La búsqueda terminó demasiado tarde. Este viernes 2 de mayo, el colectivo Madres Buscadoras de Sonora localizó dos fosas clandestinas cerca del Aeropuerto Internacional de Hermosillo. En una de ellas yacía el cuerpo de un hombre que, entre sus manos, aún sostenía una credencial para votar. No era la suya, sino la de su madre: Aurora Meléndez Herrera.
Según una publicación del colectivo en Facebook, Doña Aurora murió hace tiempo, sin saber el paradero de su hijo desaparecido. Durante años, lo buscó, caminando calles y removiendo tierra con la esperanza de encontrarlo vivo o, al menos, darle sepultura digna. La identificación del cuerpo fue posible gracias a ese pequeño vínculo que él conservó: la INE de su madre, como si hubiese querido que ella siguiera guiando su camino, incluso en la muerte.
Contexto: Sonora es uno de los estados más afectados por la crisis de desapariciones en México. De acuerdo con datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), más de 5,000 personas han sido reportadas como desaparecidas en la entidad desde 1964, con un repunte notable a partir de 2018. Municipios como Hermosillo, Cajeme, Guaymas y Nogales concentran el mayor número de casos, muchos de ellos vinculados al crimen organizado, disputas territoriales y redes de trata o explotación.
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Frente a la ausencia y omisión de las autoridades, colectivos como Madres Buscadoras de Sonora han tomado un papel central en la localización de fosas clandestinas, restos humanos e indicios que las fiscalías no han encontrado. Desde su creación en 2019, este grupo ha localizado más de 2,000 cuerpos en diferentes puntos del estado, gracias a denuncias anónimas y búsquedas autogestivas. Su presidenta y fundadora es la activista Ceci Flores.
¿Quién era Doña Aurora?
Originaria de Yécora, Sonora, Aurora fue una mujer conocida en su comunidad. Amiga entrañable de muchos, además de buscar a su hijo desaparecido, cuidó a un hijo con discapacidad y enfrentó la pérdida de su esposo. Para sobrevivir, cerró su tiendita de barrio y comenzó a recolectar latas, acompañada siempre por su hijo menor, mientras buscaba al mayor. Murió sin respuestas.
Los restos de su hijo fueron hallados en uno de los seis cuerpos que el colectivo localizó el viernes en un predio cercano a la carretera Hermosillo-Bahía de Kino, donde también se encontraron celulares, carteras, libretas y otras credenciales, algunas coincidentes con fichas de búsqueda de desaparecidos de 2024 y 2023.
Las autoridades dicen que ya investigan
La Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora (FGJES) informó que realiza investigaciones en el sitio. Aunque no ha confirmado oficialmente las identidades, familiares y buscadoras reconocieron el vínculo irrefutable de esa credencial: la historia de una madre que nunca dejó de buscar, y de un hijo que nunca dejó de recordar.
“Doña Aurora lo esperó hasta el último día. Él, quizá, la pensó en sus últimos momentos”, expresó el colectivo en su publicación.
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Hasta ahora, las autoridades no han emitido detalles sobre las demás personas halladas en las fosas, pero entre las pertenencias se encontraron credenciales a nombre de Ulises Vázquez Montaño, de 20 años, y Alexia Fernanda Ontiveros Miranda. “Estábamos caminando sobre un panteón clandestino”, lamentó Madres Buscadoras en sus redes sociales. Y pese al hallazgo, aseguran que seguirán buscando: “hasta que todos regresen a casa”.
