Las delegaciones de Rusia, Ucrania y Estados Unidos comenzaron este martes en Ginebra una nueva ronda de negociaciones trilaterales con el objetivo de avanzar hacia un acuerdo de paz. El encuentro, que se extenderá durante dos días, aborda cuestiones de seguridad, aspectos políticos y militares, así como temas humanitarios en medio de una escalada de ataques sobre el terreno.
El inicio de las conversaciones fue confirmado por el negociador ucraniano Rustem Umérov y por la agencia pública rusa RIA Nóvosti, mientras que el Kremlin y la Casa Blanca participan con enviados de alto nivel.
Rustem Umérov, jefe de la delegación ucraniana y exministro de Defensa, informó en su cuenta de Telegram que en el orden del día figuran “cuestiones de seguridad y humanitarias”. Acompañó su mensaje con fotografías de los equipos ya reunidos.
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“Gracias a la parte estadounidense por su implicación y por el trabajo constante en el proceso de negociaciones. Gracias a Suiza por organizar y ofrecer las condiciones para llevar a cabo las reuniones”, escribió Umérov.
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La apertura fue confirmada también por la agencia rusa RIA Nóvosti. Más tarde, la agencia TASS citó al jefe negociador ruso, Vladímir Medinski, quien calificó las consultas de “difíciles, pero sustanciales”.
Delegaciones y mediación estadounidense
El Kremlin volvió a nombrar como jefe negociador al nacionalista y exministro de Cultura Vladímir Medinski.
Por su parte, la delegación de Kiev está encabezada por Umérov.
Al mismo tiempo, para Estados Unidos participan el emisario especial de la Casa Blanca para procesos de paz, Steve Witkoff, y Jared Kushner, empresario y yerno del presidente Donald Trump.
Los aliados europeos no forman parte directa de estas conversaciones, aunque el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, celebró la presencia de representantes de Reino Unido, Alemania, Francia e Italia en contactos paralelos.
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Tercera ronda de contactos tras reuniones en Abu Dabi
La tercera ronda de negociaciones entre Estados Unidos, Ucrania y Rusia concluyó en Ginebra con avances en mecanismos de verificación de un eventual alto el fuego, pero sin acuerdo en los puntos políticos centrales del conflicto. Las partes calificaron el encuentro como “difícil, pero sustancial”, y acordaron continuar el diálogo en fecha próxima.
El jefe negociador ruso, Vladímir Medinski, afirmó que las conversaciones fueron “difíciles, pero sustanciales”, mientras que el mediador estadounidense Steve Witkoff habló de “avances significativos”. Desde Kiev, el presidente Volodímir Zelenski confirmó progresos técnicos, aunque admitió que no hay consenso político.
En ese sentido, en el plano militar, se registraron progresos para definir los mecanismos de monitoreo de un hipotético cese de hostilidades. Zelenski explicó que se avanzó en la estructuración de un sistema de verificación con participación estadounidense.
“Los militares saben cómo monitorizar un alto el fuego para cuando haya voluntad política”, señaló el mandatario ucraniano tras recibir el informe preliminar de su delegación.
Supervisión internacional y rol de Washington
Uno de los puntos donde hubo mayor entendimiento fue la posible participación de Estados Unidos en la supervisión del alto el fuego.
Witkoff, emisario de la Casa Blanca, afirmó que “hubo avances significativos” y que, tras informar a sus respectivos presidentes, las partes volverán a reunirse próximamente.
Los desacuerdos políticos que frenan un acuerdo de paz
Pese a los avances técnicos, los temas medulares del conflicto siguen sin resolverse.
- Donietsk y el control territorial
Rusia planteó que Ucrania entregue el 22 % de Donietsk que aún controla, a cambio de congelar la línea del frente en Jersón y Zaporiyia y retirarse de zonas fronterizas como Járkov, Sumy y Dnipropetrovsk.
Kiev rechaza la propuesta. Considera inaceptable ceder zonas fortificadas estratégicamente —como Kostiantynivka, Druzhkivka, Kramatorsk y Sloviansk— sin garantías claras.
Ucrania propuso discutir un repliegue mutuo supervisado y la creación de una zona de libre comercio bajo supervisión estadounidense. Moscú respondió que Donietsk ya forma parte de la Federación Rusa.
- Central nuclear de Zaporiyia
Tampoco hubo acuerdo sobre la gestión de la central nuclear de Zaporiyia. La propuesta de repartir equitativamente la energía generada bajo administración estadounidense fue rechazada por Rusia.
- Garantías de seguridad y OTAN
Otro escollo es el esquema de garantías de seguridad.
Ucrania, sin formalizar su ingreso a la OTAN, busca compromisos similares al Artículo 5 de la alianza, presencia de fuerzas de paz extranjeras y monitoreo estadounidense.
Rusia exige la neutralidad permanente de Kiev, la no adhesión a la OTAN, la ausencia de tropas extranjeras y el desarme del ejército ucraniano. Las posiciones son consideradas “irreconciliables” por numerosos analistas.
- Elecciones en Ucrania y legitimidad presidencial
Moscú sostiene que no firmará documentos mientras Ucrania tenga un presidente “ilegítimo”, en referencia a Zelenski.
El mandatario ucraniano ha manifestado disposición a convocar elecciones, pero considera imposible organizarlas bajo bombardeos activos. Kiev pide un cese de ataques durante la campaña electoral; Moscú solo ha sugerido no bombardear el “día de la votación” y plantea incluso una administración temporal de Naciones Unidas.
¿Qué sigue tras la reunión en Ginebra?
Expertos señalan que el proceso ha invertido el orden tradicional: primero se discuten mecanismos técnicos antes de cerrar un acuerdo político.
Sin una definición sobre territorios, Zaporiyia o garantías de seguridad, el monitoreo del alto el fuego difícilmente se materializará.
El presidente estadounidense Donald Trump ha insistido en acelerar un pacto y busca consolidarse como mediador clave. Sin embargo, el escenario actual sugiere que un acuerdo integral no es inminente.
Por ahora, las negociaciones entre Estados Unidos, Ucrania y Rusia dejan avances técnicos relevantes, pero mantienen intactas las profundas diferencias políticas que sostienen el conflicto.
Las negociaciones se producen en un contexto de intensificación militar
Antes del inicio de las reuniones, Ucrania acusó a Rusia de lanzar 29 misiles y 396 drones, ataques que dejaron un muerto y a decenas de miles de personas sin electricidad. Posteriormente, otro ataque con drones causó la muerte de tres empleados de una central eléctrica en Sloviansk, en el este del país, según autoridades ucranianas.
“El alcance del desprecio de Rusia por los esfuerzos de paz: un ataque masivo con misiles y drones contra Ucrania justo antes de la próxima ronda de negociaciones en Ginebra”, escribió en redes sociales el ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sibiga, quien pidió más sanciones contra Moscú.
Rusia también denunció ataques nocturnos y aseguró haber destruido más de 150 drones en regiones del sur y en Crimea, península anexada en 2014.
La ronda en Ginebra representa un nuevo intento diplomático por frenar la guerra, aunque el contexto de ataques simultáneos y profundas divergencias políticas mantiene la incertidumbre sobre la posibilidad de un acuerdo inmediato.
AJA
