Para muchos aficionados, el Mundial de la FIFA es una celebración de unidad global, pero un análisis reciente de la revista The Economist revela que, antes de cada pitido inicial, los himnos nacionales actúan como recordatorios sonoros de conflictos y enemistades del pasado.
Utilizando herramientas de inteligencia artificial para analizar las letras de las canciones de los países competidores, la publicación identificó a los "villanos" más recurrentes en estos cantos de guerra.
El gran villano: España
Según el análisis de texto de The Economist, España es el país más "odiado", apareciendo explícitamente como el enemigo en los himnos de tres naciones participantes.
Te podría interesar
¿Por qué?: La razón principal radica en las guerras revolucionarias mediante las cuales sus antiguas colonias y territorios obtuvieron la independencia.
TAMBIÉN LEE: Las polémicas que sacuden el Mundial 2026 en Estados Unidos
Ejemplos: El himno de Ecuador describe cómo "se oía el rugido del león desplomado" (en referencia a España), mientras que el himno de los Países Bajos es aún más directo al decir: "Los españoles te violan, mi dulce Holanda". Incluso si se considera el contexto histórico más allá de las menciones directas, España sigue ocupando el primer lugar como el blanco preferido de las letras patrióticas ajenas.
Portugal: El himno más belicoso
Aunque España sea la más mencionada, Portugal posee el himno más combativo del torneo. Originalmente escrita como una canción de protesta contra Gran Bretaña, su letra contiene 11 referencias a la violencia por cada 100 palabras, muy por encima del promedio del torneo, que es de dos. El himno portugués incluye el grito de "¡a las armas!" (às armas!) en 12 ocasiones.
El contraste de la violencia en el campo
El estudio destaca que los himnos nacionales son un género "inusualmente macabro". Solo ocho de los países que compiten en el Mundial de 2026 no hacen referencias a la violencia en sus letras.
Francia: Su himno advierte dramáticamente que los soldados extranjeros vienen a "degollar a vuestros hijos".
México: Escrito en una época de invasiones y pérdidas territoriales, el himno mexicano contiene más del doble de referencias a la violencia que el de su vecino estadounidense, imaginando su bandera "empapada en olas de sangre".
Los "pacíficos": En el extremo opuesto se encuentran países como Japón, cuyo himno desea que el emperador reine hasta que los guijarros se conviertan en rocas cubiertas de musgo, o Canadá, cuya letra es notablemente educada y no menciona conflictos.
A pesar de estas letras cargadas de historias de conquista, liberación y asesinato, The Economist concluye con una nota de alivio: afortunadamente, las batallas de este verano se decidirán con goles y no con armas.
