El Mundial de Futbol FIFA 2026 marcó un punto de inflexión en México, transformando el torneo de un evento de acceso masivo en la televisión abierta donde dueños de restaurantes, fondas, barberías o tiendas sintonizaban los partidos para captar clientes y celebrar en sociedad los partidos de la selección, a un modelo dominado por el streaming y las suscripciones de pago, donde solo quien tiene acceso a internet, tarjeta de crédito y capacidad de pago puede disfrutar de la justa mundialista en la sala de su hogar.
De acuerdo con Pablo Guevara en su artículo “El Mundial en una caja negra”, publicado en la edición 582 de la revista Nexos de junio de 2026, la lógica que gobierna los derechos de transmisión ha roto con décadas de tradición mundialista, donde la colaboración entre las principales televisoras garantizaba que el futbol llegara a todos los rincones del país.
Abogado del ITAM, maestro en derecho corporativo internacional y especializado en derecho del deporte y gobernanza deportiva, Pablo Guevara destaca que “la opacidad financiera de la FIFA, la inercia monopólica del duopolio televisivo mexicano y la apuesta del gigante mediático por trasladar a sus audiencias desde la pantalla gratuita hacia la suscripción de pago generó una transformación silenciosa pero estructural en la forma en que los mexicanos verán el futbol en la era del streaming”.
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El fin del monopolio de la "pantalla gratuita"
Por primera vez, destaca el autor, la lógica de transmisión en México ha priorizado el ecosistema digital sobre el espectro abierto.
Aunque el Mundial 2026 es el más grande de la historia con 104 partidos, la mayoría son inaccesibles para el televidente tradicional.
Distribución desigual: Solo cerca del 30% de los partidos (32 encuentros) se emiten por televisión abierta.
Exclusividad en streaming: El 70% restante (72 partidos) es exclusivo de ViX Premium, la plataforma de streaming de TelevisaUnivision.
Costos de acceso: Para ver el torneo completo, los usuarios deben adquirir un "Pase Mundial" con costos que oscilan entre los 499 y los 1,499 pesos, dependiendo del momento de contratación y el tipo de suscripción.
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La fractura del duopolio televisivo
Históricamente, Televisa y TV Azteca compartían los derechos para maximizar el impacto nacional. Sin embargo, para 2026, esta alianza estuvo a punto de desaparecer:
Televisa, describe Pablo Guevara, como titular de los derechos totales, mantuvo el control exclusivo durante meses, ofreciendo paquetes limitados que TV Azteca rechazó inicialmente por considerarlos sobrevalorados.
Tras meses de incertidumbre, se logró un convenio para que TV Azteca transmita simultáneamente solo los mismos 32 partidos que Televisa tendrá en señal abierta, dejando a la televisora del Ajusco fuera de la mayoría del torneo.
Guevara recuerda el caso del Mundial de Clubes, donde Televisa tuvo los derechos y TV Azteca no. Sin embargo, sus narradores estrella Christian Martinoli y Luis García narraron los encuentros en modo reacción, sin mostrar el partido. El éxito del modelo le dio ventaja a TV Azteca para negociar el paquete del Mundial 2026.
Barreras económicas y la brecha digital
La narrativa de que el streaming "democratiza" el futbol se enfrenta a la realidad socioeconómica de México.
Según datos del Inegi, cerca del 40% de los hogares mexicanos no cuenta con conexión a internet, lo que convierte al streaming no en una mejora de acceso, sino en un "cambio de cerradura" que excluye a millones de personas.
En número de personas, de 126 millones, cerca de 20 millones reportaron no utilizar internet debido a que no sabe utilizarlo, no le interesa o no lo necesita y por falta de recursos económicos, de acuerdo con el Inegi.
De acuerdo con el estudio de Hábitos de los Usuarios de Internet 2026, de la Asociación Mexicana de Internet, cinco de cada diez mexicanos planean seguir los partidos mundialistas a través de la televisión abierta. La proporción supera a quienes prevén consumir el torneo mediante plataformas de streaming, que representan tres de cada diez personas consultadas.
Legislación sobre eventos de interés público o social
En varios países de la Unión Europea incluyen en sus legislaciones listas de "eventos de gran interés público, entre los que figuran los partidos de las selecciones nacionales en el Mundial. España optó por una solución pública: RTVE adquirió los derechos del Mundial 2026 por 55 millones de euros. En México no existe ninguna regulación equivalente y las televisoras públicas carecen de capacidad económica para pelear por los derechos de transmisión del Mundial. La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones tiene facultades para intervenir en los mercados de medios, pero nunca ha ejercido ninguna diligencia en materia de derechos deportivos.
En abril de 2026, el diputado morenista Juan Guillermo Rendón presentó hace un par de semanas una iniciativa de ley para que todos los juegos de la Selección Mexicana pasen por televisión abierta, esto sin importar si se trata de eventos o torneos de talla internacional como la Copa Mundial de la FIFA 2026.
De acuerdo con lo propuesto por Rendón, se busca reformar esta ley para fortalecer la identidad nacional, el derecho al esparcimiento, así como establecer que las transmisiones de los juegos de la selección mexicana de futbol y de cualquier otra disciplina sean considerados como interés público y social.
La iniciativa propone una reforma a la Ley de Telecomunicaciones, esto en favor de aquellas personas y familias que no cuentan con los recursos para pagar una plataforma de streaming para ver los juegos del combinado Azteca ya sea en futbol, basquetbol y demás disciplinas deportivas.
Cabe destacar que el acceso a servicios de streaming mostró un comportamiento diferenciado por región, de acuerdo con a Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2024, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) ese año y publicado en 2025. En el ámbito urbano, 38.1% de los hogares contó con algún servicio de streaming en 2024, un incremento de 2.4 puntos porcentuales respecto al año anterior.
En contraste, en el ámbito rural, solo 8.4% de los hogares tuvo acceso a streaming, cifra que además representa una disminución de 1,1 puntos porcentuales frente a 2023. El dato muestra que el crecimiento del streaming en México no es homogéneo y sigue concentrado en zonas urbanas.
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Persecución legal y el impacto en pequeños negocios
La transformación también ha alcanzado a los establecimientos comerciales, que ahora enfrentan una vigilancia más estricta sobre los derechos de autor:
Costos prohibitivos para bares: Dueños de pequeños establecimientos han denunciado que transmitir legalmente el Mundial puede costar más de 25 mil pesos, calculados según el número de mesas y pantallas.
Restricciones en señal abierta: Incluso la señal de televisión abierta requiere licencias específicas para su proyección en espacios comerciales.
Vigilancia del IMPI: El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) ha recordado que la retransmisión sin licencia es ilegal y puede constituir infracciones en materia de derechos de autor, actuando a petición de los titulares de los derechos para proteger su exclusividad.
