La familia de Francisco Ortiz Franco, periodista y editor del Semanario Zeta asesinado, acumula 22 años esperando justicia.
Héctor Ortiz, su hijo, contó que el caso ya está en fase resolutiva ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), y aunque falta tiempo para el resultado, hay esperanza.
“Que se encuentre responsable al Estado por las omisiones y que quizá después llegue a la Corte Interamericana también, para que el Estado vaya a juicio”, detalló.
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El día que asesinaron al también abogado a un par de cuadras de la hoy Fiscalía General del Estado de Baja California (FGE), Héctor y su hermana estaban en el auto donde ocurrió la agresión.
Con motivo del aniversario luctuoso este 22 de junio, ambos acudieron junto a otros familiares a la presentación de un anuncio espectacular financiado por periodistas y sociedad civil para denunciar una vez más la falta de resultados en la investigación.
El expediente, según ha documentado el Semanario Zeta, no ha tenido avances en el estado ni en la federación.
“FGE/FGR incompetentes”, puede leerse en la enorme lona colocada en el bulevar Cuauhtémoc sur de Tijuana, carretera que conecta el aeropuerto de la ciudad con la zona centro y la garita internacional.
Entre las hipótesis del crimen expuestas por el Semanario Zeta están la publicación de los rostros de 71 miembros del crimen organizado que consiguieron credenciales de la entonces procuraduría de justicia, y la investigación que realizaba sobre el asesinato de Héctor Félix MIranda, codirector fundador de Zeta.
Sin embargo, la viuda de Ortiz Franco, Gabriela Ramírez, destacó que a de más de dos décadas del asesinato siguen sin saber qué fue exactamente lo que pasó.
“No es justo”, dijo bajo el anuncio espectacular con la imagen del periodista antes de que las lágrimas le cortaran la voz
Héctor comentó que desde el sexenio de Andrés Manuel López Obrador la familia ha mostrado disposición para un acuerdo, pero no han tenido ninguna respuesta.
Además de una disculpa pública, añadió, esperarían que las autoridades culminen la investigación.
“Que si algunas de las personas involucradas continúan vivas o activas se les lleve a juicio”, respondió.
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Alianza de Medios y SIP reiteran exigencia de justicia
La Alianza de Medios y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) reiteraron su exigencia de justicia por el caso de Francisco Ortiz Franco, a más de 20 años del asesinato del periodista de Zeta.
Ambas organizaciones defensoras de la libertad de expresión realizaron observaciones y contribuyeron con observaciones y testimonios con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para el caso que la familia del reportero impulsa.
"Han pasado veinte años con gobiernos de diferentes partidos prometiendo combatir la impunidad. Nuestra esperanza de obtener condenas por el asesinato disminuye, y seguimos preguntándonos si obtendremos al menos la verdad sobre los hechos para conocer qué fue lo que ocurrió".
Contexto, ¿qué pasó con Francisco Ortiz Franco?
El periodista Francisco Javier Ortiz Franco, abogado de profesión y uno de los fundadores del semanario Zeta de Tijuana junto con Jesús Blancornelas y Héctor Félix Miranda, se especializó en la cobertura de narcotráfico, corrupción y crimen organizado en Baja California.
A principios de 2004 publicó diversos trabajos sobre las actividades del Cártel de Tijuana, encabezado por los hermanos Arellano Félix, una de las organizaciones criminales más poderosas del país en ese momento.
El 22 de junio de 2004, Ortiz Franco fue asesinado a balazos cuando salía de una consulta médica en Tijuana y abordaba su automóvil acompañado por dos de sus hijos menores, quienes presenciaron el ataque pero resultaron ilesos.
Las investigaciones apuntaron al Cártel de Tijuana como principal responsable y años después surgieron testimonios que señalaron que la orden habría sido dada por Javier Arellano Félix.
Sin embargo, más de dos décadas después, el crimen continúa impune y es considerado uno de los casos emblemáticos de violencia contra la prensa en México.
Su asesinato se sumó al de Héctor Félix Miranda en 1988 y al atentado sufrido por Jesús Blancornelas en 1997, lo que convirtió al semanario Zeta como uno de los medios más golpeados por el crimen organizado.
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