psicológico, las adolescentes (12 a 17 años) están en 13.2% y los varones en 6.9%. En adultos (18 a 65 años), las mujeres también aparecen arriba con 10.2% y los hombres con 5.1%.
Sobre el comportamiento suicida, los adolescentes superan por mucho a los adultos. En la etapa de iniciación, los primeros presentan un 3.3% y los segundos 1.7%; en planificación, va 1,9% y 1.0, mientras que, en intento, los muchachos presentan el 1.5% y los mayores 0.5, prácticamente al triple.
Pese a que el panorama pareciera más adverso que antes en materia de salud mental, el experto Hugo Enríquez considera que si algo abonó para visibilizar la necesidad de mayor atención a la salud mental fue la pandemia por la covid-19.
“Este encierro que desencadenó tantas crisis de ansiedad y depresivas, ahí (las autoridades) se empezaron a dar cuenta que no había suficiente personal para atenderlas no sólo en el sector de salud público, sino incluso en el privado”, estima.
Refiere que, aunque aún hay un cierto rezago en la materia, es entendible porque muchas veces la prioridad es invertir en cirujanos, pediatras, ginecólogos e internistas, quienes son los núcleos básicos de atención. “Pero ya se están dando cuenta que la salud mental ya es prioridad, y prueba de ellos es que en casi todos los centros de salud ya hay psicólogos, lo que es un gran avance, porque antes no había”.
lrc
