VEJEZ SIN DESCANSO

Vejez sin descanso: mujeres mayores en Puebla siguen trabajando para sobrevivir

El 70.1% de los adultos mayores en Puebla carece de ingresos suficientes, superando el 53.1% a nivel nacional, según la Universidad Iberoamericana de Puebla

Puebla enfrenta niveles alarmantes de pobreza y precariedad entre su población mayor de 65 años, especialmente en las mujeres
Puebla enfrenta niveles alarmantes de pobreza y precariedad entre su población mayor de 65 años, especialmente en las mujeresCréditos: Cuartoscuro
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A veces se ve a señoras de la tercera edad trabajando como cerillitos, otras veces vendiendo artesanías en el centro histórico de Puebla o en las cocinas. Sin embargo, deberían estar descansando, ya que, en muchas ocasiones, el trabajar no garantiza que el salario recibido sea suficiente.

Un informe de la Universidad Iberoamericana de Puebla sobre la desigualdad de género en personas adultas mayores revela que la entidad enfrenta niveles alarmantes de pobreza y precariedad entre su población mayor de 65 años, especialmente en las mujeres.

Una cosa que es muy importante que tengamos en cuenta es que la desigualdad y la vejez se tocan desde este punto de vista. La vejez no es sino la expresión de cómo hemos vivido nuestra vida. Los viejos que seremos en lo individual y como sociedad tiene que ver con la vida que hemos tenido a lo largo de los años”, aclaró el doctor Miguel Calderón Chelius, Coordinador del Observatorio de Salarios.

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Contexto: la pobreza en los adultos mayores de Puebla

El estudio “Desigualdad de género 2025, la desigualdad entre las personas adultas mayores”, elaborado por el doctor Calderón Chelius y su equipo, destaca que el 70.1% de los adultos mayores en Puebla sufren de insuficiencia de ingresos, una cifra superior al promedio nacional de 53.1%. Además, la pobreza extrema en este sector alcanza el 31.3% en Puebla, frente al 18% en el resto del país.

El 53.5% de las mujeres adultas mayores en Puebla vive con ingresos insuficientes, superando el promedio nacional del 36.5%, lo que evidencia la grave situación en el estado. 

Asimismo, las mujeres de la tercera edad son las más afectadas, ya que tienen menos acceso a pensiones contributivas y enfrentan mayores dificultades económicas. Mientras que el 55.6% de los hombres en Puebla cuentan con una pensión, solo el 53.5% de las mujeres reciben este beneficio, lo que las obliga a depender de familiares o seguir trabajando en edades avanzadas.

“El ingreso (pensión) que le das a un adulto mayor, a una adulta mayor, a veces se lo queda para ella solita (...) pero a veces se vuelve parte del ingreso familiar, ya sean sólo adultos, adultos y niños. A veces, no siempre, se convierte en el ingreso principal de la familia, en familias ampliadas. Muchos adultos y adultas mayores viven con sus hijos y a veces ese es el ingreso principal que tiene la familia”, señaló Calderón Chelius.

El acceso a servicios de salud es otra problemática grave: el 43.1% de los adultos mayores en Puebla carecen de cobertura médica, casi el doble del promedio nacional de 26.1%. Además, el 40.1% de los adultos mayores viven en condiciones de carencia habitacional, lo que dificulta su bienestar.

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Carga de ciudadanos recae en las mujeres

El informe también destaca que la carga de cuidados sigue recayendo en las mujeres, lo que limita sus oportunidades económicas y su tiempo personal. A nivel nacional, el 61.1% de las mujeres mayores de 65 años reportan falta de tiempo para sí mismas, porcentaje que aumenta a 69.3% en Puebla.

Ante este panorama, el especialista Miguel Calderón sugiere la implementación de políticas públicas salariales que garanticen mejores condiciones de vida para los adultos mayores, con un enfoque de género que atienda la vulnerabilidad de las mujeres en la vejez.

“El problema que tenemos es los bajos salarios de trabajo, los bajos ingresos de los hogares, entonces en las discusiones de las políticas de cuidado como que no le ponemos mucho énfasis a eso, necesitamos políticas salariales mejores y en ese sentido ha tenido un efecto muy positivo, aunque muy insuficiente el aumento al salario mínimo, o sea tenemos que seguir presionando para que los salarios crezcan porque es la base de todo”, señaló el experto.

Alicia trabaja a sus 76 años vendiendo dulces

Alicia Martínez tiene 76 años y, junto con su hijo Apolinar Pérez Martínez, de 59 años, trabajan como comerciantes de dulces en el centro histórico de Puebla. Todos los días, colocan su puesto de golosinas sobre la avenida Reforma. Mientras Alicia recorre la misma avenida de arriba abajo, su hijo se queda en un solo lugar debido a que no cuenta con un brazo y una pierna.

Alicia asegura que diariamente gasta entre 100 y 200 pesos en su comida, pero muchas veces no le alcanza lo que gana vendiendo dulces y “come cualquier cosa”.

Afortunadamente, ella cuenta con seguro médico, pero su hijo no. Han estado buscando apoyo para Apolinar, al menos con una silla de ruedas, para que pueda desempeñar mejor su trabajo.

La señora Martínez sí recibe apoyo del gobierno, la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, que le brinda 6,200 pesos bimestrales, con los cuales paga su renta, el agua, la luz y demás servicios. Además, en este espacio vive junto con su hijo y la esposa de Apolinar.

Sin embargo, a Alicia le gustaría contar con un patrimonio propio, pero no sabe a dónde acudir. “No, pues pago mi renta (con el apoyo del gobierno), lo pago yo, lo que quisiera que el gobierno me ayudara con una casita, pero no sé ni cómo moverme, no sé ni cómo hablar, no sé ni cómo ir, ni nada”, se sinceró Alicia Martínez en entrevista con La Silla Rota.

Mientras tanto, Alicia recorre caminando con dificultad la avenida Reforma desde las 9:00 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde. Con una mano se apoya en su bastón y con la otra lleva una canasta de plástico con los dulces que vende. A su avanzada edad, el reto es caminar durante siete horas, pero prefiere eso a quedarse sola en el cuarto donde vive.

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Seguir trabajando porque es lo que me entretiene, porque estoy en mi cuarto y me aburro. No hago nada, como estoy solita”, reconoce la entrevistada. El caso de Alicia es uno de muchos que enfrentan las mujeres adultas mayores, no solo en Puebla, sino en gran parte del país.