OTIS

Brisa y Chiquillo, los delfines que sobrevivieron a la destrucción de Otis en Acapulco

Durante el huracán Otis, Brisa y Chiquillo utilizaron su inteligencia e instinto y permanecieron a resguardo el mayor tiempo posible

Brisa y Chiquillo, los delfines que sobrevivieron a la destrucción de Otis en Acapulco
Brisa y Chiquillo, los delfines que sobrevivieron a la destrucción de Otis en AcapulcoCréditos: Especial
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Acapulco.- Brisa y Chiquillo enfrentaron la furia del huracán Otis muy unidos, como madre e hijo, en una zona de resguardo, una piscina de 7 metros de profundidad, donde se mantuvieron a salvo. Están bien, no se encuentran estresados, siguen juguetones y alegres.

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Los emblemáticos delfines del parque acuático CICI salieron ilesos, gracias a su enorme inteligencia e instinto, aunque también resultó de vital importancia la serie de medidas preventivas y de seguridad que tomó personal de esta empresa que se ha esmerado en su cuidado, cariño y protección durante años.

La Silla Rota los visitó en su casa, en CICI Acapulco, sobre la Costera Miguel Alemán, frente a Playa Icacos. A pregunta de su entrañable entrenador, Adolfo Baños, los delfines Brisa, madre, y Chiquillo, hijo, respondieron, muy a su manera, que están bien y saludables, pese al huracán que arrasó Acapulco.

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Foto: Ignacio Alzaga

Brisa, ronda los 30 años de edad, y Chiquillo, tiene 5 años.

Siguen juntos, amorosos, juguetones y amables.

-¿Estás bien Brisa?, dice el entrenador Adolfo Baños.

La joven madre asiente de inmediato.

-¿Estás enferma? pregunta Adolfo.

Brisa "niega" con frenesí y se "despide" con su aleta.

Brisa y Chiquillo no sólo sobrevivieron a Otis, sino que realmente están sanos, tranquilos y sin estrés, según han confirmado especialistas.

Nadan de "muertito", se sumergen, comen pescado y hacen ese "pasito" hacia atrás con excelente coordinación, incluso más animados que en los "shows" que llegaron a dar antes de Otis.

 

 

 

 

 

Foto: Ignacio Alzaga

Su historia es peculiar. Brisa fue rescatada del mar en Veracruz y Chiquillo es "acapulqueño", pues nació en CICI, aquí en el puerto.

Las dos únicas maneras de que defines vivan fuera de su hábitat natural es que sean rescatados o nazcan en cautiverio, que son las condiciones que rodean a madre e hijo.

Son delfines "nariz de botella" que consumen 19 kilos diarios de pescado Capelin, en el caso de Brisa, y de 9 a 11 kilos por parte de Chiquillo, comenta su entrenador.

Al igual que personal de CICI, el "couch" vivió horas de angustia sobre el  destino que el huracán Otis depararía a madre e hijo.

Pero con base en las rigurosas medidas preventivas y de seguridad que se tomaron por parte de CICI, a través de alertas y reportes meteorológicos oficiales, así como con  una buena dosis de fe, todo salió bien.

Para ello fue muy importante la labor de CICI,  del entrenador Adolfo Baños y sus auxiliares Edson Reyes, Álvaro Bello y Alejandro Orbe.

 

 

 

 

 

Foto: Ignacio Alzaga

Durante el huracán Otis, Brisa y Chiquillo utilizaron su inteligencia e instinto y permanecieron a resguardo el mayor tiempo posible en el fondo de la piscina de 7 metros de profundidad, también conocida como área de maternidad. Actualmente es imposible liberarlos por las condiciones en las que han transcurrido sus vidas, dejarlos a la mar les da nulas posibilidades de supervivencia.

Nadan en agua que no es transparente y que tiene una coloración similar a la del mar, en playa Icacos, pero se cumple con todos los parámetros de salinidad, PH y coloración, confirmó la empresa CICI Acapulco.

Autoridades determinaron que los responsables del parque acuático se apagaron a las medidas pertinentes de acuerdo a normas oficiales y plan de manejo autorizado por Semarnat para proteger a los delfines que nunca quedaron abandonados y sin alimento.

A pesar del repentino crecimiento de Otis de tormenta tropical a huracán categoría 5, CICI alcanzó a proteger a Brisa y Chiquillo que han nadado en aguas tranquilas que se espera que nuevamente vuelvan a ser transparentes.

VGB