CARLOS MANZO

¿Quiénes son R1 y R2, los hermanos ligados al CJNG y al asesinato de Carlos Manzo?

Las investigaciones por el asesinato del alcalde de Uruapan apuntan a los hermanos Ramón y Rafael Álvarez Ayala, conocidos como R1 y R2, operadores clave del Cártel Jalisco Nueva Generación en Michoacán

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Michoacán- La investigación por el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, abrió una ventana hacia una de las estructuras criminales más violentas y antiguas del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG): el clan de los hermanos Álvarez Ayala, identificados como El R1 y El R2, operadores históricos de Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho. Las autoridades federales confirmaron que el autor material del homicidio forma parte de una célula vinculada directamente a esta facción.

Las investigaciones por el asesinato del alcalde de Uruapan apuntan a los hermanos Ramón y Rafael Álvarez Ayala, conocidos como R1 y R2. Foto: Cuartoscuro.

En conferencia de prensa, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, confirmó la captura de Jorge Armando “N”, alias El Licenciado, señalado como autor intelectual del crimen. De acuerdo con las investigaciones, él fue quien ordenó a un grupo de jóvenes vigilar, seguir y atacar al edil. Su relación con el CJNG coloca el homicidio dentro de una estructura de mayor jerarquía.

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Información recabada por fuentes federales y reconstruida por La Silla Rotal ubica a El Licenciado como operador de la célula dirigida por Ramón Álvarez Ayala, El R1, uno de los jefes clave del CJNG en el occidente del país y pieza fundamental en la expansión del cártel en Michoacán y Guanajuato.

El ascenso del clan Álvarez Ayala

El R1 y su hermano Rafael Álvarez Ayala, alias El R2, forman parte de un núcleo familiar que desde hace más de una década sostiene posiciones estratégicas dentro del CJNG. Su ascenso se consolidó cuando El Mencho les asignó la misión de avanzar a territorios donde ya operaban grupos locales, lo que desencadenó una serie de disputas armadas de alto impacto.

En Michoacán, Ramón Álvarez Ayala encabezó ofensivas contra organizaciones como Los Caballeros Templarios, Los Zetas y más recientemente contra una coalición de células conocida como Cárteles Unidos, que aún disputan plazas al CJNG. Su presencia fue tan notoria que, para 2012, la Secretaría de la Defensa Nacional lo identificó como el segundo al mando del cártel.

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Ese mismo año, el Ejército detuvo a Ramón y Rafael en operativos simultáneos en Jalisco. El proceso judicial mantuvo al R1 en prisión durante al menos diez años, hasta que un grupo de jueces determinó su liberación el 19 de noviembre de 2022, fecha en la que abandonó el CEFERESO No. 11 en Sonora. Desde entonces, informes de inteligencia señalan que retomó el control de células operativas en Michoacán.

Rafael Álvarez Ayala, El R2, fue identificado como un importante lugarteniente encargado de proveer vehículos, coordinar movimientos y mantener la seguridad directa de su hermano. Al momento de su detención en el año 2012, afirmó recibir órdenes directas de El Mencho, algo que quedó asentado en un informe de la Defensa Nacional.

El músculo del CJNG en Michoacán

Un tercer hermano, Jesús Santiago Álvarez Ayala, también apareció en investigaciones federales tras cumplir una pena por robo de vehículo, aunque sin alcanzar la relevancia criminal de R1 y R2. El verdadero punto de inflexión del clan llegó tras la detención de Nicolás Balcázar López, El Bronco, cuando El Mencho delegó en el R1 el control de Guadalajara y el norte de Jalisco.

A partir de entonces, los Álvarez Ayala demostraron su capacidad de reacción coordinando bloqueos, incendios y ataques simultáneos el 25 de agosto de 2012, hechos que dejaron ver el poder operativo del CJNG en la zona metropolitana de Guadalajara. A pesar de la identificación temprana del clan por parte de las autoridades, sus actividades no se han detenido.

En Michoacán, dos brazos armados destacan por operar bajo el mando del R1: Las Fuerzas Especiales R1 y Los Cannabis, grupos que suelen difundir videos, fotografías y narcocorridos en redes sociales y plataformas de streaming, como parte de la estrategia del cártel para imponer su narrativa y presencia.

A través de estos materiales se documentan enfrentamientos, a los que llaman “topones”, desfiles de armas largas y mensajes dedicados a sus líderes. En uno de esos narcocorridos, presuntamente de Enigma Norteño, un intérprete que se hace llamar R2 canta: “Morelia y Uruapan varios terrenos controlo… cuatro letras son”.

Presencia, violencia y disputa territorial

Los municipios donde se ha registrado actividad de estas células incluyen Morelia, Uruapan, Apatzingán, Zacapu, Pátzcuaro, Quiroga y Sahuayo, entre otros. Su operación ha impactado directamente en el incremento de enfrentamientos, desplazamientos forzados y ataques a autoridades locales.

La influencia del clan Álvarez Ayala también ha permeado en nuevas generaciones de jóvenes que ven en los corridos y el trap un reflejo del poder criminal. Artistas locales como Lokotlán, Pitufo DLK o Ian Córdova acumulan millones de reproducciones en internet con temas dedicados a miembros de Los Cannabis y las Fuerzas Especiales R1.

Sin embargo, la violencia generada por estos grupos ha cobrado la vida de decenas de civiles y funcionarios, como ocurrió con el alcalde Carlos Manzo, cuyo asesinato abrió nuevamente la discusión sobre la expansión del CJNG y la capacidad real del Estado para contener sus operaciones.

Los avances en la investigación por su homicidio han permitido trazar líneas directas hacia los hermanos Álvarez Ayala, una de las estructuras más consolidadas del cártel.