Al cumplirse un nuevo hito en el conflicto, la invasión de Rusia de Ucrania entra en su quinto año consolidándose como el mayor conflicto convencional en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Lo que inicialmente fue planeado por el Kremlin como una operación relámpago para subyugar al país, se ha transformado en una guerra de resistencia, adaptación y agotamiento extremo para ambas naciones.
Contexto y situación actual: este lunes, los ministros de Exteriores de la Unión Europea (UE) no lograron este lunes superar las reticencias de Hungría y Eslovaquia y acordar el vigésimo paquete de sanciones contra Rusia, proyectado con ocasión de los cuatro años de guerra en Ucrania.
"Lamentablemente, no hemos llegado a un acuerdo sobre el vigésimo paquete de sanciones. Se trata de un revés y un mensaje que no queríamos enviar hoy, pero el trabajo continúa", indicó la alta representante de la Unión Europea (UE) para Asuntos Exteriores y Seguridad, Kaja Kallas, en una rueda de prensa tras un Consejo de ministros comunitarios.
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El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, considera que el presidente ruso, Vladímir Putin, ha empezado la III Guerra Mundial y que la única respuesta ante esto es una presión militar y económica para obligarlo a retirarse de Ucrania.
CONFLICTO RUSIA-UCRANIA - COBERTURA COMPLETA
"Creo que Putin ya la ha comenzado. La pregunta es cuánto territorio podrá conquistar y cómo detenerlo... Rusia quiere imponer al mundo un estilo de vida diferente y cambiar la vida que la gente ha elegido", dijo Zelenski en una entrevista con la BBC divulgada hoy cuando se cumplen cuatro años del inicio de la invasión rusa de Ucrania.
El presidente ucraniano expresó su rechazo a pagar el precio de un alto el fuego exigido por Putin, que implica retirarse de un territorio estratégico que Rusia no ha logrado capturar a pesar del sacrificio de decenas de miles de soldados.
En tanto, el presidente ruso, Vladímir Putin, condecoró este lunes a un grupo de militares rusos en el Kremlin por la festividad del Día del Defensor de la Patria, en víspera del cuarto aniversario de la guerra contra Ucrania.
"Los felicito una vez más por la festividad del Día del Defensor de la Patria y por la concesión de estas altas condecoraciones estatales", señaló el presidente, citado por TASS.
El acto tuvo lugar en el Kremlin y a la entrega de medallas le siguió un brindis en el que homenajeó a los oficiales.
"Entre los presentes se encuentran representantes del mando y oficiales de unidades especiales y operativas. Sus valientes acciones y su determinación nos ayudaron a planificar meticulosamente y ejecutar con brillantez las operaciones ofensivas de nuestras tropas en las zonas y direcciones más difíciles", declaró el jefe de Estado.
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El inicio de los cinco años
Cinco años después del inicio de la invasión rusa a gran escala, la guerra en Ucrania ya no se define por grandes avances territoriales, sino por resistencia, desgaste y adaptación tecnológica. Como apunta el analista militar Michael Kofman en Foreign Affairs, el conflicto entró definitivamente en una fase donde “la prioridad no es avanzar rápido, sino sobrevivir al ritmo de pérdidas, recursos y presión interna”.
Desde finales de 2023, las líneas del frente se han vuelto extremadamente estables. El avance ruso en 2024 y 2025 —según reportes de RTVE y análisis de ISW— representó fracciones mínimas del territorio ucraniano, insuficientes para generar un vuelco estratégico. Moscú apuesta ahora por presionar múltiples frentes a la vez, esperando que Ucrania cometa errores o que Occidente reduzca su apoyo.
Ucrania, por su parte, concentra esfuerzos en contener pérdidas, sostener la red eléctrica bajo ataques y erosionar la economía rusa mediante golpes a infraestructura energética, como describe Foreign Affairs.
Drones, inteligencia y artillería: la guerra del futuro ya está aquí
La transformación del combate es uno de los elementos más claros. Tanto Rusia como Ucrania han adoptado drones de reconocimiento, ataque y largo alcance a una escala sin precedentes. Le Monde y BBC coinciden: el frente de 2025–2026 se comporta más como una red de sensores y fuego de precisión que como una línea continua de trincheras.
Kofman documenta que la “kill zone” —una franja de 10 a 12 millas saturada de drones y artillería— hace casi imposible realizar maniobras mecanizadas tradicionales. Por ello, los avances suelen medirse en metros y a un altísimo costo humano.
Ucrania perdió parte de su ventaja inicial en sistemas autónomos, mientras que Rusia expandió unidades especializadas como “Rubicon”, lo que redujo la capacidad ucraniana de controlar el espacio táctico.
Presión económica y desgaste humano: el otro frente de batalla
La guerra ha llevado a ambos Estados a límites financieros y demográficos. De acuerdo con The Economist y cálculos del Banco Mundial, el costo acumulado supera los cientos de miles de millones de dólares, mientras la infraestructura crítica enfrenta un deterioro constante.
Rusia enfrenta crecientes dificultades para reemplazar bajas. Carnegie señala que desde finales de 2025 las pérdidas irreemplazables superan el ritmo de reclutamiento, por primera vez desde el inicio de la invasión. Aunque Moscú no se queda sin recursos, sí muestra señales de agotamiento estructural.
Ucrania también atraviesa una crisis de personal. Las unidades especializadas requieren meses de entrenamiento y sufren desgaste acelerado. La ONU estima que más de seis millones de ucranianos siguen desplazados, reduciendo aún más la disponibilidad de mano de obra.
Occidente: apoyo sostenido pero condicionado
En Europa persisten tensiones respecto a nuevas sanciones y apoyo militar. Hungría bloqueó paquetes clave en 2025, reportó la agencia de noticias AP, mientras Estados Unidos ajustó su rol para que Europa financie mayor parte del esfuerzo, como confirma Foreign Affairs. Sin embargo, el apoyo general continúa siendo estable, lo que frustra los cálculos iniciales del Kremlin.
Contexto económico y geopolítico
El conflicto se percibe ahora como una "Guerra Fría 2.0", con un mundo dividido entre apoyos directos, neutralidad y un aislamiento comercial creciente para Rusia.
Sostenibilidad financiera: Rusia destina cerca del 40% de su presupuesto gubernamental (8% de su PIB) a la guerra. Aunque Moscú proyecta resiliencia, sus cimientos económicos se consideran cada vez más inestables debido al estancamiento, el déficit y la presión sobre sus exportaciones de petróleo.
Fracaso de las apuestas de Putin: El presidente ruso apostaba por el colapso de las líneas ucranianas y el fin del apoyo occidental. Sin embargo, la defensa de Ucrania ha resistido y el apoyo de Occidente ha demostrado ser duradero, con mecanismos financieros donde Europa ahora sufraga gran parte del esfuerzo respaldado por Estados Unidos.
Perspectivas y escenarios futuros
Al inicio de este quinto año, el tiempo parece trabajar menos a favor de Moscú de lo que el Kremlin aparenta. No obstante, el desenlace sigue siendo incierto y los analistas plantean varios escenarios:
- Punto muerto prolongado: Un alto al fuego que funcione como un "acuerdo inmoral", dando tiempo a Rusia para recuperarse y atacar de nuevo en el futuro.
- Colapso o victoria decisiva: Una derrota rusa podría llevar al colapso del régimen de Putin o a una guerra civil interna. Por el contrario, una victoria rusa o un acuerdo de paz que le otorgue más territorios (como partes de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia o Jersón) podría incentivar futuras agresiones de otros regímenes autoritarios.
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