SALUD EN CRISIS

Duermen en la calle mientras esperan noticias de sus familiares hospitalizados en CDMX

Ante la falta de espacios adecuados, familias de pacientes acampan en las inmediaciones de hospitales en la capital, donde enfrentan costos elevados, restricciones y condiciones precarias

Créditos: Raúl Estrella | LSR
Créditos: Raúl Estrella | LSR
Escrito en METRÓPOLI el

Julia debe acompañar a su hija cada vez que tiene una cita en el Hospital General de México Dr. Eduardo Liceaga y, al ser de Toluca, ella es una de las tantas familiares que se ve forzada a dormir a las afueras de la zona de urgencias.

“Yo vengo de allá de Toluca y la teníamos internada en el Adolfo López Mateos. Y de allá la mandaron para acá. Siempre hemos estado batallando con ella, pero gracias a Dios ya le hicieron caso”, explica, sentada a un costado de su hija.

Para ella es doloroso tener que pasar por todo esto: ver el desgaste de salud de su hija, dormir en la calle y tener que batallar para bañarse, ir al baño o hasta la inseguridad que se vive en la zona. 

“Ahorita nosotros tratamos de acomodarnos lo más cerca de aquí de urgencias. Pero sí nos dijeron que de noche no nos cruzaramos de la farmacia para allá porque luego pasan muchas cosas, dice que sí asaltan”, dice.

Foto: Raúl Estrella / LSR


Enrique, esposo de la paciente, señala que llegaron un día antes al hospital para evitar el retraso en el ingreso. Esto lo han tenido que repetir en más de una ocasión, debido a que desde diciembre del año pasado han pasado hasta tres noches seguidas a las afueras del hospital.

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Para ellos no es una opción rentar un cuarto y desconocen si el albergue del hospital está en funcionamiento, ya que les informaron que “está en reparación”.

Albergues no son la opción

Cercano al Hospital General, se encuentra el Hospital Infantil de México Federico Gómez, donde la realidad no es distinta para las familias que siguen a la espera de información o están atentas por cualquier emergencia que surja.

Foto: Raúl Estrella / LSR

“Yo soy de Puebla, de Izúcar de Matamoros, Puebla... Estoy esperando a una nieta. Tengo una nieta... Ya vamos a cumplir 8 meses acá”, cuenta una de las mujeres que ha colocado una casa de campaña.

Ella relata que su hija es madre soltera de tres niños y que la menor de ellos fue diagnosticada con un tumor benigno en la columna vertebral; sin embargo, deben esperar a que sea factible realizar la operación. Los otros dos menores debieron dejar la escuela y seguir acampando a las afueras del hospital.

Para ella es difícil comprender esta situación que deben enfrentar como familiares, donde deben pagar todos los días para ir al baño, bañarse y comprar comida, y el albergue de la institución no es una opción debido a ciertas restricciones.

“Aquí en el hospital sí nos dan la posibilidad de los albergues, pero como le digo, nada más sería la mamá y la persona que la acompaña... Como soy de la tercera edad, pues a mí no me dejan entrar”, expresa.

A esto se añade que el horario en el albergue solo permite la salida hasta las 8 de la noche, por lo que, en cualquier emergencia, no podría salir.

Foto: Raúl Estrella / LSR

Lugar desconocido para muchos

“Mi nietecita desde hace más de un mes estuvo entubada, y ya la desentubaron, pero ahorita nos dijeron que tiene de 2 a 8 meses de vida”, relata una de las mujeres que permanece en la casa de campaña.

Ella, originaria de Guerrero, se mantuvo todo el mes acampando al exterior del hospital y, al inicio, por más de una semana no se pudo bañar porque no conocía mucho de la zona.

Sin embargo, tras preguntar a la gente, su hija consiguió dos pases de entrada al albergue para bañarse por un costo de 15 pesos por persona.

Si bien ese fue uno de sus problemas, a esto se añadió que las autoridades les han pedido en numerosas ocasiones que se retiren del paso.

“Dicen que no quieren que estemos aquí, que según hay albergues para que nos vayamos, pero les digo que luego cierran a las 8 y ya no nos dejan salir, y yo necesito estar cerca de mi hija por cualquier cosa que necesite”, señala.

Opciones demasiado caras

Cercano a estos dos hospitales se encuentra la “Casa Esperanza”, en la cual ofrecen servicios para familiares de pacientes hospitalizados.

La Silla Rota consultó sobre los costos y, de acuerdo al encargado, por quedarse una noche a dormir, la cama matrimonial tiene un precio de 250 pesos y la individual de 150 pesos; ese precio incluye poder bañarse.

Por un baño, el precio es de 70 pesos con toalla y de 60 sin toalla; además, tienen espacio para guardar pertenencias o cargar dispositivos móviles.

Sin embargo, todos estos precios quedan fuera del alcance de las familias que dieron su testimonio. Muchas de ellas enfatizaron que intentan gastar lo menos posible para poder cubrir gastos más importantes.

“Cualquier hospital debería contar con un albergue que tenga todas las necesidades, como baños, regaderas y dormitorios”, señala Enrique, y finalmente resume el sentimiento de todos los familiares a las afueras de los hospitales.

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