Se ganó.
No importa cómo, se sumaron 6 puntos y eso es lo que cuenta.
Se logró el objetivo: pasar a la siguiente ronda… y con ello “salvar el Mundial”.
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A pesar de las formas, que a muchos no gustaron, la Selección Mexicana derrotó a la de Corea del Sur y con ello se olvidó “el sabor amargo” que dejó la victoria tricolor ante los sudafricanos en la inauguración.
El triunfo en Guadalajara vino a darle un poco de respiro al equipo de Javier Aguirre y con ello quitarse la presión, por el momento, de que la escuadra no respondía a las expectativas generadas.
Ahora la “suerte” jugó de nuestro lado y un error del portero rival permitió que México se fuera arriba en el marcador. Un uno-cero que futbolísticamente no convenció a muchos, pero que hizo felices a millones de mexicanos que disfrutaron como nunca el resultado final.
Hay que celebrar el resultado obtenido en la “perla tapatía”, pero no perder el objetivo final que es avanzar hasta el sexto partido.
Después de ver y analizar los dos encuentros, quedó demostrado que falta mucho trabajo de equipo, que no se conocen a la perfección y a pesar del talento, de un gran talento en muchos de ellos, no vemos a líderes en la cancha, por lo menos a un par.
Ese liderazgo que Aguirre tenía en el 86, junto con Tomás Boy, Hugo Sánchez y Fernando Quirarte, no lo vemos en este equipo.
La personalidad y liderazgo que tenía Rafael Márquez con el Tri durante sus cinco mundiales tampoco lo vemos en esta escuadra. Tampoco hay un simil o algo parecido a Cuauhtémoc Blanco, Andrés Guardado, García Aspe, Jorge Campos o Javier Hernández y eso es grave, muy grave, si es que pensamos que podemos aspirar a estar entre los 8 mejores del mundo.
Es un problema generacional que si no se pone atención nos costará muchos dolores de cabeza.
La República Checa será el tercer rival y es importante que se le gane o empate para asegurar el primer lugar del grupo y así enfrentarse a un mejor tercer lugar en los dieciseisavos de final en el Estadio CDMX (Azteca).
Ahora sí, el Tricolor podrá trabajar más tranquilo; el objetivo se cumplió que era calificar y después paso a paso hasta donde futbolísticamente se pueda competir.
Por otra parte, Francia y Argentina cumplieron, y demostraron porque son los favoritos para llevarse el título de campeón del mundo. De España se esperaba más y quedo a deber.
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Portugal decepcionó, depende mucho de lo que haga Cristiano, así que a esperar que se conecte. Inglaterra respondió al igual que Alemania. Brasil siempre será Brasil y sigue siendo unos de los favoritos; esperemos crezca.
Países Bajos, Bélgica, Uruguay y Croacia (a pesar de la derrota), siguen estando en la línea de que pueden llegar a más y que podrían dar la sorpresa.
A Suecia, Noruega, Japón y algún equipo africano, no hay que perderlos de vista porque se pueden meter más allá de una segunda ronda.
Estados Unidos tiene, por lo que se vio, todo para meterse entre los 8 mejores del mundo. Ellos si entendieron la importancia de ser anfitrión en un evento de gran envergadura; ellos si supieron trabajar a tiempo y el no estar considerado entre las escuadras favoritas ayudará mucho para mejorar su desempeño. Pongamos mucha atención en el equipo de “Las barras y las estrella”.
