POLÍTICA DE DONALD TRUMP

Al mentiroso le molesta que le mientan

La política orquestada desde Washington respaldada por Israel y buena parte del parlamento europeo, nos lleva ante un panorama que no debería ser ignorado por nadie. | Ismael Jiménez

Escrito en OPINIÓN el

Reza el dicho que jamás le mientas a un mentiroso, pero ese adagio es más propio de la mafia y no de los hombres de negocios o dirigentes de una nación. Pero lo que ha costado entender, es que Trump ha roto todos los protocolos de política internacional y diplomacia y actuar como gángster es su principal fortaleza.

Y es que las formas de Trump para hacer política se sustentan en propagar una serie de mentiras que le permiten abonar el terreno a la hora de “negociar”. Por lo tanto, sus declaraciones elocuentes no han sido más que cebos para confundir a quienes tiene enfrente y con quien negocia, con ello ha establecido acuerdos y ha coercionado gobiernos. Ese es, el espectáculo que todo le ha comprado; no obstante, en adelante se deberá prestar más atención a sus acciones y decisiones que a lo que declara.

Este es el caso de la guerra contra Irán, el gobierno persa lo dijo desde el principio de las supuestas negociaciones de paz, Trump estaba ganando tiempo e intentando distraer, para posteriormente volver con más fuerza a los combates contra ese país. En este espacio incluso consideramos que las “reuniones” para llegar a un acuerdo de paz en la región eran positivas y que, parecía haber interés de ambas partes para lograr acuerdos.

El supuesto acuerdo de paz duró poco menos de un mes. Y es que luego de la firma el 17 de junio, aquel documento establecía los puntos para las mesas de conversación que lograría una alto al fuego definitivo pero, nunca prosperó porque continuaron los ataques por ambas partes. Pero todo ese supuesto protocolo voló por los aires luego de que Irán bombardeara dos barcos petroleros que intentaban pasar por el estrecho de Ormuz de manera furtiva hace cuatros días. Y es que dentro de aquel supuesto acuerdo firmado el mes pasado se establecía que Irán estaría a cargo de la seguridad y tráfico de esa franja marítima.

Y aunque Estados Unidos no había dejado de atacar mientras Irán seguía bombardeando bases estadounidenses en los países de la periferia, luego de los eventos del pasado 10 de julio, Trump enfurecido se atrevió a señalar que los gobernantes iraníes eran mentirosos. 

Una vez más, podríamos argumentar del peligro o no, que puede significar Irán para Occidente pero lo que es cierto es que la política orquestada desde Washington respaldada por Israel y buena parte del parlamento europeo, nos lleva ante un panorama que no debería ser ignorado por nadie.

Se ha mencionado en este espacio el ascenso de la ultraderecha en todo el mundo, para nadie es un secreto que la bandera del ultranacionalismo racista y clasista lo enarbola Trump y que las derechas radicales de Europa y América Latina, le siguen con pasión secular. Durante la Copa Mundial de Futbol, vimos eventos muy claros de racismo que parecen haber sido insignificantes pero cobró especial relevancia por los ataques de la legisladora de Paraguay contra el jugador francés Kylian Mbappé. Los medios y la narrativa mundialista no dejaron que el hecho para de ser un evento anecdótico.

Las recientes elecciones en Colombia estuvieron plagadas de propaganda de la ultraderecha radical que más allá de que haya ganado o no legítimamente la presidencia de ese país, el ánimo y las maneras en que se manifiestan los seguidores del candidato “ganador”, el racismo, el clasismo, el menosprecio y denostación de sus adversarios, fueron y siguen siendo el común denominador en las narrativas de ese país. 

Lo mismo que hace y continúa haciendo la oposición en México que mantiene la injuria y la desinformación como fórmula de su “ lucha democrática” que les permite la libertad de expresión. Pero la ultraderecha no respeta los derechos de los demás y mucho menos la libertad de expresión cuando ostentan el poder y son ellos quienes establecen los mecanismos de control más sofisticados para ostentar el poder y la manipulación de las masas en virtud del famoso “estado de derecho” del que tanto hablan pero, al que no se apegan si consideran que no se alinea a sus intereses.

Lo anterior lo encarna claramente Trump con el llamado a comparecer a los periodistas de su país que hicieron público en The New York Times un artículo con detalles sobre el avión presidencial Air Force One. 

El peligro no es que exista la ultraderecha sino que arribe al poder mediante golpes de Estado, la conjura de guerras, la intimidación, el control de todos los medios económicos y de comunicación y por supuesto, bajo la persecución racial como lo hace el ICE en Estados Unidos. Los anteriores, son algunos de los indicios evidentes del gobierno de Donald Trump quien no ha tenido el menor empacho en llamar “escoria” a los iraníes en cadena nacional y ante medios internacionales. 

Esa personalidad ya la hemos visto, es conocida por todo el planeta y fue puesta por un “líder” que pasó con relativa facilidad de la propaganda ultraderechista al facismos. Ese evento terminó con millones de vidas y como en aquel entonces, en el mundo, había voces a favor y encontra, pero se impusieron quienes ostentaban el mayor poder del planeta en donde más un mandatario facista sumió al planeta en una época de que la historia prometió que no se repetiría. 

 

IsmaelJiménez 

@ijm14