ANALFABETISMO

Luvia, la mujer chiapaneca de 77 años que sueña con aprender a escribir

A sus 77 años, Luvia, originaria de Berriozábal, Chiapas, sueña con aprender a escribir después de una vida dedicada al trabajo y la venta de tamales. Su historia refleja el reto del analfabetismo en la entidad, donde más de medio millón de personas mayores de 15 años no saben leer ni escribir.

Escrito en ESTADOS el

TUXTLA GUTIÉRREZ.– La memoria de Luvia Vázquez Ibáñez se detiene en un punto de su infancia, el primer año de primaria. Hasta ahí alcanzó a llegar antes de que la pobreza la obligara a abandonar las aulas y ayudar en los gastos de su hogar. “Me hizo mucha falta la escuela”, dice con la voz suave, mientras recuerda cómo tuvo que cambiar los cuadernos por la venta de productos en la calle.

Entre vapor y hojas de maíz, Luvia recuerda la infancia en que la pobreza la obligó a dejar la escuela tras cursar apenas primer año de primaria. Foto: Corresponsal.

Desde niña aprendió que el trabajo era indispensable para sobrevivir. Caminaba con su padre de pueblo en pueblo, ofreciendo chayotes; más tarde criaba puercos y gallinas, y en otros momentos vendía de casa en casa lo que podía reunir. Con el paso de los años, encontró en la venta de tamales el oficio que marcaría su vida. Hoy, a sus 77 años, todavía prepara entre 500 y 600 piezas diarias junto a su familia para sostener el negocio que le ha dado una casa, estabilidad y, sobre todo, dignidad.

Este 8 de septiembre, mientras Luvia amasa la harina y envuelve tamales con hojas de maíz, el mundo conmemora el Día Internacional de la Alfabetización, instaurado por la UNESCO en 1967 para recordar que leer y escribir son derechos fundamentales y una herramienta para transformar vidas. La fecha busca visibilizar a millones de personas que, como ella, no pudieron terminar la escuela y aún cargan con la ausencia de esas letras que se les negaron por la pobreza o la desigualdad.

El Día Internacional de la Alfabetización visibiliza historias como la de Luvia, quien apenas aprendió a leer, pero nunca a escribir. Foto: Corresponsal.

En México, según el Censo 2020, más de 4 millones de personas mayores de 15 años no saben leer ni escribir; una deuda que se concentra especialmente en comunidades rurales, indígenas y en estados como Chiapas, Oaxaca y Guerrero. Aunque los programas oficiales han logrado avances, el reto sigue vigente: garantizar que nadie, sin importar su edad, quede excluido del derecho a la educación. En el rostro de Luvia, entre el humo de la olla donde hierven los tamales, ese desafío toma forma y recuerda que el analfabetismo no es una estadística, sino historias de vida que todavía esperan escribirse.

La herida de la escuela ausente

Aunque aprendió a leer, nunca logró dominar la escritura. “Apenas escribo mi nombre, pero me falla”, confiesa. Ese vacío lo siente como una herida abierta, un anhelo inconcluso que carga desde niña. Luvia recuerda que en su casa eran varios hermanos y el sueldo de su padre, un hombre de campo, no alcanzaba para costear la escuela de todos. “Ya no pudimos seguir… el sueldo de mi papá ya no le daba”, cuenta.

En Chiapas, más de medio millón de personas mayores de 15 años son analfabetas, según cifras del Inegi. Foto: Corresponsal.

De sus seis hermanos, sólo dos terminaron el nivel básico. La mayoría, como ella, debió dejar la escuela para trabajar. La falta de oportunidades educativas marcó su destino, aunque no le impidió labrar una vida de esfuerzo y amor por su familia. Con el apoyo de su esposo, un albañil que sí aprendió a escribir y hacer cuentas por su cuenta, logró sacar adelante a sus cuatro hijos y dos hijas, quienes ahora son profesionistas.

El reto del analfabetismo en Chiapas

La historia de Luvia se enmarca en un problema estructural que persiste en Chiapas, el analfabetismo. De acuerdo con el Censo 2020 del Inegi, más de medio millón de personas mayores de 15 años no saben leer ni escribir en la entidad; es decir, alrededor de 14 de cada 100 habitantes. Entre la población mayor de 60 años, como Luvia, el porcentaje de quienes no saben leer o escribir alcanza el 86 %.

“Me hizo mucha falta la escuela”, confiesa Luvia, convencida de que nunca es tarde para aprender lo que la vida le negó de niña. Foto: Corresponsal.

El gobierno local ha puesto en marcha programas como Chiapas Puede, con el que se busca alfabetizar a 200 mil personas en los 124 municipios del estado. De esa cifra, unas 150 mil ya han sido atendidas, según la Secretaría de Educación. Sin embargo, el reto sigue siendo mayúsculo.

A Luvia, sus hijos e hijas la alientan a sumarse a ese programa. “Ya le dijimos que se anime, que ella puede”, comenta una de ellas. Y aunque sus rodillas cansadas le impiden caminar mucho, su mirada aún guarda un brillo de esperanza; el de aprender a escribir. A su edad, dice, ese sería el mejor regalo de la vida.

Contexto: Esta información es relevante porque visibiliza el reto del analfabetismo en Chiapas a través de la historia de Luvia, una mujer que a pesar de su esfuerzo y resiliencia no pudo acceder a la educación en su infancia. Su caso representa a miles de personas adultas mayores que aún anhelan aprender, y evidencia la urgencia de fortalecer programas educativos que permitan garantizar este derecho humano básico, indispensable para la dignidad y el desarrollo personal.